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Sábados de Zen Cotidiano – Las Tres Ruedas de la Abundancia – Obsequio – 28/10/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Las Tres Ruedas de la Abundancia - Obsequio

28 de octubre, 2023

TRANSCRIPCION:

La Rueda de la abundancia: Dar, recibir y obsequio.

El Dador, el receptor y el obsequio, en el Zen las conocemos como las tres ruedas. Tres ruedas que giran entre sí, tres ruedas que dan vuelta transformándose mutuamente. Y hemos hablado de la recitación de las comidas que tiene una parte de esa recitación que dice que podamos comprender el vacío de las tres ruedas: dador, receptor y obsequio. Podamos comprender el vacío de las tres ruedas: dador, receptor y obsequio.

Y este vacío de las tres ruedas, como hemos visto anteriormente, significa que están vacías de naturaleza inherente, única. Que están vacías de algo propio, que no es parte de todo lo demás. No existe quien da si no existe quien recibe, y un obsequio. No existe un obsequio, si no hay alguien que lo da y alguien que lo recibe. No existe alguien que recibe algo, si no hay alguien que se lo dé o un obsequio que es dado. Entonces dador, receptor y obsequio co-surgen de manera dependiente, como todo el resto en el universo.

Y es lo que comprendemos o entendemos como estas tres ruedas vacías, que en realidad están profundamente llenas. Y hoy voy a hablar del obsequio. Hemos hablado anteriormente del dar o quien da, de recibir, de quien recibe. Hoy vamos a hablar del obsequio. De aquello que es dado, de aquello que es recibido. Y quizás definir este obsequio, esto que es dado, que es recibido, lo podemos hacer a través de las palabras del Buda, como dice en el Sutra.

Y el Buda dice lo siguiente: “El obsequio más grande se encuentra en el mismo acto de dar y recibir. Y volvemos al tema de las tres ruedas vacías. Buda nos dice: “El obsequio más grande es el obsequio de estas tres ruedas. El obsequio más grande es el obsequio de dar y recibir. Dar y recibir, según el Buda, o abrirse a dar y abrirse a recibir del punto de vista de nuestra práctica, del punto de vista de las tres ruedas, es el objeto más importante o más grande que podemos dar. Y lo hacemos sin esperar nada a cambio. Damos sin esperar nada a cambio. Recibimos con el corazón abierto. Esto en sí mismo es el obsequio.

Y ahora vamos a profundizar más sobre este tema del obsequio. Pero me gusta comprender esta primera enseñanza del Buda como la enseñanza que lo abarca todo. El obsequio más importante es el obsequio de la generosidad. La generosidad de dar. La generosidad de recibir. Punto. Y eso en sí mismo es la enseñanza completa. Y por supuesto, aquí estamos profundizando, intentando comprender un poco más y vamos a seguir hablando. Pero la enseñanza más pura, más completa, es la enseñanza de la generosidad.

Dāna. Dāna-paramita. Eso en sí mismo es el obsequio más grande. Porque si nos ponemos a pensar un poco, ¿qué podemos poseer realmente? ¿Qué pasa cuando nos damos cuenta de que en realidad no hay nada a lo que podamos aferrarnos? ¿Ni nada que podamos decir: “Es mío”. Porque ese “es mío” es efímero también. Y si ese “es mío” es efímero, ese objeto también lo es. Y esta conexión con esta realidad de que no hay nada que pueda ser aferrado, nada a lo que nos podamos apegar, puede convertirse en un poderoso factor para cultivar nuestra riqueza de generosidad. Porque esa generosidad que el Buda dice es el obsequio más grande, eso sí en realidad nunca se agota. Es un obsequio que siempre puede dar, un círculo sin grietas que se alimenta a sí mismo. Este obsequio de la generosidad.

