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Sábados de Zen Cotidiano – Conducta Etica y Sabiduría: Sila – 22/07/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Conducta Etica y Sabiduría: Sila

22 de julio, 2023

TRANSCRIPCION

Cuando el Buda despertó su primera enseñanza fue las Cuatro Nobles Verdades, la verdad de dukkha, del sufrimiento, de la dificultad, la causa de dukkha, la existencia de un camino y el Noble Camino Óctuple. Y este Noble Camino Óctuple se compone, para decirlo de alguna manera, de tres subgrupos: de Sila, de Prajña y de Samadhi.

Y estuvimos hablando sobre Samadhi y qué significa ser sabio. O qué significa la sabiduría. Y es interesante porque cuando seguimos investigando este Noble Camino Óctuple y esta relación con estos tres componentes tan claves en nuestra práctica de la sabiduría, la conducta ética y el estado mental; cuando vamos de la sabiduría a Sila, a la conducta ética, a lo que podríamos llamar incluso moral, si investigamos un poquito más nos podemos dar cuenta de que Sila es también parte de otro listado, de otro conjunto de virtudes del budismo. En el budismo hay muchas listas, listas de cosas: el Noble Camino Óctuple, los seis Paramitas, los dieciséis Preceptos del Bodhisattva… Hay muchos listados. En este listado en particular, en el listado de los seis Paramitas, que también se conocen como “Perfecciones de la Sabiduría”, aparece Sila, aparece este otro grupo dentro del Noble Camino Óctuple. Y recordemos que los seis Paramitas o las seis Perfecciones de la Sabiduría son la generosidad (Dana), la conducta ética (Sila), la paciencia, el esfuerzo, la meditación y la sabiduría. Son los seis componentes de estos Paramitas que traducimos como “Perfecciones de la “abiduría”. Entonces, de alguna manera podemos decir que la conducta moral, la conducta ética, es una perfección de la sabiduría. Entonces, cuando hablamos de ¿Qué significa la sabiduría o ser sabios? se me ocurre que tenemos que incluirlo también.

Si la conducta ética es una perfección de la sabiduría, entonces Sila es un camino hacia ser sabios. Y eso me pareció muy interesante. Descubrir eso o comprender eso y comprender que cuando hablamos de ser sabios no hablamos solamente de cómo pensamos, no hablamos solamente de cómo vemos, sino también hablamos de cómo nos comportamos. Que el hecho de “comportarse de una manera o de otra” y cuando hablo de comportarse, lo vamos a ver, estoy hablando de comportamiento mental, comportamiento físico, comportamiento verbal… Eso influye también en Prajna, también en la sabiduría. Y el tema de la conducta y la ética en el budismo, por supuesto es un tema muy importante como muchas de estas prácticas y muchas religiones. Pero en particular hay algo para ver o para comprender dentro de nuestra práctica del Zen de la manera que vemos la conducta ética. Porque, por supuesto, hay diferentes maneras de ver este tema en particular.

Y hay una definición de Sila que dice que “Sila es un comportamiento ético interno, consciente e intencionado, acorde al propio compromiso con el camino de la liberación”. Sila es un comportamiento ético interno -interno- consciente, no es inconsciente, es algo que hacemos a conciencia e intencionado, con intención, acorde con el propio compromiso con el camino de liberación.

Cuando lo vemos de esa manera, entendemos a Sila quizá como una brújula ética -vamos a ponerlo así- como una brújula ética dentro de uno mismo, una brújula ética interna, y que también actúa no solamente de manera interna sino en las relaciones, en la acción, en lo externo. Y esto es un poco diferente a lo que asociamos con la palabra ética o moral en español. La palabra “moral” tiene quizá connotaciones de obediencia, de sentido de la obligación, diría incluso de coacción externa, ¿no? Y estamos acostumbrados a una definición de moral que es más prescriptiva: “Esto es lo que debes hacer”, y una vez más encontramos que en el budismo lo que ocurre aquí es menos “prescriptivo”, es más “descriptivo”. Nos describe una situación y nos pregunta, nos interroga, ¿Qué harías aquí si tu intención es un camino hacia el despertar de la conciencia, hacia el cese del sufrimiento?

