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Sábados de Zen Cotidiano – Foco – 18/05/24

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Foco

18 de mayo 2024

TRANSCRIPCION:

Hace algunas reuniones vengo hablando sobre ciertos conceptos que sirven para entender mejor nuestra práctica o para expresar nuestra práctica, que tienen un componente que intenta ir más allá de la razón. Una manera de expresar lo que es inexpresable o quizá lo que la mente no puede decir. Y hablamos de los koan y hablamos de los Yojijukugo, los Yojijukugo que son este concepto japonés que significa “un proverbio o una enseñanza de cuatro caracteres”.

Y hablamos de Ichi-go ichi-e, Ichi-go ichi-e, un antiguo concepto japonés que significa una oportunidad, un encuentro. Y también puede interpretarse como. Solo por esta vez. Nunca más. Nunca más en la vida. Y profundamente arraigado en la filosofía budista. Esto tiene que ver con esto que ocurre en este encuentro, en este momento, en el momento presente, y que no va a volver a repetirse.

Este encuentro con lo que sea y en especial con otra persona, es único, es irrepetible.

Pero es tanto más profundo ese concepto que solamente el hecho de bueno, sí, por supuesto, no nos vamos a volver a ver, sino que intenten indagar en el más profundo significado de qué significa cada encuentro. Nos lleva a reflexionar. ¿Qué queremos decir cuando decimos aquí y ahora? Este encuentro, y como vimos, es como un dedo intentando apuntar a la Luna.

No, no es la luna.

Cada momento es único, irrepetible.

Y esta enseñanza es algo que nos habla. Más que nada en relación con el tiempo, con el momento. Es una enseñanza. Ichi-go ichi-e. Un encuentro. Una oportunidad que nos habla de este encuentro. Este momento. No ayer, no mañana no dentro de una hora. Este momento.

Yo voy a continuar profundizando sobre esto. Porque sin duda es sumamente importante en nuestra práctica. En la práctica del Zen y que tiene un impacto profundísimo en nuestra vida cotidiana. Cuando podemos vivir cada encuentro con ese nivel de conexión, con ese nivel de comprensión de que es único. Y cómo esto nos lleva quizás a algo que es. Quizá una síntesis que encierra Ichi-go ichi-e, pero que es más que Ichi-go ichi-e y que tiene que ver con el foco, el foco de la mente, el foco del corazón, el foco de todo nuestro ser. En este momento.

Vieron cuando alguien quizá está distraído o distraída y no está prestando atención y alguien le puede decir “Enfócate, enfócate en esto”. Y esa idea de foco tiene que ver con esta sensación de venir a este, a este punto no, de hacer, eh, de volverse presente en un punto en particular.

Y podemos hablar del foco en el momento a través de Ichi-go ichi-e del cuando, cuando, ahora este encuentro, si estoy disperso, si no hago foco, es posible que no me encuentre tan presente en el ahora. Que Ichi-go ichi-e no sea lo que dirige mi atención en este momento. Mi cuerpo está aquí, por supuesto, porque mi cuerpo no puede estar en otro lugar que no sea aquí.

Y eso es interesante porque muchas veces en nuestra práctica hablamos de la importancia del cuerpo en la práctica. La práctica viva es una práctica incorporada en el cuerpo. Y una de las razones para eso, porque el cuerpo no puede estar en otro lugar que no sea el momento presente. Quizá en el futuro tengamos la máquina para viajar en el pasado al futuro, pero eso todavía no existe. Entonces el cuerpo está siempre presente. ¿Pero dónde está mi mente? ¿Dónde está mi corazón? ¿Dónde está mi atención? Quizá pierdo foco.

¿Y esto del presente? El futuro, El pasado. ¿Quizás alguno de ustedes le gusta la fotografía? ¿O ha sacado fotos,? Con una cámara con un lente que pueden ver que algo que se llama profundidad de foco. El objeto al que le prestamos atención está en foco, pero todo lo que está adelante, el objeto o atrae el objeto está fuera de foco y podríamos decir que ese es el foco en el presente.

