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Sábados de Zen Cotidiano – Las Tres Ruedas de la Abundancia – Dar – 14/10/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Las Tres Ruedas de la Abundancia - Dar

14 de octubre, 2023

TRANSCRIPCION:

Quizá alguno de ustedes tuvo la oportunidad de tomar una comida o estar en un retiro, en un Sesshin o en un Zazenkai en el cual se sirve comida. Y cuando comemos en nuestra práctica de manera formal, cuando estamos en un retiro o cuando estamos en un templo, hay una recitación que hacemos que en una parte dice “que podamos comprender el vacío de las tres ruedas: dador, receptor y obsequio”. “Que podamos comprender el vacío de las tres ruedas: dador, receptor y obsequio”. En nuestra práctica del Budismo Zen, este dador, receptor y obsequios se describen como tres ruedas, tres ruedas que giran entre sí, tres ruedas que van dando vueltas y transformándose mutuamente. Y con estas palabras, con esta frase, se nos anima a considerar esta enorme, esta vasta conexión entre estas tres cosas: el dador, el receptor y el obsequio que usualmente vemos como separadas.

Y aquí es donde va un paso más allá, donde nos dice “que podamos comprender el vacío de las tres ruedas”. Y uno dice: ¿Cómo el vacío? Están llenas de dador, de receptor, de cosas!. Y sin embargo nos llama, nos propone a comprender el vacío. Y solemos ver estas tres ruedas, estas tres instancias del dador, del receptor y del objeto que es dado, como algo lineal, como que existe algo que es dado y hay un dador, alguien que lo da y alguien que lo recibe y es como algo lineal. Y vamos a ver como esto no es tan lineal, como estas tres ruedas giran mutuamente y no hay un comienzo y no hay un fin. Este vacío de las tres ruedas significa que el dar, por ejemplo, no es un acto benéfico que uno realiza por otro, un acto que uno puede atribuirse como su propio mérito y sentirse digno o indigno. Entonces, cuando en la comida recitamos esto, un practicante Zen a punto de alimentarse y comer, recuerda en ese acto que ese Dar es dar vida, que todo es dar, que todo se da. Y a la vez, como vamos a ir viendo, en ese dar no hay dadores, no hay receptores y no hay obsequios que estén separados. Y vamos a ver como todo en la vida siempre es dar y recibir al mismo tiempo. Y esta es nuestra práctica, esta es nuestra alegría. Entonces practicamos el dar y el recibir como obsequios, con ese espíritu, y practicamos el dar como recibir, el recibir como el dar. Y como dije, el dar y recibir como un obsequio. Y por más que digo que no es algo lineal o que no lo deberíamos ver como algo lineal, para quizás profundizar un poco en este concepto, voy a hablar de estas tres cosas de manera separada y luego vamos a intentar unirlas en estas tres ruedas.

Y hoy quiero hablar de quién da.


A medida que exploramos estas tres ruedas de la abundancia (a veces las conocemos como las tres ruedas de la abundancia: el Dar, el Recibir y el Objeto), vamos a comenzar por este acto de Dar y qué significa la abundancia en el Dar. Porque es importante para poder verlo como vacío, (y vamos a ver un poco más qué significa esto de vacío), es importante comprender qué estamos dando cuando damos algo. Porque, por supuesto, podemos ver algunos obsequios como tales, ¿no? obsequios como obsequios, un regalo de cumpleaños o para alguna ocasión en particular. También, sin embargo, damos cosas que no vemos como obsequios. Y en ese dar, como por ejemplo nuestra presencia, dar nuestra capacidad de comprensión, dar nuestra profunda conexión con el Dharma. No lo vemos como obsequio, lo vemos como algo quizás que simplemente ocurre. Pero es importante entender que cuando hablamos de la práctica del dar, dentro de este concepto de la rueda de la abundancia, este dar se extiende a todo lo que damos y que desde el punto de vista absoluto estamos dando algo todo el tiempo. Y este es el punto quizás importante para destacar como primer punto. Estamos muy acostumbrados a pensar en dar como algo limitado en el tiempo o como un momento preciso en el tiempo. Estoy dando algo, estoy dando un regalo, estoy dando mi presencia o mi escucha, o mi conexión con el Dharma o lo que sea. Ahora no, ahora no estoy dando nada. Sin embargo, estamos dando todo el tiempo y esa es la rueda de la abundancia del dador, de quien da, que no deja de girar.