Entonces, en el Zen, cuando hablamos de Sila como perfección de la sabiduría y dentro del noble Camino Óctuple, hablamos de una brújula. No hablamos de un camino fijo predeterminado: “Esto es así”, sino que hablamos de un sentido de la orientación. Y una vez más nos lleva quizás a la reflexión de quizá “prefiero un sentido de la orientación, prefiero un camino predeterminado”… “Sozan, prefiero que me digas cómo son las cosas y no me hagas pensar, no me hagas reflexionar. Es más fácil que me digas haz esto, no haz esto otro y listo, lo sigo, lo cumplo al pie de la letra y ya está”. Y una vez más, esta práctica nos pide que hagamos silencio, que observemos internamente cuál es nuestro norte de práctica. Nos exige mayor responsabilidad, nos exige mayor preparación, nos exige mayor madurez espiritual. No es tan simple como seguir un puñado de reglas sin desviarse y ya. Y por eso es importante que hablemos de esto, porque si, puede haber un componente de sentido común, es cierto, pero hay algo más que simplemente sentido común para poder orientarnos en esa orientación hacia el despertar necesitamos esos componentes de la sabiduría de los que venimos hablando: Visión correcta, pensamiento correcto, conocimiento… Eso nos permite orientarnos en este espacio de Sila, en este espacio de conducta ética.

Entonces, comprender adecuadamente las enseñanzas es vital para una conducta ética correcta. Si no entendemos las enseñanzas, si no entendemos de qué va esto de lo que estamos hablando, y los Paramitas y los dieciséis Preceptos del Bodhisattva y los Sutras… si no entendemos nada de eso, nos es muy difícil orientarnos en este mapa ético.

De hecho, el Buda enseñó que la Visión Correcta es un requisito previo necesario para la conducta correcta. O sea, poder ver, o mejor dicho, Prajña -que incluye visión correcta y que incluye pensamiento correcto y que incluye conocimiento-, es un requisito previo fundamental para poder vivir la vida de una manera ética y desde el punto de vista de la moral que nos lleva hacia el cese del sufrimiento.

La conducta ética en el Zen, como hemos visto en muchas otras oportunidades, es un enfoque no dual. Como casi todo lo que intentamos hacer: no es bueno o malo, blanco o negro. Y el tema de la conducta ética es interesante, porque es donde primero hacemos juicio. No sé ustedes, pero me es muy fácil hacer juicios sobre la moral y lo amoral, y cómo esto “está bien y esto está mal”, diría que es una tentación casi irresistible para tomar partido por un lado o por el otro.

Y por eso es que en la historia del Zen los maestros advierten contra la idea de convertirse en una persona “de lo correcto y lo incorrecto”. Los maestros Zen nos dicen “Cuidado con esto, no te conviertas en ese practicante del bien que cree saber y cree distinguir perfectamente lo correcto de lo incorrecto y toma partido todo el tiempo”.

