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Sábados de Zen Cotidiano – Perspectiva – 09/03/24

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

La Perspectiva

9 de marzo 2024

TRANSCRIPCION:

Voy a continuar hablando sobre Dukkha y el cese de Dukkha y las capacidades o las virtudes, quizá, que podemos desarrollar, podemos cultivar en nuestra práctica y que conduce al cese del sufrimiento.

Y quizá ustedes hayan visto esto. Probablemente todos han visto esto anteriormente: Una ventana o un vidrio, una mosca y… toc, toc, toc, toc. Y la mosca que sin cesar se golpea contra el vidrio, contra la ventana, queriendo traspasar esa barrera.

Y estudiando un poco el tema sin demasiada profundidad aprendí que lo que ocurre con las moscas o con otros insectos voladores es que se ven atraídas por la luz, es una condición, si se quiere, que lleva a estos insectos a verse atraídos por la luz y en general, lo que ocurre con una ventana o con un foco es que esta atracción se vuelve casi absoluta. Permanente, directo, directo al foco. Directo a la ventana. Toc, toc, toc. Imagínense que hay una mosca en el Museo del Louvre, en París. Y esa mosca, por supuesto, está en la ventana o una ventana de ese museo. Toc, toc, contra la ventana. Y al lado de la ventana esta La Gioconda y muchísimas otras obras de arte maravillosas. Sin embargo, la mosca toc, toc, toc. En la ventana. No puede ver la Gioconda. No puede posarse sobre la Venus de Milo. No solamente ventana. No puede apreciar otra cosa a su alrededor. Entonces decimos que quizá la única perspectiva que tiene la mosca es esa luz.

Y hoy voy a hablar sobre eso. Voy a hablar sobre la perspectiva. La mosca tiene lo que se conoce a veces como visión de túnel. Sólo puede ver en una sola dirección. En esta. Esta única perspectiva. Atraída por lo que le llama la atención y cegada por sus propios condicionamientos de mosca. Sólo puede ver eso. Sólo puede ver el vidrio. Sólo puede ver el foco. Este es su único punto de vista. Su única perspectiva. En este museo de maravillosas obras de arte.

Y por supuesto, probablemente alguno de ustedes ya hizo el “clic” entre la mosca y lo que nos pasa a nosotros. Cuando aquello que sucede resplandece mucho por lo bueno o por lo malo, no tiene ese brillo, ese brillo que nos atrae y en ocasiones nos ocurre lo mismo que a la mosca.

Perdemos perspectiva o tenemos una perspectiva limitada, no podemos ver otra cosa. Nos olvidamos que a nuestro alrededor existe un mundo que quizá no vemos o que quizá no le estamos prestando atención. Sin embargo, como la mosca, por alguna razón, no podemos soltar, no podemos detenernos, no podemos girar. Quizá ni siquiera 90 grados, tres grados y darnos cuenta de que más allá de esa luz, detrás de la ventana o ese foco, hay algo más.

Entonces nuestra visión limitada, nuestra visión de túnel, es en gran medida y muchas veces algo que nos conduce a Dukkha, algo que nos conduce hacia la dificultad, hacia la complejidad, hacia el sufrimiento, en lugar hacia el cese de Dukkha.

Hay una parábola o un, dentro de un sutra no, muchos de los sutras, Muchos de los, como algunos de ustedes saben, los sutras son escritos o enseñanzas que vienen del Buda y que han sido compiladas a lo largo de los años.

Hay un sutra que tiene esta parábola que el sutra se llama el “Sutra de Udana”, y el Buda utiliza la parábola del elefante. Muchos de ustedes la han escuchado antes. Lo voy a leer.

Dijo Buda: “Un rey reunió a varios ciegos de su capital en su palacio y los puso en presencia de un elefante y les pidió que se acerquen y lo describan. Luego que cada uno de los ciegos hubo palpado una sección del elefante, el rey se dirigió a cada uno, es decir, a cada uno de ellos, y le preguntó Dime, ¿has visto el elefante? ¿Cuéntame qué tipo de cosas es un elefante? El primer ciego que tocó la pata del elefante dijo, es como un tronco de un árbol. El segundo hombre ciego que tocó el estómago del elefante dijo que era una pared.

