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Sábados de Zen Cotidiano – Cuatro Grandes Votos – Las puertas del Dharma son ilimitadas. – 17/06/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Cuatro Grandes Votos - Las puertas del Dharma son ilimitadas

17 de junio, 2023

Los seres son innumerables, hago el voto de liberarlos.
Las ilusiones son inextinguibles, hago el voto de vencerlas.
Las puertas del Dharma son ilimitadas, hago el voto de ingresarlas.
La Vía del Buda es inconmensurable, hago el voto de realizarla.

Los Cuatro Grandes Votos no son un credo, ni un dogma, ni un artículo de fe. Tampoco son oraciones ni himnos. Es un voto, y un voto es un compromiso formal y solemne de hacer algo. Como practicantes, cada vez que recitamos o escuchamos Los Cuatro Grandes Votos nos comprometemos profundamente en nuestra aspiración a despertar a quién somos y a lo que somos… y a aquello que es esta vida en este momento y lugar.

¿Qué es una Puerta del Dharma? Es te concepto refleja nuestra experiencia de encontrarnos con algún tipo de situación, atravesarla, y de esta manera acceder a algo que nunca habíamos experimentado, comprendido o manifestado en nuestra vida con anterioridad. Es una oportunidad para crecer en sabiduría, compasión y habilidad. A través de este voto, un aspirante a Bodhisattva se dirige hacia cualquier Puerta del Dharma que encuentre con curiosidad, voluntad y determinación y decide atravesarla.

Debido a que las puertas del dharma son ilimitadas, no tenemos que ir a ningún otro lugar para encontrarlas. Aparecen en todas partes, y nuestra única responsabilidad es la de entrar en ellas. Una vez que empezamos a reconocer esto, todo lo que percibimos externamente, así como nuestras propias experiencias internas de pensamientos, emociones y sensaciones, se convierten en vehículos para el despertar a la verdadera realidad absoluta.

Los puntos de entrada al dharma del Buda -una «puerta del Dharma»- se encuentran en todas partes. Se nos revelan cuando descubrimos el mundo a través de la mente-corazón que ha sido clarificada por la práctica de sentarse quieto.

Una puerta, por definición, es un umbral que nos permite pasar de un espacio a otro. Pero no es más que eso, un umbral. Una puerta no es en sí un nuevo espacio, y su función se encuentra en ser utilizada, en ser atravesada para acceder a un nuevo lugar. Las puertas del Dharma se encuentran en todas partes en nuestra vida, pero de nada sirven si no tenemos la resoluta convicción de atravesarlas.

El voto del Bodhisattva dice: «Las Puertas del Dharma son ilimitadas». Esto significa que son infinitas en número, pero también que no tienen límites claramente establecidos. Como todo, cada puerta está relacionada con todas las demás, y el proceso de atravesarlas rara vez es un único momento que podamos recordar y definir con claridad. Aunque en ocasiones podemos percibir algún componente transformador de inmediato, la mayoría de los cambios y aprendizajes se producen gradualmente y algunos nunca son accesibles para la mente consciente.

Las dificultades en nuestra vida pueden ser importantes puertas del Dharma. Sin embargo, la maestra Zen Domyo nos enseña con respecto a este voto: “Es importante recordar que no tenemos que sentirnos necesariamente agradecidos por aquellas puertas del Dharma que resulten verdaderamente dolorosas. La práctica zen consiste en enfrentarse a la realidad, y parte de la realidad son nuestros sentimientos sinceros como la tristeza, la pena, la frustración, la ira o la desesperación. Intentar sustituir nuestros sentimientos negativos por otros positivos no es necesario, y normalmente no es útil a largo plazo. Es importante ser pacientes con nosotros mismos y con nuestro proceso. Enfrentarse a una puerta del Dharma y sentirse mal por ello en lugar de celebrarlo como una «oportunidad» no es un fallo moral, es la naturaleza humana. Lo que hace que todo sea práctica de Bodhisattva es no rendirse, no dar la espalda a la puerta del Dharma diciendo: «No me importa la mayor sabiduría, compasión y destreza que hay al otro lado de este obstáculo o limitación»”.

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