Y no es que los maestros fueran indiferentes a cuestiones éticas, para nada, sino que la enseñanza o la indicación es ir más allá de simplemente tomar partido, del lado correcto, el lado prescrito. Y esto nos propone, nos orienta a pensar un poco más. Si salimos del concepto dual del bien y el mal y vamos hacia el concepto de “bien y mal, y ni bien ni ni mal” -perdón por la por el koan- pero donde la circunstancia, donde la situación, donde aquello que se ve involucrado es parte, es ingrediente de esa determinación conductual, de esa manera de comportarnos. Entonces no es solamente “bueno o malo”, es “qué más presenta esta situación”. Entonces, dónde radica la diferencia, diría, crítica, entre el Zen y otros sistemas éticos tradicionales: Radica en la forma en que trabajamos con estos principios éticos. Y cuando digo “la manera en que trabajamos” es porque para los budistas Zen, un precepto ético es una pregunta que se plantea a la luz de las circunstancias. Es una indagación más allá de una respuesta. Nos lleva nuevamente a la mente principiante. Y es un poco paradójico, es un poco contra-natura para nosotros hablar de mente de principiante, hablar de preguntas que se plantean a la luz de las circunstancias cuando hablamos de la ética, cuando hablamos de la moral. “Yo tengo muy claro qué es ser ético, qué es ser moral, esto está bien, esto está mal, esto se hace, esto sí se hace”… Y cuando hicimos ¿Qué pasa si es más una indagación que una respuesta? ¿Qué pasa si, por supuesto, hay ciertos lineamientos, hay ciertos planteos que se hacen con respecto a la orientación, pero no hay lineamientos absolutos? Y en realidad lo que surge es la pregunta: esto, en este instante, esto que está ocurriendo, esta acción, esta palabra, este pensamiento… ¿Es conducente al cese del sufrimiento? ¿Es conducente a la liberación? ¿O estoy generando mayor sufrimiento para mí y para todos los seres? Entonces, en vez de plantearnos la ética desde una respuesta “haz esto, no a aquello otro”, nos plantea el Zen una pregunta en relación a la ética. ¿Cuáles van a ser las consecuencias de mi acción? Y para poder responder a esa pregunta necesitamos practicar, necesitamos comprender las enseñanzas, necesitamos estar firmes en el tesoro del Buda, el Dharma y de la Sangha… Necesitamos Zazen, Zazen, Zazen. Porque la respuesta a esa pregunta de si lo que voy a hacer o lo que estoy haciendo, mi conducta ética causa, o no causa sufrimiento., puede estar fuertemente viciada de mis condicionamientos, fuertemente viciada de la respuesta, puede estar fuertemente viciada de cómo veo las cosas.

Entonces volvemos al tema de la sabiduría, ¿Ven cómo está todo relacionado? Cuando volvemos al tema de la sabiduría, cuanto más sabios somos, cuanto más podemos basarnos en en la visión justa, correcta, en el pensamiento justo, correcto, en el conocimiento… más podemos acercarnos a una respuesta clara a esa pregunta sobre la conducta ética de lo que estamos haciendo. Entonces en el Zen cuando hablamos de ética, cuando hablamos de Sila, estamos diciendo “Muy bien, tenemos algunos parámetros que sirven como guía, pero no tenemos una respuesta: Si haces esto, entonces estás perfectamente dentro del camino de la ética, sino que tenemos una pregunta: ¿esto causa o no causa sufrimiento?” Y responder adecuadamente a esa pregunta requiere práctica. Práctica que nos lleve a la sabiduría.

Y por eso todo esto es tan fundamental en nuestra práctica, nuestro entrenamiento dentro del Zen. Por eso seguimos atendiendo a los Teishos, las palabras del Dharma. Por eso seguimos leyendo. Por eso seguimos en relación con un guía. Por eso seguimos observando el Buda, Dharma, Sangha, y nos relacionamos entre nosotros… Todo eso que estamos haciendo, que a priori pueden parecer o cosas aisladas: “Si desde el punto de vista de la lógica o desde el sentido común, hace sentido” -valga la redundancia-. Pero podemos ir un paso más allá y decir “Cuidado, porque un comportamiento ético, creo, es importante para todos los que estamos aquí”. Queremos, creo, relacionarnos de esa manera con el mundo… desde la ética, desde la moral. Y en vez de recibir una receta de cómo hacerlo, recibimos una pregunta. Y a través de esa pregunta viene una indicación de la respuesta, que es “tu práctica”. Tu práctica que es conducente a la sabiduría, una sabiduría que es conducente a una respuesta sobre si lo que estamos haciendo produce o no sufrimiento, y que nos lleva a una conducta ética.

