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Sábados de Zen Cotidiano – Aceptación y Deseo – 16/03/24

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Aceptación y Deseo

16 de marzo 2024

TRANSCRIPCION:

Voy a continuar hablando sobre Dukkha y el cese de Dukkha y las capacidades, las capacidades o virtudes que podemos desarrollar o que podemos cultivar en nuestra práctica que conduce hacia el cese de Dukkha, hacia el cese de la dificultad del sufrimiento, propio y ajeno por supuesto. Y cuando hablé de la aceptación algunas semanas atrás, dije que entendemos como “aceptación” el hecho de dejar de resistirnos a que las cosas sean como son, en lugar de como queremos que sean. Que nos permitimos ver la realidad tal cual es y no solamente verla, sino aceptarla tal cual es.

Y me animo a decir que en el mundo en el que vivimos hoy, en la realidad de nuestra sociedad, este tema de la aceptación es bien difícil. Es difícil aceptar las cosas como son y principalmente, quizá un punto importante para traer, para evaluar, para pensar. Es el tema del deseo. El deseo que se manifiesta como una ilusión de que las cosas se vayan a dar de alguna manera en el futuro o se den de alguna manera en el presente.

El deseo. Y no hay nada de malo con el deseo. Intrínsicamente, el deseo no es algo de por sí malo. Por supuesto, hay diferentes traducciones en los sutras y en nuestras enseñanzas que en el budismo, el budismo en general, el budismo Zen en particular, hablan del deseo como algo que hay que vencer, algo que hay que eliminar y a veces esto se interpreta de una manera que quizás es un poco distinta del espíritu de lo que quiere decir.

El deseo en sí no tiene nada de malo. De hecho, si no tuviéramos deseo, no sé si la humanidad existiría. Probablemente no. El punto, por supuesto, como hemos visto anteriormente, es el apego al deseo. Es cuando el deseo es quien gobierna nuestra vida. Es cuando el deseo es quien gobierna la manera en que actuamos, la manera en que pensamos, la manera en que hablamos.

Cuando eso ocurre, nos aferramos al deseo. Y Dukkha, o el cese de Dukkha, se ve firmemente relacionado, por supuesto, a que dicho deseo se haga realidad. Y esto se conecta, como dije anteriormente, con el tema de la aceptación. Y un punto que voy a traer hoy sobre cómo se relacionan desde el punto de vista de la aceptación. El tema del deseo es cómo interactúan con la sensación de escasez, cómo interactúan con lo que podemos llamar envidia.

Y esto lo vamos a hacer a través de uno de los principales componentes de los Brahma Viharas. Los Brahma Viharas son lo que podríamos traducir como moradas sublimes, moradas sublimes en nuestra práctica. Y el tercero de los Brahma, viajarás son cuatro. El tercero es la alegría empática. La alegría empática. Brahma Viharas que también se conocen como los cuatro inconmensurables.

Son lo que se entiende como prácticas del corazón de Buda. Prácticas del corazón, aquellas que desarrollan estados emocionales particulares, determinados o que de alguna manera, si se siguen, desarrollan emociones virtuosas, emociones que ayudan a cultivar la felicidad básicamente, ayudan a cultivar la felicidad en nosotros. Ayudan a cultivar la felicidad en los demás.

Dicho de otra manera, nos conducen al sece de Dukkha. Y nos apoyan en nuestro voto de liberar a otros seres de Dukkha, nos llevan a lo que conocemos como Sukkha, que es el opuesto a Dukkha. Sukkha, alegría. Y cuando pensamos en alegría empática que en Pali se conoce como Muditta. Muditta, este tercer Brahma Vihara esta tercer morada sublime. La alegría empática, es esa alegría que tenemos o ese bienestar que sentimos por principalmente la vida o lo que tienen o la situación de otros.

Y quizás la manera más fácil de definirlo es, por su contrario, el contrario de alegría empática es envidia o celos, cuando lo que tienen otros o la situación de otros nos genera rencor, enojo, todo eso que surge con la envidia y los celos, profundo apego al deseo, por supuesto, y es importante traer esto y comprenderlo desde el punto de vista del concepto de la aceptación, porque Muditta se describe como una fuente interior de alegría, fuente, una fuente como un manantial interior de alegría, siempre disponible, siempre disponible, sean cuales sean las circunstancias externas.