Si pudiéramos hacer foco en el presente, el pasado y el futuro están fuera de foco en relación al presente. Esto no significa que a veces no podamos hacer foco más adelante o más atrás, pero Ichigo Ichi hace foco en el presente. Este encuentro, ¿Cuando? ahora. Pero sin embargo, no solamente hay un ahora en el foco, sino hay un qué. Y aquí ingresa otro Yojijukugo, otra enseñanza, otra parábola de cuatro caracteres que es Menmitsu No-Kafu. Menmitsu No-Kafu.

Y esta es quizás incluso más relevante en nuestra práctica del del Zen. Especialmente porque vamos a ver que es muy relevante en nuestra escuela del Zen, el Zen Soto y Menmitsu No-Kafu significa. Cercano, íntimo y densamente tejido. Eso es como lo más, eh, Si se quiere, la letra de la palabra, no, es cercano, íntimo y densamente tejido.

Porque eso es Men. cercano, intimo. ¿Pero qué significa mitsu? mitsu significa tejido de algodón. Esto viene de Japón. Significa familia y fu significa viento o manera. Entonces estos cuatro caracteres en su conjunto significan algo así como la capacidad de prestar plena atención a lo que ocurre en este momento, más allá de cualquier juicio o conceptualización. Pero lo que tiene esto, y por eso lo hace tan importante, es que no hace referencia a cualquier tipo de atención.

No me dice solamente prestar atención, sino una exquisita, cuidadosa, considerada, íntima y cálida atención continua, exquisita, cuidadosa, considerada, continua. Actuamos lo que hacemos, el “qué” Lo hacemos con ese espíritu, con espíritu de Menmitsu No-Kafu. En todo lo que estamos haciendo, nuestra atención es exquisita, cuidadosa, considerada, íntima.

Todo. Todo esto en relación a los detalles de esto que está ocurriendo frente a ti. Entonces no entendemos solamente que este encuentro es único, irrepetible, por supuesto, pero le ingresamos en Menmitsu No-Kafu, que significa: Y la atención que prestamos en este momento no es cualquier atención es considerada, es íntima. Lo damos todo en este momento presente.

Unimos este Ichi-go ichi-e y este momento, esta oportunidad, el cuándo con el qué o el cómo es el Menmitsu No-Kafu. ¿No? Exquisita atención profunda considerada atención.

Entonces Menmitsu de alguna manera es una actitud hacia lo que te rodea, hacia lo que tienes frente a ti. A tu relación con el mundo. Y es interesante. En alguna discusión alguna vez sobre este tema alguien dijo Ah, como el “mindfulness” o como la atención plena. Y en realidad no es lo mismo, no es lo mismo. El mindfulness es parte de nuestra práctica.

Esa atención plena que prestamos es parte de nuestra práctica, es una, es un aspecto interno. El mindfulness tiene mucho que ver con cómo estoy en este momento, conectado con cada aspecto de mi ser. El mindfulness, la atención plena principalmente está abocada hacia la experiencia interna en relación a lo que está ocurriendo. El Menmitsu No-Kafu no es externo, es cómo trato, cómo me relaciono con las cosas externas.

Y cómo lo hago con exquisita, con considerada, con absoluta atención. Entonces ambos son importantes. La atención plena es importante, pero el Menmitso No-Kafu habla de cómo me relaciono yo con las cosas y los seres. Se trata de la manera en que hablo con otra persona, en el tono de mi voz. Se trata de cómo cierra una puerta con cuidado.

De apagar la luz cuando salgo de la habitación. De depositar algo sobre una superficie y no arrojarlo sobre una superficie, exquisita, cuidadosa, considerada, íntima y cálida atención a cada detalle. O sea que ya no nos alcanza simplemente con prestar atención. La práctica nos pide que prestemos considerada atención.

Y dijimos que parte de la definición más literal de los caracteres es, familia, viento de un tejido de algodón muy, muy unido. Y esto es. Esto es interesante porque habla de esa familia, ese viento es como una manera de decir la manera de ser, como la manera de ser de de de esta familia.