Y cuando hablamos entonces de esta brújula que nos indica un norte, un norte moral -quizás- podemos en esa brújula tomar también un mapa. Usualmente trabajan juntos. -No sé cuántos de ustedes lo han hecho- o simplemente ver el mapa o el GPS en el teléfono o en el auto, ven que está el mapa, pero después está la flechita que indica dónde está el norte. Tenemos un mapa y tenemos una brújula. Y esa brújula nos indica una dirección, pero también tenemos un mapa que nos muestra caminos que llevan a esa dirección. Y estos caminos no son más que el Noble Camino Óctuple, los Dieciséis Preceptos del Bodhisattva, los Paramitas, las Perfecciones de la Sabiduría… todos caminos que nos llevan quizá hacia ese Norte, a ese norte ético, ese norte moral.

Pero esto es diferente a un túnel. Aquí no estamos hablando de un túnel donde ingresas por aquí y cuando salgas del otro lado vas a estar en este otro punto. Problema solucionado.

A mí, personalmente, esta situación en la cual una vez más la práctica me pide que sea responsable de mi propio desarrollo espiritual, que me haga responsable de mi propia madurez para poder hacer frente a esa pregunta de una manera más íntegra, de una manera más sabia, me es profundamente fundamental. Y me exige. No sé a ustedes, a mí me exige, me exige continuar practicando, me exige continuar profundizando… porque entonces no practico solamente para iluminarme o solamente para ser mejor persona de esta manera, de esta otra… Practico, porque sé que si no practico puedo llegar a tomar las decisiones equivocadas en mi vida generando mayor sufrimiento. No quiero eso, no quiero eso. Quiero tomar las decisiones más sabias posible en mi vida, actuar de la manera más sabia posible en mi vida, que conduzca hacia el despertar de la conciencia mía y de todos los seres. Y qué maravilla. Y ¡qué maravilla que esté tan en mis manos! Es a la misma vez una responsabilidad, pero un sentido de la libertad enorme. En vez de sentirme en como obligado, o desde un punto de coacción, de “esto es lo que hay que hacer”, siento una libertad profunda de poder hacerme la pregunta, pero la responsabilidad de “prepararme para dar una respuesta adecuada”, entonces practico y practico. Y como humano que soy, más veces que menos doy la respuesta no tan adecuada y causo sufrimiento. Y lo observo y me doy cuenta y vuelvo. Vuelvo a la práctica, vuelvo a las enseñanzas, vuelvo al diálogo, vuelvo al zafu, vuelvo al Zazen.

Y eso me lleva a observar la manera en que hablo. A observar la manera en que me comunico. A observar la manera en que actúo. A ver cómo logro mi sustento. A observar los caminos que incluyen el respeto a la vida, el respeto a la verdad, el respeto a los otros, el respeto a nosotros mismos y a quien tengo cerca con respecto a la energía sexual, a la manera en que me cuido de no difamar, de no enaltecer… Como ven estoy yendo por los Preceptos, por los Paramitas, por el Noble Camino Óctuple. Ese es el mapa. Todos estos son caminos en ese mapa que tiene como destino el despertar. Y la práctica me exige: Sozan ¿Cómo vas a actuar en este momento? Y digo “este momento” -y esto es muy importante, creo-, porque la conducta ética, la moral dentro de nuestra práctica puede entenderse en diferentes niveles, y puede entenderse como un apoyo para la práctica del despertar. Puede comprenderse como algo que nos facilita esta práctica al despertar, una conducta ética. También puede verse como quizás una un escenario donde esa acción se vuelve concreta. Pero más importante es que lo podemos ver como el despertar en sí mismo. Podemos decir que esto que estamos viendo, comprendiendo como conducta ética, como Sila, no es un camino hacia el despertar, sino que en sí mismo es la acción de un ser despierto. Y cuando lo podemos ver de esta manera entendemos que cuando actuamos dentro del ámbito de Sila, actuamos como un Buda de carne y hueso en este momento, en el momento presente. Entonces que la conducta ética no es una promesa a futuro: “Bueno, si hago todo esto bien, entonces en el futuro va a pasar eso”, sino que la manera en que actuamos es la manera en que nos comportamos como respuesta a esa pregunta es una acción iluminada que ocurre en el presente. Cuando actuamos de manera conducente al cese del sufrimiento, somos seres iluminados en el presente. Es una acción en sí misma de despertar y nos devuelve al punto de no búsqueda de provecho al espíritu “mushotoku”. No me comporto de cierta manera tendiente a decir “bueno, así en el futuro pasa esto, no pasa esto”, me comporto de cierta manera para hacer algo en el presente que con seguridad va a tener un impacto en el futuro, por supuesto, pero los ojos, la atención de cómo me comporto están puestos en el presente, en el “aquí y ahora”. Y esto tiene ese sentido que hemos visto muchas veces de que lo que hagamos, lo que digamos, lo que veamos… es importante, pero no como una promesa, no como una promesa de algo, sino como una verdad del despertar que se hace presente en ese momento.

