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Sábados de Zen Cotidiano – Presentes y concentrados – Samadhi – 29/07/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Presentes y Concentrados: Samadhi

29 de julio, 2023

TRANSCRIPCION:

El Noble Camino Óctuple se compone, dentro de estos ocho eslabones quizá de lo que es el Camino, de tres grupos o segmentos principales: De la sabiduría, la conducta ética y el estado mental. Esos tres grupos que en sánscrito se los conoce como Prajna, Sila y Samadhi, son tres grupos importantes que sintetizan el Camino Óctuple en estos tres aspectos del despertar.

Y comenzamos con Prajña con sabiduría, que compone la visión y la comprensión correcta o justa. Si no podemos ver y si no entendemos lo que estamos viendo, no podemos ingresar a un espacio de sabiduría. Pero para que eso ocurra, vimos que está también Sila, que es la conducta moral o ética, y que incluye las palabras o la manera de comunicarnos correcta, justa, la acción, y el modo de vida justos.

La capacidad de penetrar estos conceptos se basa en este tercer grupo que es samadhi. Y samadhi es “estado mental”.

Una vez más, podemos ver también que Samadhi, estado mental, es parte de los Seis Paramitas, de las Seis Perfecciones de la Sabiduría. No voy a hablar de eso hoy, pero hemos hablado alguna vez de las Perfecciones de la Sabiduría, y Samadhi, o este estado mental es una de ellas. O sea que podemos decir que Samadhi también es un componente de lo que significa “ser sabios”.

Y esto es lo que estuvimos viendo. ¿Qué significa, desde el punto de vista de nuestra práctica, ser sabios o la sabiduría? Y cómo poder ver y poder comprender, poder actuar de cierta manera… Y ahora vamos a ver, a través de cierto estado mental, es lo que es conducente a esta sabiduría de la que estoy hablando. Es conducente a esta sabiduría del Noble Camino Óctuple, de las Cuatro Nobles Verdades, de la Primera Enseñanza del Buda.

Y este término “Samadhi”, que es lo que podemos quizás decir o traducir como “estado mental”, como siempre ocurre, la traducción es un poco más compleja. “Samadhi” significa “no distracción”. O sea que un estado mental de Samadhi es un estado “de no distracción”, pero también se traduce como una “concentración exclusiva o específica en un solo objeto o en un solo ámbito”. Esa concentración que estamos hablando cuando por ejemplo, leemos en las noticias de que “un grupo de manifestantes se concentró en la plaza”. Se juntaron en un solo punto. Eso es también parte de la definición de Samadhi, pero especialmente se puede traducir como un “estado de conciencia más amplio en el que la mente permanece firme e inmóvil, pero consciente de una amplia gama de fenómenos en torno a la persona”.

Se los voy a leer de vuelta y lo quiero leer porque no me quiero olvidar de ninguna palabra: “Un estado de conciencia más amplio en el que la mente permanece firme e inmóvil, pero consciente de una amplia gama de fenómenos en torno a la persona”.

Es una concentración, pero no es una concentración en la cual todo lo perimetral desaparece, sino que la mente permanece firme, inmóvil, pero consciente. Firme, inmóvil en un punto, pero consciente de una amplia gama de fenómenos en torno al ser. Y este término samadhi deriva de la raíz sama-da en sánscrito, que significa “reunir o juntar” -como decía con los manifestantes en la plaza-, reunir o juntar.

Y esto podría entonces comprenderse en este estado mental como “reunir o juntar la mente o los pensamientos”. Y también deriva de la raíz samma, que significa “igual” y di, que significa “conciencia” o igual conciencia, o una conciencia unificada con todo lo existente. Y este es el estado mental del que estamos hablando dentro del Camino Óctuple. Un estado mental consciente, unificado, con todo lo que existe.

¡Qué maravilla! ¿No? Quién pudiera estar completamente consciente, presente, enfocado, unificado con todo lo que existe… Todo el tiempo. Y tres de estos puntos importantes dentro del Camino Óctuple que definen o que están dentro de este grupo de Samadhi, son el esfuerzo correcto o justo, la atención correcta o justa y la concentración correcta o justa. Esfuerzo, atención y concentración son estos tres ítems del Noble Camino Óctuple que están dentro de este subgrupo que llamamos Samadhi. Este estado mental de unificación, de foco, de concentración con lo que está frente a nosotros y a la vez con todo lo que nos rodea.

Y este primer punto, el punto del esfuerzo correcto o justo -y voy a ir un poco en superficialmente, si se quiere, por estos conceptos, porque son conceptos que tienen mucho contenido y que ya los hemos visto y los seguiremos viendo más en profundidad- Pero este tema del esfuerzo correcto, este tema de “Virya” en en sánscrito, es una energía concentrada en algo específico. Y ya vemos que hay ahí alguna conexión entre esfuerzo y concentración, porque el esfuerzo es concentrar la energía sobre algo. Y digo “sobre algo” porque es difícil poner esfuerzo o empeño en algo con lo que no estamos conectados. Cuando hacemos un esfuerzo en algo, ese “algo” suele estar presente en el esfuerzo que hacemos. En si hago esfuerzo en no tentarme con una segunda porción de postre, el postre está ahí y es lo que estoy viendo y tengo que hacer un esfuerzo para no no tentarme. Y no estoy pensando en una serie en la televisión, estoy pensando en el postre y el esfuerzo está ahí. Entonces este esfuerzo es energía concentrada. Y no solamente energía concentrada mental, sino también energía concentrada de la acción y de la emoción. Es lo que tenemos que invertir de nosotros emocionalmente, mentalmente y desde el punto de vista de la acción para lograr algo.