Y vuelvo a este tema. En esencia, no poseemos nada. Desde el punto de vista absoluto, no somos dueños de nada que podamos dar. Por supuesto, desde el punto de vista relativo, tenemos cosas, damos cosas. Pero desde el punto de vista absoluto, en realidad no somos dueños de nada. Decimos que la mortaja tiene los bolsillos vacíos, ¿no? Cuando nos morimos, todo eso que decimos: “Esto es mío, esto es mío, esto es mío”. ¿Que es mío? Entonces, desde el punto de vista absoluto, no somos dueños de nada que podamos dar. Y a medida que esta comprensión se arraiga en nosotros, deja de tomar importancia o de existir. El dar, el recibir o el objeto. Desde el punto de vista absoluto, no hay nada que dar. Entonces, ¿qué es lo que puedo recibir? ¿Cuál es ese objeto? Y una vez más, esta enseñanza nos permite dar un paso hacia atrás y comprender nuevamente el vacío. Estas tres ruedas.

No puedo realmente poseer nada. Y a la vez volvemos al día a día. Volvemos a nuestras interacciones cotidianas, a nuestra práctica. Hicimos momentos Sozan. Hay algo que sí puedo dar, para empezar por la generosidad, como dice el Buda. Si, así es. Una vez le preguntaron a Gandhi: Gandhi, ¿por qué usted da tanto? ¿Por qué sirve a toda esta gente? Y Gandhi respondió: “En realidad no le doy nada a nadie. Todo lo que doy, lo doy para mí”. Todo lo que doy, lo doy para mí. Y siento palabras que nacen de la boca de Gandhi, lo lleva a uno a reflexionar. ¿Qué quiso decir Gandhi con esto? Y creo yo que en conexión con esta enseñanza del Buda, que el obsequio más grande es el obsequio de la generosidad. Gandhi nos dice que este obsequio abunda en toda la rueda, no solamente en el que da, sino también en el que recibe. No solamente en el que recibe, sino también en el que da.

Damos para ayudar y liberar a los demás. Y damos para ayudar-nos, liberar-nos. A nosotros mismos. Y ese es el mayor obsequio. Y ese es el obsequio de nuestra práctica. Entonces, desde el punto de vista absoluto, las tres ruedas giran, giran en dador, receptor y obsequio. Y en cada giro se produce el mayor regalo de todos, que lo comprende todo.

Pero volvemos al punto de vista relativo. Volvemos al punto de vista del día a día, en nuestras interacciones, en nuestra práctica, en nuestra familia, en nuestro trabajo. ¿Cuál es la enseñanza? ¿Qué es lo que tenemos que quizás comenzar a comprender o investigar sobre el objeto? El objeto en esta rueda. Y el Buda enseñó que hay tres tipos de objetos o cosas que se pueden dar.

Y estos tres objetos son el objeto de la ayuda material, el objeto o el regalo de la valentía, y el objeto o el regalo del Dharma. Lo material, la valentía y el Dharma.

Y el primero de estos, entonces, es el objeto de las cosas materiales. Y quizás es lo que comprendemos en primera medida como el objeto. Pensamos en cosas materiales. Y cuando digo cosas materiales, en realidad también me refiero a cosas inmateriales como el respeto, la paciencia. Pero cosas que podemos, de alguna manera, comprender o tomar del punto de vista material.

Y esto es, como digo, algo quizás más fácil de identificar, pero realmente a veces difícil de dar. El objeto material, el dar algo material, es profundamente clave en nuestra práctica, en nuestras interacciones. Y dar con el corazón abierto y ser generosos en la generosidad es complejo.