Esa sensación de bienestar por lo que ocurre fuera de mí, no es un bienestar por lo que me ocurre, es un bienestar por lo que ocurre fuera de mí y lo centramos en general, en otros seres. ¿No? Entonces, por supuesto, si volvemos al tema de sus contrarios y sus opuestos, es no sentir envidia o celos y no sentir rencor por lo que no está ocurriendo en este momento en mi vida, y quizá está ocurriendo en la vida de otros.

Este es un punto importante, muy importante de la aceptación.

Y por supuesto, podemos relacionarlo con las personas o los seres cercanos que podemos ver con los que interactuamos, personas o seres de los cuales conocemos sus circunstancias, sus vidas. Pero este sentimiento de Muditta, este sentimiento de alegría empática, debería en nuestra práctica extenderse a todos los seres, no solo los que están cerca nuestros o que conocemos o que podemos ver.

Esta sensación de aceptación lo voy a decir de otra manera, esta aceptación de profunda y alegre aceptación por lo que ocurre allí afuera es parte del primer voto del Bodhisattva. Cuando decimos: Los seres son innumerables, tomo el voto de liberarlos a todos. En esa liberación se juega esta alegría empática, entre otras cosas porque cuando estamos presos del rencor, de la envidia, de los celos, algo no se está liberando ahí, por supuesto.

Y voy a profundizar un poco más en esto, pero no estoy hablando solamente de un profundo rencor, una envidia absoluta que me consume como ser humano. A veces es una pequeña envidia, pequeños celos, deseo de ser de otra manera, deseo de tener lo que el otro tiene. Sufrimiento por no contar con eso que estoy viendo del otro lado.

Entonces, por eso es importante reflexionar sobre este punto. Cómo nos sentimos cuando no tenemos lo que queremos, cuando no podemos aceptar las condiciones presentes de la realidad y especialmente en relación con otros seres que sí tienen lo que queremos y cómo ese deseo se transforman en envidia o celos, incluso cosas que no sabíamos que queremos. Pero cuando lo vemos decimos uy, quiero eso y no lo tengo.

Y esta es mi realidad en este momento.

Entonces digo, no necesariamente es un tema puntual, aunque puede serlo, por ejemplo, tener envidia de que mi amigo, mi familiar, se va de vacaciones a Europa y yo me tengo que quedar en la oficina trabajando.

Pero vuelvo a este punto, no es tan sólo esta relación de cercanía y estoy haciendo hincapié en esto porque es importante, es Muditta, va mucho más allá de estas relaciones de proximidad, de lo que podemos ver. La verdadera alegría empática es una sensación de abundancia interna que, como digo, es una fuente, un manantial de felicidad más allá del momento puntual.

Y un punto importante es comprender que la envidia, los celos, el rencor, son un potente movilizador a la acción. Cuanto menos alegría empática tenemos y más deseo o apego al deseo por la situación ajena. Cuanto más crece eso en el interior, más lejos estamos de la cesación de Dukkha y más nos acercamos a medios inhábiles de encontrar la felicidad, la envidia, los celos nos movilizan y nos movilizan de manera compleja, de manera inhábil.

Y el problema es que a través de la fuerza de acción que se presenta en esta no aceptación, en esta no alegría empática, en los celos, en la envidia, en el apego al deseo, es que nos volvemos también más fácilmente manipulables por otros que seres o entidades o lo que sea que manejan los hilos de esta envidia, de estos celos, de este rencor, de esta sensación de escasez para llevarnos a esa acción que surge de allí.

Entonces, cuando no podemos estar inmersos en un lugar de alegría empática, nos volvemos vulnerables, nos vemos vulnerables a ser manipulados por otros a través de esos celos. Lo vemos muy claramente por ejemplo en la publicidad. No, la publicidad se maneja en gran parte sobre eso, como muchos de ustedes saben. Yo fui publicista por muchos, muchos años y tuve mi agencia de publicidad.

Conozco bien este tema. Yo tengo claro que poner una foto o una imagen de una mujer bonita, con cabellos hermosos y brillantes hacen que otra persona desee tener los mismos cabellos hermosos y brillantes y que genere una pequeña envidia. ¿Calculo que no muchas personas se rasgan las vestiduras, se tiran de los pelos diciendo cómo puede ser que no tenga sus cabellos?

