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Sábados de Zen Cotidiano – Aspectos del Vacío – LA BONDAD – 18/03/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Sábados de Zen Cotidiano - Aspectos del Vacío - LA BONDAD

18 de marzo, 2023

La “vacuidad” o el “vacío” es una expresión utilizada en el pensamiento budista principalmente para distinguir entre lo que las cosas parecen ser y lo que son en realidad. El vacío es una manera de percibir las cosas, una forma de ver la experiencia inmersa en el contexto de la interdependencia de todo lo que existe. La primera vez que oímos el término «vacío», podemos pensar que se refiere a la “nada”, pero en realidad «vacío» debería recordarnos que nada existe en el vacío. Todo está inmerso en un contexto, un complejo conjunto de circunstancias dependientes, y que estos contextos cambian constantemente. Cuando decimos que las cosas están «vacías», queremos decir que carecen de existencia independiente fuera de esos contextos cambiantes. El vacío y la interdependencia son más que conceptos: son la clave para obtener beneficios reales en nuestras vidas.

Si preguntamos entonces: «¿Vacío de qué?», la respuesta es «Vacíos de un yo separado de todo el resto de lo que existe». Eso significa que nada puede existir por sí solo. Todo tiene que coexistir; tiene que “inter-ser” con todo lo demás, y en esa interdependencia todo cambia todo el tiempo.

Los dieciséis Preceptos del Bodhisattva incluyen los Tres Preceptos Puros. Esto son:

Evitar el mal.
Realizar el bien.
Vivir en beneficio de todos los seres.

Estos tres Preceptos Puros se originaron con el siguiente verso del Dhammapada:

«Evitar todo el mal, cultivar todo el bien, y purificar la mente – esta es la enseñanza de todos los Budas».

¿Qué significa entonces “Hacer o Cultivar el bien” en el contexto de nuestra práctica? Y ¿Cómo se relaciona con el vacío, allí donde nada se encuentra separado de todo lo que existe?

Las palabras Pali usualmente traducidas como «bueno/bien» y «malo/mal» son «kusala» y «akusala». Estas palabras también se pueden traducir como «hábil» o «torpe». Este concepto nos lleva a la comprensión de que la acción «hábil» conduce a uno mismo y a los otros a la iluminación, y la acción «inhábil» nos aleja de la misma. “Kusala” puede también ser traducido como sabio, alegre o beneficioso.

La amabilidad y la bondad surgen de “kusala”, de la manera hábil en que nos relacionamos con el resto. No se trata entonces de comprender la bondad como el simple acto de ser buenos, sino como la capacidad que desarrollamos en la práctica para relacionarnos con nosotros mismos y los otros de manera hábil y conducente a la cesación del sufrimiento y al despertar.

Es importante comprender que, desde el punto de vista de la ética budista, no buscamos «ser buenos» para obtener recompensas materiales, sociales o espirituales. Por el contrario, vivir de manera “hábil” o “buena” nace de la conciencia de que los demás no son esencialmente diferentes de nosotros. Nace del concepto de la vacuidad.

Lo que es bueno para mi puede no ser necesariamente bueno para ti y viceversa, por lo que el concepto de “bueno” abarca una dimensión más profunda en relación con el Precepto de “Realizar el bien”. Cuando comprendemos que todos los seres se encuentran vacíos de una naturaleza individual y separada del resto, conectamos con que cualquier acción hábil tiene un impacto mucho más profundo que el visible e inmediato. Cuando una acción es buena, cuando somos “buenos”, los alcances de esta acción “hábil” son inconmensurables. Por el contrario, cuando una actitud o acción es inhábil, el daño que produce también tiene consecuencias más allá de lo inmediato y visible.

Una de las definiciones del Zen es “La respuesta hábil al momento presente”. Esto podría también comprenderse como “Expresar siempre la bondad en el aquí y ahora”. Hacer el bien, evitar el mal… como nos indican los Dieciséis Preceptos, es un paso directo en la dirección hacia el despertar.

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