Y esto es lo que quiero traer hoy principalmente a nuestra conciencia, y esto ocurre en otras cosas de la práctica, por ejemplo, con la compasión y por supuesto, con la generosidad, que tiene que ver con esto de dar. Cuando estamos atentos, y decimos “bueno, voy a ser compasivo o voy a ser generosa”, entonces nos ponemos en situación, nos ponemos en situación de generosidad, nos ponemos en situación de compasión y lo hacemos.

¿Qué pasa si tomamos contacto con este concepto de que incluso cuando no estamos en situación de dar, estamos dando? y por lo menos a mi me ocurre, cuando tomo contacto con eso digo “ah, pero si estoy dando todo el tiempo, si quiero que la calidad de aquello que doy sea buena, nos lleve hacia el cese el sufrimiento, nos lleve hacia la bondad, lo bueno, no me puedo distraer” porque ¿qué pasa si me distraigo y estoy dando algo que no es tan bueno? Y esta es la primera premisa de este dar. Ya hemos hablado de generosidad y hemos hablado de dar y la importancia de la generosidad. Pero en estas tres ruedas, lo que estoy diciendo es “atención”, estamos dando algo, ya sea a otro, ya sea a nosotros mismos, ya sea el universo todo el tiempo. No podemos salirnos de ese lugar.

La calidad de lo que damos es un tema diferente. Cuando hablamos de generosidad, hablamos de la calidad de lo que damos, pero pocas veces tomamos contacto con esto de: “Estás dando todo el tiempo”.

Hemos dicho que nuestra práctica nos pide, nos anima a ser adultos espirituales, a tomar responsabilidad por nuestra vida, comprendiendo que no hay una separación entre nuestra vida y todo el resto. Por ende, nos anima a tomar responsabilidad por el universo entero. ¡Pequeño trabajo!. Y en ese “tomar responsabilidad”, en esa adultez espiritual de la que estamos hablando, nos presenta esto y nos dice: si, por supuesto, desde el punto de vista cotidiano, tú piensas que ahora estás dando esto, ahora estás dando a esto otro. Bueno, resulta que estás dando algo todo el tiempo. Entonces estás dando algo todo el tiempo.

¿Cómo vas a vivir la vida? Cómo vives una vida en la que tienes conciencia de que estás dando algo todo el tiempo? Y por eso no es casualidad que en estas seis Perfecciones o Paramitas que definen el camino del budismo zen Mahayana, la generosidad sea la primera. ¿Si? Recuerdan generosidad, conducta ética, energía, paciencia, meditación, sabiduría, los seis Paramitas. Generosidad, dar, Dana es el primero, porque cuanto más se profundiza en la práctica, más comprendemos que dar es la totalidad del camino del Buda. La totalidad del camino del Buda es el camino de dar. Pero esto no significa que es así porque nos anima a dar más o ser más generosos en momentos puntuales. Por supuesto, eso también. Pero lo que es más importante aquí es la totalidad del camino del Buda, porque en tanto vivos estamos dando algo a otros, a nosotros o al universo, en cada momento del presente, en cada momento del aquí y ahora.

Y parece que le seguimos agregando cosas a este aquí y ahora. Alguno se preguntará ¿Qué más le vas a agregar, Sozan, a este aquí ahora? Hace poco hablamos de la importancia de la pureza del momento presente. Y ahora le agregamos este otro. O sea que la importancia que tiene el aquí y ahora, la importancia de estar conscientes, presentes en este momento, es porque en este momento me dé cuenta o no, lo quiera o no, estoy dando. Entonces de repente perdí el control. Pero ¿puedo no dar por un segundo? ¿puedo ponerme en el lugar de no dar? Bueno, cuando no estás dando, estás dando. Como quien dice que no decir algo es decir algo, cuando no estás dando, estás dando. La pregunta es. ¿Qué está dando?