No, pero no importa, no, no estamos hablando de eso, aunque eso también ocurre. Hay cierta envidia que es muy fuerte, pero esa pequeña vulnerabilidad que se da por la falta de Muditta, por la falta de conexión con ese manantial de felicidad, por lo que ocurre allí fuera. Entonces esta imagen me genera cierta envidia y una vez que nos ponemos vulnerables en ese lugar viene la solución: “Compra el champú X y solucionado”, tendrás este cabello. Llama a la acción, entonces no es que la publicidad en general intenta una explicación demasiado racional que me explique cómo funcionan los elementos del champú, sino que apela a nuestro estado emocional de escasez, apela a nuestra envidia. Y me permito también hablar especialmente de las redes sociales y, como en general, solemos nosotros mostrar allí una realidad que quizá no es nuestra realidad, nuestra, nuestra versión editada de la realidad.

Y muchas veces, y sé y estoy profundizando bastante con este tema porque me parece un tema interesante como las generaciones más jóvenes se ven influenciadas por lo que ven en las redes sociales, por querer ser como, por querer vivir como, lejos lejísimos de Muditta, hace que todo este tema sea tan importante en relación a la aceptación y a la conexión con esa fuente, esa fuente, ese manantial de alegría que es Muditta.

Y vuelvo al punto, no hay nada de malo con tener el cabello suave y brillante, por supuesto, maravilloso. Traigo este punto para ilustrar, para comprender cómo el estado de escasez que nos lleva a este apego al deseo, que nos puede llevar a la envidia, es una de las maneras principales por las que nos alejamos del sece de Dukkha del cese de la dificultad de la del sufrimiento y cómo la aceptación de la que hablamos anteriormente y su relación con este tercer Brahma Vihara esta morada sublime de Muditta, alegría empática a estar bien con lo que tenemos y sentirnos alegres por los otros y sus propias condiciones, es un punto importantísimo para cultivar en relación al cese educa.

Entonces, esto nuevamente no es una invitación a la inacción. No estoy hablando de conformismo. Bueno, así es como soy. Esto es lo que tengo. No me importa nada, no deseo nada, no quiero prosperar. Soza me dijo que tengo que estar bien. Así. No, no estamos hablando de eso.

Por supuesto, queremos mejorar. Por supuesto. Queremos avanzar en ciertos aspectos de la vida. El tema aquí de fondo es cómo y para qué y qué apegos surgen de ese deseo. Entonces, como dije anteriormente, la aceptación no es conformismo. El conformismo es lo que conocemos como un enemigo cercano de la aceptación. Estos enemigos cercanos y hemos hablado anteriormente, enemigos cercanos son esas cosas que se parecen, pero no son.

El conformismo visto de afuera pareciera ser un desapego del deseo, un no como algo, algo que se presenta como, como positivo, como noble, pero no lo es. Es un enemigo cercano a la aceptación. No conformes es una cosa, el conformismo es otra. El conformismo es acerca del nihilismo. Si, a ese no no estar, a ese no, no conectar con lo que estamos viviendo. Entonces, cuidado con esto, es importante. Como digo, no hay nada malo en hacer lo necesario para tener el cabello suave y brillante o por conseguir recursos para comprar tal o cual automóvil.

Está todo bien. El punto aquí es la capacidad que cultivamos para no vernos atraídos a todas esas cosas del punto de vista de la mente, de escasez, de la envidia, de los celos, a no ser manipulados por esa sensación de escasez. Porque cuando nos vemos en ese lugar, podemos fácilmente vivir en un estado de constante comparación, donde, como dice el refrán, no sé si en todos los países el refrán es el mismo, pero el césped del vecino siempre es más verde, siempre más verde que el mío.

Entramos en ese lugar de comparación, volvemos vulnerables de ese lugar de comparación, de envidia, de escasez. Pequeña envidia, gran envidia. Pero siempre el césped del vecino es más verde. Y qué fácil se torna vivir en este estado fuertemente manipulados por el entorno en lugar de vivir en un estado de Muditta, de alegría por lo propio y lo ajeno. Y ni hablar de la mentalidad del cangrejo.