Esto es sumamente importante y como digo por supuesto, tiene consecuencias en el futuro. Pero cuando uno empieza a responder esa pregunta que nos propone Sila sobre lo que estamos haciendo, cuando uno se concentra en la respuesta inmediata de lo que estoy haciendo, puede olvidarse un poco de las consecuencias del futuro y observar el karma que generamos en el presente.

Entonces, este es el momento de hacer las cosas bien. Es ahora. Este es el momento de hacer las cosas bien. ¿Que significa bien? No lo sé. Sé que lo defino como “algo conducente al cese del sufrimiento”. Y esto a fin de cuentas es lo que llevamos al Zafu, esto a fin de cuentas es lo que llevamos a Zazen. Es interesante que muchas veces pensamos que sentándonos en zazen las cosas se resuelven. Y la pregunta es ¿Qué estás llevando al zafu, qué estás llevando a tu Zazen?. Cuando es un Zazen integrador que nos lleva a integrarnos con todo, en lugar de separarnos con todo, esto entra en juego. Entra en juego Sila, entra en juego nuestra sabiduría. Y así funciona el karma y sus consecuencias, tanto para los que te rodean como para tu propio estado mental. Si tu mente está agitada, si tu mente está torturada, diría, por todo ese daño que causamos es muy difícil asentarse y poder avanzar en este camino espiritual. Y a la vez, responder a esa pregunta, a una conducta de Sila que nos lleva hacia el cese del sufrimiento, tiene un efecto contrario cuando estamos en ese lugar: La mente se vuelve más libre, se vuelve más ligera. Nos sacamos el peso de la mochila de cosas que sabemos no están y no están llevando al cese del sufrimiento, sino a más sufrimiento. Y cuando tenemos esa libertad, esa liviandad, nos podemos concentrar con mayor claridad.

Como dice el Buda el cultivo de la virtud sólo puede traer cosas buenas, y la conducta ética se sienta en Zazen con nosotros, entonces Zazen es fundamental, es un pilar de nuestra práctica. No hay sen sin Zazen. Quiero que quede claro eso: no hay Zen sin Zazen. Ahora… ¿Qué llevamos al zafu? Y por eso cuando decimos “bueno, lo importante es sentarse”. Sí, por supuesto. Pero ¿Estás trabajando sobre tu práctica, en tu estudio, en tus conversaciones, en tu vida?… porque todo eso se sienta contigo, y de poco sirve sentarse si no comienzas por trabajar en todo eso.

En el budismo hablamos mucho de la mente hábil, una mente hábil que es una mente sabia y que evita las acciones que pueden causar sufrimiento. Una mente hábil es una mente que conoce ese mapa, lo estudia, estudia los Preceptos, estudia los Paramitas, estudia el Noble Camino Óctuple, estudia los Koan o Sutras… y sabe cómo navegarlo. Entiende cómo funciona esa brújula y por ende se sienta en el zafu, en zazen, hoy, con la vista puesta hacia el norte del despertar.

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