Y por eso el Menmitsu No- Kafu se dice es el viento, la manera familiar del Zen Soto, de la línea de Zen en la que estamos estudiando, la línea del Zen fundada por Dogen ahi por el año 1200. Que define, entre otras cosas, nuestra línea del Zen, nuestra práctica. ¿Cuál es el estilo familiar de esta práctica?

Y bueno, es un poco esto una exquisita atención, decoro con lo que sea que estás haciendo. Cuando estás sentado en zazen, cuando estás sentado en meditación o estás preparando un alimento, o cuando estás acariciando un animal, exquisita considerada atención, decoro. Trata de una atención continua y sin escatimar en detalles.

Pero a la vez una atención que es suave y sutil. Y esto sin duda caracteriza en general la práctica del Zen, pero en especial la práctica de la Escuela Soto del Zen.

Ahora que digo esto, me recuerda a un concepto del Zen que en japonés se conoce como Hōrei y que significa o se traduce como “Utiliza las dos manos” y dice las dos manos. Y la propuesta es, hagas lo que hagas, siempre que te sea posible, utiliza las dos manos.

¿Concepto bello, no? A mí me parece un concepto bellísimo, porque por supuesto, como todos estos conceptos, tiene una parte literal que si puedes utiliza las dos manos. Pero va tanto más allá, va tanto más allá de lo literal. Y se manifiesta literalmente. También nos invita a que cuidemos con atención, con Menmitsu Np-Kafu aquello que estamos sosteniendo o aquello que abrimos. Aquello que movemos utilizando siempre ambas manos.

Y si voy a trasladar esto de aquí, allí, si puedo, dos manos. Y esto encierra esta, esta idea de estar por completo. Si tengo dos manos y tengo una libre y puedo utilizar las dos, utilizo las dos. Por ahí.

Entonces, cuando hablamos de foco en nuestra práctica Menmitsu No-Kafu se convierte en un segundo u otro aspecto del foco. Un foco que se manifiesta cuándo, “cuándo y qué o cómo” se funden en un solo instante. Un instante que nos llena por completo. Cuando Ichi-go ichi-e se junta, se amalgama con Menmitsu No-Kafu el momento presente una cuidadosa y exquisita atención se hacen uno, se presenta como actividad de ese momento. Y no solamente en lo que hacemos específicamente, sino más importante, en el espíritu de cómo lo hacemos.

Suzuki Roshi, Maestro fundador de El Centro Zen de San Francisco, de nuestro linaje, decía lo siguiente: que “La esencia se encuentra en ser muy considerados, muy cuidadosos al hacer las cosas”. “La esencia”. Estamos hablando de algo esencial la esencia, la esencia, la esencia de que, la esencia de la práctica, se encuentra en ser muy considerados, muy cuidadosos con hacer las cosas. Y esto es tan importante porque cuando hablamos del Zen y cuando hablamos de nuestra práctica, decimos bueno, sí, la meditación, por supuesto, la conducta ética y los preceptos, por supuesto.

¿Y cómo se sintetiza eso? ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo se manifiesta? ¿En la acción? ¿Cómo se manifiesta en mi día a día? Y estas son las enseñanzas que empiezan a permear. Esa, ese concepto. Nuestra práctica a través de la meditación, a través de la conducta ética, a través de los paramitas, a través del refugio en Buda, en Darma, en Sangha, nuestros amigos espirituales. Todo eso se sintetiza en la capacidad de entender cada momento como único, irrepetible y tratar cada cosa con esa cuidadosa y exquisita atención.

Con el foco del alma.

Y por supuesto, vuelvo a decirlo, no tenemos que tampoco apegarnos a estos conceptos. Porque a veces estamos distraídos, a veces no estamos tan presentes, somos seres humanos y nuestra práctica es la práctica del volver, no, Nos vamos y volvemos. Nos vamos y volvemos. Nos vamos y volvemos.

Pero sin apego, sin estar apegado al concepto de concepto de foco que sintetiza el Menmitsu No-Kafu el Ichi-go Ichi-e, sin ese apego, estar cada vez más conscientes.

