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Sábados de Zen Cotidiano – Cuatro Grandes Votos – Las pasiones son inextinguibles – 10/06/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Cuatro Grandes Votos - Las pasiones son inextinguibles

10 de junio, 2023

Los seres son innumerables, hago el voto de liberarlos.
Las ilusiones son inextinguibles, hago el voto de vencerlas.
Las puertas del Dharma son ilimitadas, hago el voto de ingresarlas.
La Vía del Buda es inconmensurable, hago el voto de realizarla.

Los Cuatro Grandes Votos no son un credo, ni un dogma, ni un artículo de fe. Tampoco son oraciones ni himnos. Es un voto, y un voto es un compromiso formal y solemne de hacer algo. Como practicantes, cada vez que recitamos o escuchamos Los Cuatro Grandes Votos nos comprometemos profundamente en nuestra aspiración a despertar a quién somos y a lo que somos… y a aquello que es esta vida en este momento y lugar.

En sánscrito, el término “ilusiones” se traduce con la palabra “klesha”, que significa «dolor, aflicción, angustia”. Este término también es interpretado por los budistas chinos como «delirios, pruebas o tentaciones de las pasiones que perturban y angustian la mente», en otras palabras, se refiere a los Tres Venenos: «la codicia, el odio y la ignorancia». Podríamos pensar en este voto también como “La codicia, el odio y la ignorancia se elevan sin cesar; tomo el voto de abandonarlos”.

A menudo no vemos las situaciones con claridad ni establecemos correctamente las conexiones entre causa y efecto. Nuestras percepciones suelen estar distorsionadas por la preocupación por nosotros mismos, por la inseguridad o por el foco en el corto plazo. Existe asimismo una ilusión que causa más problemas que cualquier otra, y es la ilusión de que cada uno de nosotros tenemos una naturaleza propia inherente, permanente, e independiente del resto, también conocido como el “gran engaño del ego”.

Buda identificó «tres venenos” o tres “cualidades negativas de la mente” que causan la mayoría de nuestros problemas y de los del mundo: la codicia, el odio y la ignorancia. A los tres venenos se oponen tres actitudes sanas o positivas esenciales para la liberación: la generosidad, bondad amorosa y la sabiduría. La práctica budista se orienta hacia el cultivo de estas virtudes y la reducción o destrucción de los venenos, y esto se ve representado en el voto de vencer todas las ilusiones.

No necesitamos mirar muy lejos para observar los tres venenos en acción. Los vemos todos los días en las noticias y en las calles, y si prestamos atención, podemos verlos en nuestra propia mente y en las acciones cotidianas. Es importante comprender también que el surgimiento de estos sentimientos puede estar fuera de nuestro control: no elegimos estar enojados, por ejemplo. Pero reconocer cómo la codicia, el odio y la ilusión causan un enorme daño puede ayudarnos a continuar en la práctica para poder relacionarnos con ellos de una manera más hábil. Comprendemos de esta manera lo peligrosos que pueden ser los pensamientos y emociones basadas en los tres venenos si no se comprenden y transforman. Por ello tomamos este voto.

Para cada veneno, en nuestra práctica hallamos un antídoto, el método mediante el cual eliminamos las actitudes mentales insanas y las sustituimos por actitudes virtuosas que nos benefician a nosotros mismos y a los demás. Para contrarrestar y superar la codicia, aprendemos a cultivar el desinterés, la generosidad, el desapego y la satisfacción. Para contrarrestar y superar el odio, aprendemos a cultivar el amor benevolente, la compasión, la paciencia y el perdón. Como antídoto para superar el engaño, cultivamos la sabiduría, la perspicacia y la recta comprensión.

Una sabia comprensión de los tres venenos es, en última instancia, positiva y fortalecedora. Con esta sublime visión podemos ver y sentir claramente los condicionamientos que causan confusión, infelicidad y sufrimiento en nuestras vidas. Y con esta claridad y comprensión, podemos tomar el voto de eliminar esos factores y transformar al mundo.

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