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Sábados de Zen Cotidiano – Actitud de Práctica – LA INTENCION (I) – 01/04/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Actitud de Práctica – LA INTENCION

1º de abril, 2023

“En el camino del Zen nuestra intención se convierte en compromiso y luego en voto. En ese momento, nuestras intenciones y nuestra vida se convierten en una sola cosa.”
Norman Fischer

¿Qué es la intención? Probablemente no podamos definirla por completo. Como todos los estados internos del ser, es difícil de comprender. La intención tiene mucho que ver con el propósito. Su raíz en latín es “intendere” e implica «estirarse». Por lo tanto, la intención significa un acto de crecer, de desarrollarse hacia algo con propósito.

Y la intención lo es todo. Si tu mente está siempre alineada con tu intención de practicar, siempre estás practicando. La intención es en sí misma el espíritu de la práctica, más que cualquier otra actividad. La mente de la práctica es la práctica. La intención puede ser tanto la intención que nos lleva a practicar en este momento como la inspiración original que nos trajo a la práctica en primer lugar.

Establecer la intención no es lo mismo que fijarse objetivos. Comprender la diferencia puede conducir a una vida más hábil y a menos sufrimiento. Al establecer la intención, al menos según las enseñanzas budistas, no nos orientamos hacia un resultado futuro en particular. Por el contrario, es un camino o una práctica que se centra en cómo estás «siendo» en el momento presente. Como “eres” hoy en el mundo. Así pues, nuestro esfuerzo por estar presentes, “siendo” de determinada manera, debe equilibrarse con nuestra confianza en la práctica.

“Bodichitta” es la combinación de las palabras sánscritas “bodi” y “cita”. Bodhi significa despertar o iluminación. Citta puede traducirse como consciencia o espíritu. Bodhicitta puede ser traducido entonces como Consciencia de Iluminación o Espíritu de Despertar, o como la unión de la Compasión y la Sabiduría. La primera inspiración para practicar se llama bodichita: puede ser la primera vez que surge el pensamiento o el corazón de la posibilidad de que exista la capacidad del despertar, de que podemos quizá estar completamente despiertos o ser libres del sufrimiento. Tendemos a desarrollar este bodichita por grados: primero tenemos la idea de que podríamos estar despiertos, de que podríamos vivir sin estar tan atrapados en nuestro propio punto de vista y karma. Luego, decidimos que esta idea es lo suficientemente importante como para ponerla en práctica, como para tomar acción. A medida que practicamos, empezamos a experimentar nuestra conexión con todos los seres y nos damos cuenta de que nuestra liberación no puede estar separada de la de los demás. El Maestro Suzuki utilizó la frase «nuestro deseo más íntimo» o «nuestra petición más íntima» para referirse al deseo fundamental de regresar a la Mente Original, esa mente que existía antes de que la cubriéramos con nuestros deseos, miedos y narrativas.

Sin embargo, surgen en este proceso importantes preguntas: ¿por qué es tan difícil la vida? ¿Por qué es tan difícil mantener la intención de la práctica espiritual, comprometerse con ella y comprometerse a seguir adelante? ¿Por qué el mundo humano está tan lleno de violencia, injusticia y egoísmo si todos somos budas? Y mantener viva la intención de práctica es lo que poco a poco va desarrollando las respuestas a estas preguntas en cada momento de nuestra vida.

La intención correcta es como el músculo: se desarrolla con el tiempo, ejercitándolo. Cuando la pierdes de vista, vuelves a empezar. No tienes por qué juzgarte o abandonar tu práctica cuando no consigues vivir según tus intenciones. Estás desarrollando el hábito de la intención correcta para que se convierta en una forma de vida momento a momento, una respuesta automática y hábil a todas las situaciones.

A medida que practicamos, un voto comienza a tomar forma. Llevamos este voto de Zazen a nuestra vida cotidiana, dedicando todo lo que hacemos al cumplimiento de nuestro voto. El voto se convierte en nuestra intención, la mente con la que actuamos. La intención de práctica es la forma de llevar esa práctica a todo lo que estamos haciendo, a la totalidad de nuestra vida. La intención es la llama que mantiene vivo el espíritu del Zen.

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