El tercer hombre ciego que tocó la oreja de elefante dijo que para él era un abanico. El cuarto hombre ciego tocó la cola y dijo que era como una soga. El quinto tocó lo que percibio como una espada curva, que era el colmillo. Y el sexto hombre que tocó la trompa dijo que era como una gran víbora.

El Buda preguntó a los ciudadanos. Cada hombre ciego que ha tocado el elefante percibe cosas diferentes. ¿Cuál es la respuesta correcta? Todas son correctas. ¿Por qué? Porque cada uno de ellos sólo percibe parte del elefante. Ellos no son capaces de ver todo el animal. Cada respuesta es correcta en sí misma, pero carece de la perspectiva del elefante. No pueden ver el panorama completo.

Entonces todas las respuestas son correctas y a la vez todas las respuestas son incorrectas o incompletas más que incorrectas. Por este tema de la falta de perspectiva, tocamos una sola parte del elefante. Vemos como la mosca. Una sola orientación. La orientación de la luz detrás de la ventana. Nos fijamos en un solo punto, en aquello cuya luz nos atrae de tal manera que nos quita la capacidad de conectar con otras posibilidades que también son reales.

¿Y qué ocurre cuando tenemos este tipo de perspectiva? Cuando no podemos considerar otra información disponible, más allá de nuestros egos, mas alla de nuestras preferencias. Qué difícil se hace acercarse a una verdad más completa, ¿no? Si lo único que estamos tocando es la cola del elefante, si lo único que nos atrae es la luz detrás de la ventana. Y esto es importante desde el punto de vista de nuestra práctica, porque la práctica del Zen nos proporciona quizá un contenedor suficientemente amplio, diría, como para contener todas estas posibilidades, todas estas posibles miradas y situarlas en un marco más amplio en las miradas de lo que nos ocurre en nuestra vida hoy.

Darle un marco más amplio. Dar una perspectiva más amplia a lo que nos ocurre en la vida hoy. Y este es el marco que podríamos decir, el marco de la práctica o el marco del despertar. Porque es un tema de perspectiva.

Por ejemplo, quizá desde el punto de vista del ego, tu trabajo es tu trabajo y tu familia es tu familia. Y la pata del elefante es la pata del elefante, y la oreja de elefante es la oreja de elefante. ¿Pero qué pasa cuando ampliamos la perspectiva? Cuando decimos que desde la perspectiva del Zen, desde la perspectiva de nuestra práctica, nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra comunidad, todo se convierte en un vehículo para trabajar en nuestras vidas, en un camino de descubrir y descubrirnos en el despertar una puerta del Dharma, una oportunidad de práctica.

Entonces, la perspectiva de nuestra práctica redimensiona nuestra vida en algo más amplio y abarcador, en algo más integrado.

Estamos hablando de Dukkha. Y recuerden que Dukkha es la primera de las Cuatro Nobles Verdades y dentro de las Cuatro Nobles Verdades, la cuarta es el camino hacia el cese de Dukkha, que se define como el Noble Camino Óctuple. Y en ese Noble Camino Óctuple, el Primer Paso de ese Camino es la Visión correcta, la Visión Correcta. Esta Visión correcta en gran medida tiene que ver con la perspectiva, qué estamos viendo y desde qué punto de vista lo estamos viendo, y cuánto estamos viendo.

Entonces, cuando lo único que nos atrae es la brillantez de nuestros problemas o la brillantez de nuestros logros, o la brillantez de nuestros ideales, o la brillantez de cuando solamente vemos eso, no podemos ver otra cosa. Y en ese no ver otra cosa, algo enorme se pierde. Frente a Dukkha, frente a los problemas, las complejidades de la vida. Solemos ser tan fuertemente atraídos por la brillantez de Dukkha que no somos capaces de ver las alternativas que están siempre presentes. La mosca está fija contra la ventana en la luz y la Gioconda permanece ahí porque siempre hay alternativas. Las veamos o no, y los problemas que tenemos, las dificultades en general, las vemos como el elefante solo palpamos parte de su existencia.

Sólo vemos eso que nos atrae.

Y cuidado que esto es importante y dar un paso hacia atrás o voltearse hacia un lado, o hacia el otro. Observar a nuestro alrededor no significa necesariamente desatenderse de aquello que nos ocupa. No estamos hablando de vidrio o Gioconda, estamos hablando de vidrio y Gioconda. No, estamos hablando. No estamos hablando de pata u oreja o cola del elefante. Estamos hablando de pata y oreja y cola.