Hay una enseñanza que dice que en la época del Buda había una anciana que era extremadamente avara. Muy avara, muy apegada y le resultaba muy difícil dar. Pero sabía. porque era discípula de Buda, que tenía que trabajar, que tenía que dominar esta práctica, la práctica del dar. Entonces el Buda le dio una práctica muy sencilla, lo que hizo el Buda es, le dio una zanahoria y le dijo todos los días toma esta zanahoria y que una mano se la dé a la otra. Y luego que esa mano se la pase a la otra, y que una mano le dé la zanahoria y a la otra mano y vuelta, tantas veces como sea necesario hasta que algo se afloje, hasta que algo se suelte. No recuerdo cómo se llama este sutra. Lo vamos a llamar el Sutra de la Zanahoria y es una práctica que en realidad sigue vigente. Muchos practicantes de alguna línea de budismo la siguen haciendo. Darse un objeto de una mano a otra. Este bien material, este objeto, cuando es parte de nuestra práctica, se convierte en la esencia de la abundancia.

Pero es algo que se cultiva. Dar bienes materiales es algo que se cultiva. Y el Buda de una manera muy simple le dijo a esta discípula: “Toma una zanahoria y pásala de mano en mano”. Y por supuesto, este bien material es algo que podemos hacer desde la razón con cierta facilidad, pero que sabemos que tiene desde el punto de vista nuestra práctica, muchas connotaciones.

No es simplemente dar algo material. Pero detrás de desear dar algo material viene incluido mucho contenido. De la manera en que nos conecta con la abundancia, de la manera en que nos conecta con otros. Entonces, cuando pensamos en este objeto, el objeto material es quizás adecuado en nuestra práctica o es interesante pensar en algunas características que son parte componente de este acto de dar.

Y el primero con respecto al objeto material es que sea intencional, que haya una intención detrás. Y no solamente una intención detrás, sino la intención correcta. Y en el budismo esta es una de las enseñanzas más importantes, no solamente referida al acto de dar, sino a muchas otras cuestiones de la práctica. ¿Cuál es la intención detrás?

¿Cuál es la intención detrás de lo que está ocurriendo? Y aquí, con el objeto material, ¿cuál es la intención detrás de lo que está siendo dado de ese objeto? Es sumamente importante. Y ahí es donde podemos conectar con, a veces, el tema transaccional. Estoy dando para recibir algo o no, estoy dando porque me siento obligado a dar, estoy dando porque el de al lado dió y a mí me da vergüenza no dar. ¿Cuál es mi intención detrás de dar? ¿Cuál es la intención detrás de este objeto? Punto número uno para pensar, para tener en cuenta. Que sea intencional y que tenga la intención correcta.

El segundo punto es que sea hábil. Y esta habilidad, o este objeto hábil, es un objeto que tiene un adecuado balance entre compasión y sabiduría.

Es interesante ver esto porque muchas veces no dar es dar, desde el punto de vista material. Y eso enseguida nos detiene. ¿Cómo no dar es dar? Si, a veces no dar es dar. Y aquí es el punto importante de esta característica del objeto material, que es: “¿Es conveniente? ¿Es el momento adecuado? ¿Es lo adecuado para dar?” Este balance entre compasión y sabiduría hace que ese dar no sea necio. Y es bueno detenerse y observar detrás de esa intención cuál es la habilidad, ¿qué tan hábil es ese obsequio?

A veces, esa habilidad nos lleva a empujarnos un poquito más fuera de la zona de confort, cuando damos. A veces damos lo que nos es cómodo, a veces damos lo que nos sobra, a veces damos lo que nos cuesta. Es interesante detenerse a ver en qué ocasiones damos lo que nos cuesta, en qué ocasiones damos lo que nos sobra. Y cuántas veces se juega en interés propio detrás de eso. Balance entre sabiduría y compasión. La habilidad detrás del dar.

Y quizás la tercera característica es que sea honesto, que sea un obsequio honesto. Un dar honesto. Eso significa no dar lo que no es propio o no dar lo que no hemos conseguido de manera apropiada. Y es interesante aquí quizá la historia de Robin Hood, y no pienso meterme en camisa de 11 varas con respecto a si está bien, si está mal, no es el punto.

Pero qué pasa cuando uno dice “Bueno, conseguí todo esto de una manera no sana, no digna, no legal, pero soy sumamente generoso con eso. Desde el punto de vista de nuestra práctica, hay algo que observar ahí. Hay algo que observar. Entonces no dar lo que no es propio, no dar lo que no es conseguido de manera apropiada, es un punto importante en cómo vemos esté este punto de dar.