Y lo que es interesante, este foco. Por supuesto hay algo intencional de este foco, pero en realidad es más el resultado de otras cosas. Este foco, esta capacidad de estar presente, esta capacidad de conectar con las cosas desde esta delicada, penetrante, profunda, cuidadosa atención, surge de mi práctica de meditación.

Y lo interesante es que a veces, y especialmente en Occidente, muchos quieren el resultado. Bueno, yo quiero estar más presente. Bueno, yo quiero poder conectar con las cosas de este lugar de cuidado, de atención. ¿Cómo hago? Y yo les digo siéntate en zazen. Y a veces me responden: sí, por supuesto, gracias, ¿Pero cómo hago? Siéntate en zazen. No, pero yo quiero.

Siéntate en zazen. Si no meditas y no te sientas en zazen. Todos estos son bellos conceptos. Bueno, pero mi conducta ética. Siéntate en zazen. Y luego medita sobre los preceptos. Entonces estas, estas cosas que tanto nos gusta hablar de nuestra práctica, que nos gusta ver, o a mí me gusta ver el resultado en una persona que la veo presente y veo como trata las cosas con decoro, con atención, la manera en que utiliza las palabras, el tono de voz.

Eso es el resultado de mucho más de una práctica que nos envuelve en todo lo que estamos mencionando, comenzando por la meditación.

Y en la actualidad todo esto se hace bastante difícil. En la sociedad sobre estimulada en la que estamos con tantas cosas que gritan por nuestra atención, que demandan nuestra atención, préstame atención a mí. No, a eso no, a mí, no, y el otro también. Y esto en la red social me pide esto y esto en el trabajo, me pide esto y esto en la familia.

Que difícil, ¡Cuánta práctica! Que tenemos que hacer, Que tenemos que profundizar para poder estar presentes en cada momento único, irrepetible, tratando cada cosa con maravillosa y exquisita atención.

La atención y prestando atención a una cosa por vez.

Una vez un maestro dijo algo que a mí me pareció maravilloso y lo trato de incorporar a mi vida, que es: Yo hago una cosa por vez, incluso cuando estoy haciendo muchas cosas a la vez. Hago una cosa por vez, incluso cuando estoy haciendo muchas cosas a la vez.

Podemos decir entonces que en este mundo en el que vivimos, con tanto por hacer, con tantas cosas alrededor nuestro que demanda nuestra atención. Tenemos una práctica que nos invita a continuar profundizando a continuar creando espacios internos externos que nos permiten vivir de una manera diferente. Por eso digo que el zen no es algo que hacemos, sino que se convierte en algo que somos.

Somos. Menmitsu No-Kafu, somos y Ichi-go Ichi-e. Nos convertimos en ese momento presente y nos expresamos de cierta manera en ese momento, ese es el foco, el foco que deviene de nuestra práctica.

Entonces la invitación es esa, a practicar con esa palabra, con ese concepto de foco. Que desde el punto de vista del Zen, encierra todo un universo en este instante. Que lo pueden utilizar como, como koan. Esa palabra que ese concepto que encierra Ichi-go Ichi-e que encierra Menmitsu No-Kafu sea algo más que una simple palabra que se convierta en algo que traspasa la mente para de una manera holística, convertirse en quienes son.

Y esa, y esa es la práctica. ¿Y cómo? Por supuesto, intencionalmente. Pero la intención sola no sirve. La práctica es una y todo hace a la práctica. No podemos separar los componentes de la práctica y decir, solo hago esto. Todo es importante, todo es importante.

Como lo es el foco. Un momento único, una cosa por vez, una cosa a la cual le presto exquisita, cuidadosa, considerada atención.

Un foco que se cultiva, que se practica.

Que viene y que en ocasiones también se va. Y eso también está bien. Pero si podemos penetrar la verdadera definición de una oportunidad, un encuentro, una acción cuidadosa, exquisita, considerada. Todo esto en cada acción, en cada momento. Entonces habremos ingresado en la esencia de lo que significa estar profunda y realmente vivos.

Muchas gracias.

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