Y si seguimos avanzando y colmillos y estómago, vamos a decir Oh, un elefante. Si, porque es muy posible que producto de estar encandilados, atraídos fuertemente por nuestra perspectiva, nuestra visión de las cosas, aquello que nos atrae de esa manera tan potente. No estamos o no somos capaces de ver el panorama completo y quizá con una mirada más amplia.

El problema, cuando es un problema, toma una dimensión diferente y quizá deja de ser un problema o un problema, como lo veíamos nosotros. O quizá esta dificultad con otra perspectiva se redimensiona en algo completamente diferente. Y esto es lo que traigo cuando hablo de la perspectiva de la práctica, cuando podemos vivir la vida desde la perspectiva de la práctica, esto también es práctica.

¿Y qué significa eso? Cómo redimensionar las cosas cuando podemos decir “mi trabajo es práctica, mi familia es práctica, mi comunidad es práctica, mi terapia es práctica, mi soledad es práctica, mi llanto es práctica”… Veo las cosas desde la perspectiva de la práctica. ¿Cómo se redimensiona? Cuando doy ese paso para poder integrar una nueva perspectiva, lo que está ocurriendo y es muy importante, creo también hablar de la meditación, del zazen en relación a la perspectiva, porque hay algunas meditaciones, o existen algunas meditaciones que son de concentración en un punto, a veces se utilizan mantras, a veces utilizan frases, a veces utilizan la respiración, un punto en la nariz por donde entra el aire, no, como enfocar en un punto.

Yo diría que es un tipo de meditación, de limitar la perspectiva, poner todo el foco en un punto, como la mosca y la ventana, olvidarse de todo el resto. Y eso tiene una manera de afectar la mente y afectar la concentración. Ni bueno ni malo. Es un tipo de meditación. El tipo de meditación que hacemos en el Zen.

El Zazen es un tipo de meditación que no busca quitar todo para enfocarse en una cosa, sino soltar todo para que todo se vaya integrando. Es una meditación abarcativa. Nos vamos abriendo más al universo sin detenernos en nada en particular, ¿no? Entonces, en lugar de hacer esto, vamos haciendo esto, nos vamos ampliando hacia todo el universo, todo lo que existe.

Ampliamos la perspectiva, digamos que el Zazen absoluto es una perspectiva absoluta que integra todo lo que existe en el universo. Por supuesto, no estamos allí, pero, pero eso sería quizá desde mí, mi manera de expresar lo limitada, que en zazen absoluto sería como la posibilidad absoluta de integrar el universo, de incluir cada vez más en esa perspectiva.

Entonces, cuando hablamos de perspectiva, hablamos de ver más y de ver diferente, ver desde otro ángulo. Todo eso está integrado en este concepto de perspectiva y quizá partimos por comprender o por integrar a nuestra práctica de que esta perspectiva es una posibilidad que tenemos, una capacidad que tenemos y que podemos aplicar en nuestro día a día, en cada una de las situaciones que vivimos en nuestra vida.

Y quizás hay un camino, no, quizá no, sí hay un camino entre comprenderlo y lograrlo. Yo puedo comprender que potencialmente, que muy probablemente existen otros puntos de vista desde la derecha, desde la izquierda, de atrás, desde adelante. Siguiendo con el tema del arte, yo puedo estar parado frente al David de frente y es una perspectiva muy diferente. Ha parado en un costado, en el otro o atrás.

“El David” sigue siendo el mismo David, pero lo importante aquí o una de las cosas importantes aquí, cuando trabajamos en este camino hacia el cese de Dukkha, es comprender qué, estoy mirando esta situación, este momento en mi vida, desde esta perspectiva, condicionada por dónde estoy parado frente a esta situación, condicionada por muchísimas cosas mi cultura, mis traumas, mi aprendizaje en la vida.

Tantas cosas condicionan lo que tenemos o nuestra visión o mirada de lo que tenemos en frente a nosotros y hay cosas que no podemos cambiar, pero hay muchas que sí podemos cambiar y podemos incluir otras perspectivas, ya sea mirando este tema desde otro lado o también incluyendo más, más información, dando unos pasos para atrás, incluyendo más información sobre lo que está ocurriendo.

