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Sábados de Zen Cotidiano – Cuatro Grandes Votos – La Vía del Buda es inconmensurable – 24/06/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Cuatro Grandes Votos - La Vía del Buda es inconmensurable

24 de junio, 2023

Los seres son innumerables, hago el voto de liberarlos.
Las ilusiones son inextinguibles, hago el voto de vencerlas.
Las puertas del Dharma son ilimitadas, hago el voto de ingresarlas.
La Vía del Buda es inconmensurable, hago el voto de realizarla.

Los Cuatro Grandes Votos no son un credo, un dogma, o un artículo de fe. Tampoco son oraciones ni himnos. Es un voto, y un voto es un compromiso formal y solemne de hacer algo. Como practicantes, cada vez que recitamos o escuchamos Los Cuatro Grandes Votos nos comprometemos profundamente en nuestra aspiración a despertar a quién somos y a lo que somos… y a aquello que es esta vida en este momento y lugar.

Al principio, puede que veamos la vía como un simple sosiego de nuestras luchas personales y dolores, nuestro Dhukka. Pero a medida que profundizamos en la vía crece una comprensión más profunda de la profundidad, el misterio y la maravilla del camino. Aprendemos que no se trata de «mí», sino de un magnífico «nosotros» que abarca el mundo entero. Esta vía contiene todo lo que necesitamos… no falta nada. La practicamos con todo nuestro ser, y por eso podemos decir «tomo el voto de realizarla». Este voto se convierte en la expresión fundamental que sintetiza en sí mismo la práctica: Tomo el voto de vivir como Buda.

Una vez que decidimos ingresar a la práctica, que nace la mente búdica en nosotros y aparece en ella la intención del despertar, la vía del Buda se convierte en la “vía de la vida”, en una manera de “ser” en el mundo que es conducente al cese del sufrimiento. Algo maravilloso y permanente cambia con profundidad en el flujo de nuestro karma. Esto ocurre al tomar estos votos, al comprometernos a vivir de una manera diferente.

Realizar la vía del Buda va más allá de un imaginario espiritual donde nos veamos en un espacio místico, sino que se refiere a la vida cotidiana con los pies en la tierra. Señala el hecho de que en realidad no importa dónde te encuentres en el proceso de alcanzar la Budeidad. Tanto si has alcanzado alguna comprensión o no, seguirá habiendo puntos ciegos para todos nosotros, lugares de confusión y profundo apego. Pero la realidad de la vía del Buda está aquí y ahora. Cada instante te invita a salir de tu cabeza y a encarnar la vida plenamente.

En este voto decimos que la Vía del Buda es inconmensurable. Esto significa que es insuperable. No se puede superar ni trascender, y no tiene nada que ver con la vida ni con la muerte, ni con el pasado, el presente o el futuro. El transitar la vía causa ondas expansivas que no tienen fin: Lo abarca todo en el espacio y el tiempo. Qué difícil de comprender, ¿verdad? La mente no puede asirlo, y por ello estos votos deben ser vividos, no pensados.

Dogen Zenji, el fundador de la escuela de Zen Soto en el siglo XIII dijo: «No hay necesidad de cambiar nuestro cuerpo y nuestra mente ya existentes, porque la realización directa de la Vía no consiste en atarse a viejos puntos de vista ni en crear otros nuevos. La Vía de Buda consiste en no mirar a un lado. Es estar con lo que sea que encontremos aquí y ahora… Estos votos son la causa y condición de la mente de Buda».

Asimismo, dijo que es a través de las acciones cotidianas de nuestro cuerpo y nuestra mente como nos iluminamos directamente. Practicar la (inconmensurable) Vía de Buda es hacerse cargo de nuestra vida en el presente. Es estar con lo que sea que encuentres ahora mismo. A esto se lo llama samadhi o shikan (hacer algo de todo corazón).

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