Y en ese dar, en ese dar del que estamos hablando, cómo Bodhisattvas, en nuestra práctica, nos entregamos por completo en ese acto de dar. Comprendiendo que no podemos no dar, comprendiendo que esta rueda del Dador gira sin cesar, gira constantemente, tomamos responsabilidad y nos damos cuenta que hay que estar atentos. Y en esa atención nos entregamos por completo a este acto de dar. Cuando hablamos de que estas ruedas del dar, del receptor o del dador, del receptor y el obsequio están vacías, una de las cosas que estamos diciendo aquí, principalmente es que están vacías de una entidad en particular separada del resto, que es la misma definición de Shunyata, del vacío, de la vacuidad. No existimos como un ente separado de todo el resto, como un ente individual separado del resto. Y en este dar, en este dador, somos constantes, cuando en nuestra práctica podemos verlos como vacíos, lo estamos viendo como inexistente, como una entidad separada del resto. Nosotros en tanto dadores, no estamos separados de quien recibe y no estamos separados del objeto. ¿Y qué ocurre ahí? Por qué nos gusta vernos separados o nos solemos dar separados de quien está recibiendo lo que damos o del objeto que estamos dando. Y nuestro ego nos no propone o no plantea que aquí estoy yo quien da, aquí estoy yo, quien está siendo generoso o quien está ayudando. Y en ese vacío del que estamos hablando, cuando recitamos esto en las comidas y decimos comprender el vacío de estas tres ruedas, comprendemos que esta ilusión de que somos un ente separado que da, en realidad, desde el punto de vista de nuestra práctica, es un concepto ilusorio, que en realidad no hay nadie que esté dando separado de quien recibe ni del objeto que es dado. Y allí es donde volvemos a la esencia de esta Rueda de la abundancia.

De nuevo hemos hablado mucho de dar, pero hemos hablado poco de que estamos dando todo el tiempo y que en ese dar constante, permanente en nuestra vida, no existe una separación entre nosotros dando y aquello que recibe y lo que es recibido. Entonces cuando conectamos con eso, conectamos con quizá la posibilidad de dar de manera incondicional, de dar sin esperar nada a cambio, porque cuando esperamos algo a cambio, por supuesto también estamos dando, quizá, pero es transaccional, es transaccional. Yo estoy dando esto porque quiero recibir algo y a veces se hace muy difícil en nuestra práctica este “no querer recibir buen karma”, pongámoslo así. Dar por dar sin esperar ser el mejor practicante zen.

Qué difícil es dar de esa manera! Pero cuando hablamos de dar como en la rueda de la abundancia, dentro de la rueda de la abundancia, este dar es un dar vacío. Dijimos vacío de este concepto de entidad separada que está dando, y también vacío de una búsqueda de recompensa. Y la sigo complicando, ¿verdad? Estamos dando, dando todo el tiempo y sin embargo, no hay nadie que esté dando, porque no hay nadie que esté recibiendo, porque no hay objeto que podamos identificar como único, como separado y a la vez está vacío de toda búsqueda de provecho. Dar con espíritu Mushotoku. Lo hemos aplicado al zazen, a nuestra meditación. Esté Mushotoku esta frase en japonés que significa “no búsqueda de provecho”, también aplica aquí, en el acto de dar. Y a veces es interesante salirse de uno y observar a nuestro alrededor para comprenderlo mejor. La manera en que el universo nos da sin esperar reconocimiento. La manera en que la Tierra nos da sin esperar nada a cambio, aunque en ocasiones seamos receptores un tanto ingratos. Y vamos a hablar de recibir más adelante en este dar. En este dar, en este dar todo el tiempo el Buda nos propone, nos indica que hay tres maneras principales de hablar cuando hablamos de dar.

Uno es el dar cosas, ya sea atención, un objeto, cosas materiales o inmateriales que estamos dando todo el tiempo, cosas. El segundo es dar el dharma y el tercero es dar la liberación. Y de alguna manera cuando se plantea esta enseñanza nos lleva a pensar que cuando estamos dando todo el tiempo estamos dando alguna cosa, estamos dando algún dharma y estamos dando algún grado de liberación para nosotros y para el resto. Entonces, fíjense todo lo que se juega en el momento presente, qué importante es este momento presente y por eso volvemos una y otra vez en nuestra práctica a hablar del momento presente, del aquí y ahora y casi hasta el hartazgo. En el Zen hablamos del momento presente, del aquí ahora una y otra vez, como casi lo único que importa. Y por supuesto, esto tiene muchas, muchas facetas. Pero una de las cosas que importan tanto es que en este momento presente estamos dando alguna cosa, estamos dando algún dharma y estamos dando algún grado de liberación lo queramos o no.

En su fascículo, los cuatro métodos de guía del Bodhisattva del Shobogenzo (con algunos de ustedes lo hemos estudiado hace un tiempo), Dogen, que fuera el fundador de la escuela del Zen Soto de nuestra escuela del Zen, dice que botar un barco, construir un puente y ganarse la vida son actos de dar. Y también dice (y creo que va justo al punto que quiero hacer), dice que estar dispuesto a nacer, a vivir y a morir es la más profunda práctica del dar. Estar dispuesto a nacer, a vivir y a morir. ¿Hay algo que no esté comprendido en ese esquema? ¿Hay algún momento del presente que no esté comprendido en nacer, vivir y morir? ¡No! Y Dogen nos dice: Bueno, esa es la más profunda práctica del dar.