Yo, esto no lo sabía. Me parece sumamente interesante. Voy a creer porque lo dicen los científicos, pero nunca lo vi, que existe lo que se llama la mentalidad del cangrejo. Parece ser que cuando hay varios cangrejos en un balde, en una cubeta, cuando un cangrejo empieza a salir a la superficie y por ahí se toma del borde superior del balde, la cubeta, e cangrejo abajo, lo toma y lo y lo jala para abajo, lo tira para abajo. Algo así como “Si yo no puedo salir del balde, tú tampoco”. Y este es el extremo contrario absoluto de Muditta. La alegría empática. Si yo no lo puedo tener, tú tampoco. No es un extremo de los celos, de la envidia. ¿Cuánto de esto vemos y vemos hacia afuera y nos vemos nosotros involucrados en el día a día? Seamos sinceros.

Esta mente comparativa, esta mente del deseo, esta mente de no alegría por lo propio y lo ajeno. Pero no es que no necesitemos cosas, por supuesto necesitamos cosas. No es que debemos conformarnos, sino actuar. Pero podemos comprender que a través de Muditta, a través de la alegría empática, podemos desarrollar un estado interno de Sukha, de bienestar, de profundo bienestar. Entonces, en lugar de ir por la calle mirando alrededor, observando y generando un sentimiento de falta o de frustración por aquel automóvil, por aquel, aquel vestido, aquel, lo que sea, que el cabello suave y brillante, no, en lugar de vivir en el trabajo, siempre mirando y deseando el logro ajeno, la posición ajena, envidiando y a veces confabulando para sentirnos mejor.

Nuestra práctica de la práctica del Zen nos invita a observar todo desde la óptica de la aceptación positiva y la alegría empática. Nos invita a estar contentos, estar conformes sin conformismo por lo propio y por lo ajeno. Observando el césped del vecino y que si en ocasiones puede ser más verde que el propio y a veces no, y, y cuando lo es, maravilloso y cuando no lo es como Bodhisattva nos podemos preguntar ¿qué puedo hacer por el césped del vecino?

Porque aquí hay también hay un punto de que, cuando tenemos algo que otros no tienen, también nos puede llevar a un lugar de oscuridad, es decir, ja! mi césped es más verde que el tuyo, que maravilla. Entonces todo esto se convierte en un espacio de práctica potente, muy, muy potente. Y sin embargo, seguimos comparándonos y, y. Y no está mal observar el color del césped del vecino, porque podemos aprender algo de ello. No se trata de no vernos, no se trata de no observar. Pero cuando vivimos la vida en estado de comparación, el estado de deseo, de apego al deseo a través de lo que vemos en las redes sociales, lo que hablamos, la fiesta con un amigo que me contó que logró esto, el trabajo. ¡Uff! Se vuelve muy, muy complejo vivir de esa manera.

Y cuando podemos ingresar a este espacio de alegría empática, de Muditta, de profunda felicidad, de manantial de felicidad, basado en la aceptación de la realidad tal cual es, algo cambia, algo cambia profundamente. Maravillosamente diría, pero qué difícil que es, porque el mundo nos lleva nuevamente a la comparación, a tratar de manipular nuestro estado anímico a través de la escasez.

¿Qué pasa si seguimos profundizando en la práctica del Zen para corrernos de ese lugar? ¿Cuánta energía se vuelve disponible, cuando no estamos todo el tiempo rotando en esa rueda de envidia, de frustración, de escasez?

Entonces podemos y debemos -diría- crecer. Podemos y debemos mejorar. Pero podemos y debemos hacerlo desde nuestro lugar, como practicantes del Zen, sin conformismo, pero conformes y aceptando y a la vez actuando en función de las cosas como son, conectando con esa alegría por lo que sí tenemos, contentos por lo que es posible, pero conectados con que, seguir creciendo es posible también sin estar preso de la escasez, sin estar tan abiertos a ser manipulados por la envidia, por los celos.

Cultivando a Muditta, cultivando alegría empática. Porque cuando lo hacemos, cuando conectamos con esa fuente, con ese manantial, estamos más cerca de la generosidad, estamos mucho más cerca de la compasión, profundamente conectados de ese lugar de alegría empática que nos une con todos los seres. Y ese es un lugar de profunda, profunda abundancia para nosotros y, por supuesto, para todos los demás.

Muchas gracias.

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