Y una cuarta característica es que sea completo. Dijimos que sea intencional, que sea hábil, que sea honesto. Y una cuarta característica es que sea completo. Decimos entonces que es intencional, es hábil, es honesto. Estas características y esta cuarta característica que es, que sea completo. Y cuando digo que sea completo, es que el ego se consuma por completo en el acto de dar, que no queden resabios de grandeza o resabios de resentimiento.

Cuando ponemos este objeto presente en el acto de dar. Que sea completo, que nos consumamos por completo en ese objeto, en ese acto de dar. ¿Si? Que el ego no tenga sensación de grandeza o de resentimiento o de escasez. Intencional, hábil, honesto y completo. Y esto es lo que quiero decir hoy con respecto al objeto material. Porque, por supuesto, podemos seguir profundizando sobre ciertos aspectos de esto y cómo se relaciona este objeto con este acto de dar y recibir.

Pero el punto es que la ayuda material, el dar material, es una de las tres maneras que el Buda nos presenta como fundamentales en nuestra práctica. En tanto tenga estas cuatro características. Y el segundo objeto del que habla el Buda es el objeto de la valentía o del no temor, o del no miedo. Y creo que esto es muy importante porque, me animo a decir, que el temor es una de las más grandes enfermedades, si no la más grande enfermedad de la era moderna.

Tenemos temor, casi diría constantemente. El temor se utiliza para dominar. El temor se utiliza para vencer voluntades. Y nos encontramos temiendo, temiendo diferentes cosas. Tenemos temor a no lograr nuestros objetivos, tenemos temor a otros, nos tenemos miedo a nosotros mismos, temor a no ser vistos. Tenemos miedo a la muerte. La lista es larguísima. Cada uno de ustedes puede hacer la propia. Pero tenemos temor, tenemos miedo. Y ayudar a crear las condiciones para no tener temor, para tener una profunda confianza en el momento presente es uno de los mayores obsequio que podemos dar. Es uno de los mayores obsequios que le podemos dar a otros. Y por eso es eje de nuestra práctica. Y por eso el Buda dice objeto material y el objeto de la valentía, el no miedo. Este no miedo que en sánscrito se conoce como Abhaya-Dāna. Dāna como Dāna-paramita, ¿no? De la generosidad de dar. Abhaya significa algo así como no miedo, no temor o valentía. Y esto significa tener confianza y valor en la vida. Y no es que nos volvemos temerarios o imprudentes, no es así. ¿No? Hay cosas que son peligrosas. Un oso en un parque puede ser peligroso, no estamos hablando de eso. Por supuesto, prudente a veces es tomar precaución. Pero el obsequio de la valentía nos libera a nosotros mismos y libera a otros de la tendencia a tener temor cuando no hay nada que temer.

Y esto es un punto importante. Solemos construir en gran medida nuestros propios miedos. El obsequio aquí, este obsequio tan profundo de conexión con el no temor, conexión con la valentía, conexión con la confianza, es lo que el Buda dice: “Es fundamental para que podamos desarrollarnos como seres humanos. Cuando tenemos temores infundados, cuando tenemos temores que provienen del odio, de la codicia, de la ira, de la ignorancia, todos esos que conocemos como los tres venenos nos generan temor. Temor al no tener, temor a si tengo de perderlo, temor a ser visto de cierta manera entonces me alejo o me enojo.

En general no hablamos tanto del tema del temor, pero es un tema fundamental que en gran medida dirige las acciones de nuestra vida. Y este obsequio es el obsequio que como Bodhisattvas damos y nos damos, de crear las condiciones, de crear los espacios, de crear la comprensión de que no hay nada que temer. ¿No? Desde el punto de vista, quizás, absoluto también. Vuelvo al tema del oso. Por supuesto, no estamos diciendo que el oso en el bosque no es peligroso, pero desde el punto de vista absoluto no hay nada que temer. Y desde el punto de vista relativo, solemos crear miedos para nosotros y crear miedos en otros que no son necesariamente reales. Miedos que están basados en el odio, en la codicia, en la ignorancia, en el apego.