¿Vivir es dar?. Según Dogen, si. ¿Nacer es dar? Si. ¿Morir es dar? Si. ¿Todo es dar? Si. Ah, comprendo, comprendo. Y ahí vuelvo al tema de cómo queremos vivir la vida, cómo queremos vivir la vida sabiendo que constantemente estamos dando. Y por eso es tan importante ver, revisar este concepto, porque algo cambia cuando vemos esta acción de dar, de recibir y aquello que es dado en lugar de algo lineal y separado, lo podemos ver como algo profundamente integrado en un solo ciclo que no tiene comienzo ni fin. Y así como digo hoy que estamos dando algo todo el tiempo, estamos recibiendo algo todo el tiempo y ya lo vamos a hacer más adelante, y cómo eso se integra esta rueda.

Como dije, al ego le gusta pensar que estamos separados, que podemos plantearnos como dadores y de ese lugar conseguir algo. Pero no hay una verdadera jerarquía entre los tres y es una rueda que gira constantemente en nuestra vida. Como dice Dogen, cuando nacemos, cuando vivimos y cuando morimos. Nos lleva nuevamente a la responsabilidad de qué estamos dando cuando estamos dando, de la calidad de lo que estamos dando cuando estamos dando. Y quizás me animo a decir si estamos dando, ofreciendo algo al universo, a nosotros, a otros todo el tiempo, ¿cómo me pongo en situación de que lo que doy tenga la calidad de algo bueno, de algo nutritivo, de algo positivo? Y no puedo estar pensando todo el tiempo porque, este es el punto, no puedo estar pensando todo el tiempo: “estoy dando, estoy dando, estoy dando”. Entonces ¿cómo lo hago? Casi que uno se vuelve quizá hasta paranoico y dice no, si estoy dando todo el tiempo, ¿qué hago? No puedo estar constantemente consciente. No, por supuesto. Pero esto nos vuelve a un punto principal de nuestra práctica, que es: trabajamos en una transformación de la consciencia, trabajamos en una transformación del ser para que ese acto de dar, que se mantiene activo en el presente, sea positivo. Trabajamos en la esencia de quienes somos, en la esencia del dador, para no tener que estar pensando todo el tiempo en que si eso que damos es bueno o malo. En tanto sigamos profundizando en nuestra práctica, en tanto sigamos profundizando en nuestro Zazen, naturalmente, ese dar que ocurre con constancia tiende a ser bueno. Creamos las condiciones en nosotros, en nosotras, para que ese dar constante sea un dar pleno, lleno de generosidad. Y por eso seguimos practicando. Por eso seguimos practicando, conscientes de que estamos dando algo todo el tiempo, conscientes de que dentro de los 16 preceptos del Bodhisatva tomamos el precepto de hacer el bien, evitar el mal y vivir y ser vivido por el beneficio de todos los seres. Nos vamos transformando para que ese constante acto de dar en la rueda de la abundancia sea provechoso, que sea tendiente hacia el cese de Dukkha, del sufrimiento.

Volviendo a la recitación de las comidas, esta parte que dice que podamos comprender el vacío de las tres ruedas: dador, receptor y obsequio. Con estas palabras se nos anima a considerar las vastas e insondables conexiones, profundas conexiones entre estas tres cosas que usualmente vemos como separadas. En un solo movimiento del Dharma, al dar recibimos y al recibir damos. Porque desde el punto de vista más absoluto de la abundancia, no hay nada que dar, no hay nada que recibir, no hay nada que pueda ser dado, ni nada que pueda ser recibido y a la vez todo el universo está integrado en ese acto. Tomar conciencia de que estamos dando algo todo el tiempo aquí y ahora, tomando conciencia de eso, tomamos conciencia del vacío de estas tres ruedas, de la Rueda de la Abundancia que comprende estas tres ruedas. Y de allí nos detenemos y pensamos cómo quiero vivir la vida, como quiero vivir la vida, como Bodhisatva, sabiendo que estoy dando y que el Universo recibe de mí todo el tiempo.

No hay nada que dar ni nada que recibir y sin embargo allí estamos dando, ofreciendo cada minuto, cada segundo del momento presente.

Muchas gracias.

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