El tema de la perspectiva es fundamental y así todo poder tener la humildad de decir y probablemente hay una parte del elefante que no estoy tocando, muy posiblemente hay una parte del elefante, que no estoy tocando. Entonces tener la humildad de decir esta, esta es la información que tengo y esto es lo que. Esto es con lo que puedo trabajar en este momento.

¿Qué perspectivas puedo agregar? sabiendo que hay posiblemente más perspectivas que ni siquiera yo pueda ver o agregar a esta situación. Y no solamente agregar información o verlo desde otro ángulo, sino decir qué ocurre cuando esto que estoy viendo se redimensiona a través de la perspectiva y desde ese lugar algo cambia.

La mosca pensaba que había una ventana nada más y por alguna razón voló hacia atrás y dijo “Un museo”. ¿Qué nos pasa cuando en nuestra problemática la vemos desde la perspectiva de el privilegio que quizá tenemos estar donde estamos? Todos aquí tenemos un ordenador, un teléfono, conexión a internet, la posibilidad de estar aquí en este, en estas palabras del Dharma.

¿Qué pasa cuando vemos las cosas de la perspectiva del privilegio? ¿Qué pasa cuando vemos las cosas de la perspectiva de la práctica? ¿Qué cambia?

Hay otro cuento popular que me gusta mucho que ilustra este tema, que es el siguiente: Una persona se encuentra con un albañil y le pregunta ¿Qué haces? -Y había más de un albañil- Le pregunta al primero ¿Qué haces? Y el albañil le responde “Estoy colocando ladrillos uno a uno, aplico cemento y coloco cada ladrillo”.

Muy bien. Esta persona se acerca al segundo albañil y le pregunta ¿Qué haces? ¿Y el segundo albañil responde “Me estoy ganando la vida, haciendo este trabajo como albañil puedo mantener a mi familia”.

Se acerca al tercer albañil en la misma pared y le pregunta ¿Qué haces? Y el albañil responde. “¡Ah! Estamos construyendo una catedral. Estoy ayudando a la gente a conocer a Dios”.

Y siempre me ha gustado esta historia porque es profundamente bella y sencilla e ilustra este tema de la perspectiva. Las tres perspectivas son igualmente válidas. No pensemos que aquel albañil que está construyendo la catedral es necesariamente superior o simplemente tiene una perspectiva diferente.

Ahora pensemos cómo vive cada uno de estos personajes su vida en función a su perspectiva y la propuesta a ustedes a través de la práctica es: cuando incluyen más en su perspectiva, cuando cambian la perspectiva de las cosas, como por ejemplo, vivir la vida desde la perspectiva de la práctica. ¿Qué cambia? Porque los tres albañiles están construyendo la misma pared pero algo profundamente diferente para cada uno de ellos.

Entonces quizá puedas intentar, intentar porque es complejo, difícil, lo sé. Todos estos conceptos como la paciencia, la aceptación, la perspectiva, son complejos. Y es importante que tengamos mucha generosidad y compasión con nosotros. Al profundizarlos y al aplicarlos. Porque no somos todo lo paciente que queremos ser y no somos o no podemos aceptar todo lo que queremos aceptar.

Y ojalá pudiéramos tener la perspectiva del elefante en todo lo que hacemos y lo que vemos, incluso cuando digo la perspectiva de la práctica. Hay momentos en que nos olvidamos y nos volvemos moscas y, primera ventana que vemos, allí vamos. Entonces con cuidado, con cariño. Tomar estos conceptos y entender que esto es una maratón, no es una carrera e ir agregando más al punto de vista e ir resignificando qué significa lo que están viviendo y qué otras perspectivas pueden aplicar.

Yo traje la perspectiva de la práctica o traje la perspectiva del privilegio. ¿Qué pasa con este problema cuando puedo aplicarle la perspectiva del privilegio? ¿Qué pasa con este problema cuando puedo aplicarle la perspectiva de la práctica? Entonces esto no necesariamente es un giro de 180 grados. ¿Simplemente ver un poco más con humildad, mirar con atención y preguntarse qué más hay, qué más puede dar?

¿Qué otras puertas pueden estar presentes que no estoy viendo? ¿Qué cambia cuando veo esta misma cosa desde este otro lugar?

Entonces, desde allí abres los ojos de la práctica y desde esa visión, esa visión correcta, das un paso hacia atrás, quizás, y observas lo hermoso y perfecto que es el elefante que tienes frente a ti

Muchas gracias.

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