Entonces esta valentía surge cuando somos capaces de mirarnos profundamente, mirarnos a nosotros mismos profundamente, mirar nuestra vida profundamente. Y cuando ayudamos a otros a hacerlo. Y cuando ofrecemos el don del no miedo, en ese obsequio, proyectamos una presencia que también anima a los demás a sentirse seguros, a conectar con este obsequio del no temor en el camino de su vida y de su práctica.

No miedo. No temor. Valentía. Conexión con lo que es y no con lo que creemos que es. Que en tantas ocasiones nos genera miedo.

Y hay pocas cosas tan importantes en nuestra vida, y creo que van a estar de acuerdo, que es sentirse seguros, sentirse seguros. Sentirse seguros en su familia, en la sociedad, en el trabajo. Es ese espacio de seguridad, ese santuario tiene una profundísima importancia en nuestro desarrollo. Sentirse seguros. Y como bodhisattvas, lo que hacemos en este objeto, en este regalo, es el de tomar conexión con aquello que es producto de la ignorancia, producto de la codicia, producto del odio.

Y decimos: “No tengas miedo, no tengas miedo”. Y, no tengo miedo. Confío, confío en nuestra práctica, confío en que esto en realidad co-surge dependientemente y no hay dador, receptor u obsequio. Que todo en sí mismo es abundancia. Y una de las mayores causas del miedo es la sensación de escasez.

Diría que el miedo a la muerte es miedo a la escasez de la vida. Casi, casi que podríamos decir que podemos ligar la escasez con todo lo que nos da miedo. Cuando conectamos con la abundancia a través de nuestra práctica, a través de estas tres ruedas, la escasez se hace a un lado y surge la valentía. Y por último, quiero hablar del obsequio del Dharma, este tercer obsequio del que habla el Buda. Y el Dharma en sí mismo es el obsequio más profundo, porque es el obsequio de la liberación. El Dharma es el obsequio de la liberación. ¿Qué puede ser más importante que el obsequio de la liberación?

El obsequio de soltar el apego, de el cese del sufrimiento, de conectar con la posibilidad de no dejarnos guiar o dominar por el odio, la codicia, la ignorancia. El obsequio de la liberación, el obsequio del Dharma. ¿Qué puede ser más importante? Este es el obsequio que nos da el Buda, que nos ofrece Buda en sus enseñanzas. Y es el obsequio por excelencia del Bodhisattva. Recuerden, el Bodhisattva es ese Ser, como espero todos los que estamos aquí, que decide no liberarse hasta que no liberemos a todos los seres. Hasta que no nos liberemos todos decide regresar al mundo del Samsara, al mundo del día a día, al presente, para ayudar a liberar a todos los seres, incluso a este Ser, incluso una misma, uno mismo. El Bodhisattva retorna y retorna para ayudarse y ayudar a otros. Y este es el obsequio del Dharma, porque estamos hablando de ayudar en la liberación. ¿Cuál es el regalo más grande que ofrece el Bodhisattva?

Es el regalo del Dharma, que incluye el no miedo, que incluye la actividad de dar y recibir objetos materiales. Porque todo va hacia este punto tan importante, este punto fundamental que es la más absoluta y profunda liberación. Y dice el Buda: “El don del Dharma conquista a todos los dones. El sabor del Dharma supera todos los sabores. La alegría del Dharma supera todas las alegrías. La destrucción de la sed conquista todos los sufrimientos”. Regalo del Dharma, el obsequio del Dharma. Dar, recibir y obsequio, en un giro sin fin de la más profunda abundancia de nuestra práctica.

Muchas gracias.

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