Y este esfuerzo del que estamos hablando dentro de Samadhi, dentro de este espacio de conjunción o unificación de todo lo que existe, es el esfuerzo hacia el camino del despertar de la conciencia. Y este esfuerzo o energía que aplicamos es el esfuerzo y energía que aplicamos para evitar el mal, para hacer el bien, para ayudar a todos los seres incluidos nosotros. Eso requiere esfuerzo. El esfuerzo que requiere una conducta ética, el esfuerzo que requiere estar presentes.

Entonces a grandes rasgos, digamos, el esfuerzo del que estamos hablando aquí dentro de Samadhi, dentro de este estado mental, es la energía puesta, concentrada en el camino del despertar. Y dentro de eso -que por supuesto aplica a todo en la vida, no solamente a la a la práctica formal- este esfuerzo hacia el camino del despertar, de hacer el bien, de hacer el bien desde que me levanto hasta que me voy a dormir, en todo lo que hago… requiere esfuerzo. A veces pensamos ¡Uy, hacer las cosas bien requiere esfuerzo, requiere mucho esfuerzo! A veces sería más fácil “esta otra cosa”. Y es cierto, a veces es más fácil esa otra cosa.

Y dentro del camino de la práctica decimos “Pero voy a aplicar mi energía para hacer esto, para decir esta palabra, para no enojarme, para ser generoso, para ser compasivo”. Y cuando nos vamos más al entorno de la práctica, más específico a la práctica, el esfuerzo es ese esfuerzo de perseverancia, uno que nos lleva a permanecer centrados en el camino y no perder terreno. Nos permite volver al cojín, volver al safu. Meditar cuando no tenemos ganas. Meditar cuando ese hábito se hace esquivo. Estar en Sangha, venir y encontrarnos todos como hacemos hoy, por ejemplo, el sábado. Escuchar un Teisho, unas Palabras del Dharma, leer, volver, volver, volver, estar, estar, estar. Eso requiere esfuerzo. Y la enseñanza aquí es que sin ese esfuerzo, desde el punto de vista de la sabiduría como lo estamos entendiendo.. y, se hace difícil, se hace difícil si no le ponemos energía a lo que hacemos. Energía a la vida. Energía al espacio de práctica. Sin eso, se hace difícil. Esfuerzo. Este es el primero.

Y luego está la “atención correcta”. Y recuerden que cuando digo correcto, justo, no es el correcto, correcto incorrecto o bien o mal, es el correcto de una una medida de de disposición de “cuanto hay disponible”. Es de “pureza” es como decir la “atención pura” cuando uno dice “correcto, justo”. Y este tema de la atención correcta o atención justa es un tema que hemos tomado del budismo aquí en Occidente y se ha hecho foco exclusivamente en esto como una práctica en sí misma. Probablemente todos los que estamos aquí hemos escuchado hablar del mindfulness o de la atención plena. Y este mindfulness o atención plena del que estamos hablando es un componente de la práctica, es un componente del Noble Camino Óctuple. Y y es un componente importante.

Esta “atención plena” o “mindfulness” -como se lo conoce en inglés- es esta capacidad humana, diría casi básica, de estar plenamente presentes, de estar conscientes en dónde estamos y en lo que hacemos y no estar excesivamente reactivos o abrumados por todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Y aunque esta atención plena, dije, es básica al ser humano es algo que todos poseemos de manera natural, se hace a veces difícil conectar con esa atención, porque tendemos a distraernos, tenemos una tendencia a distraernos. Entonces, esta atención plena se hace más presente cuando la practicamos, cuando la entrenamos. Y esto es mucho de lo que es la base de este movimiento del mindfulness o de la atención plena.

Esto es como un estado de aquí y ahora, en su versión más pura, más fundamental. Y en esta atención todo se incluye, incluye Prajna, la sabiduría, Sila, la conducta ética… todo se incluye en este estado de atención. Hablamos mucho del “aquí ahora” o de estar “presentes en el presente”. Esto es atención plena. Esto es mindfulness. Y esto es un componente más -fundamental- al ingresar a un espacio de Perfecta y Gran Sabiduría.

La conducta, el esfuerzo, la visión… todo se plenifica por completo en esa presencia del Ser, en ese estado profundo y presente, en el aquí y ahora. Y esto es fundamental. ¿Cómo lo entendemos desde el Zen? Es que, por supuesto, es una práctica importante esta práctica de la atención, la atención plena de estar presentes en el presente, pero que por sí sola carece de otros elementos que son claves en un camino del despertar de la conciencia. Que puedo estar plenamente presente en el trabajo, y habrán visto que hay mindfulness para todo. Mindfulness en el trabajo. Mindfulness en la familia. Bueno, a veces en el mindfulness en el trabajo puedo estar muy presente y con mucha claridad de lo que estoy haciendo, pero sin tanto foco en qué estoy haciendo y por qué lo estoy haciendo, y cómo eso ingresa o no en la Visión Correcta y la Comprensión Correcta. Cómo ingresa eso o no en una conducta, una moral ética. Cómo eso impacta o no en la creación de mayor o menor sufrimiento.

Hay componentes entonces que son necesarios pero no suficientes. Y desde el punto de vista del Zen, la atención plena es un componente sumamente necesario, pero no es suficiente, como tampoco lo son ninguno de los otros.

Tampoco podemos decir que “lo único que hace falta es hacer esfuerzo”. porque uno diría Sozan, ¿Esfuerzo en qué? “Ah, bueno, esfuerzo en una conducta moral. Ah, ok, entonces ¿lo único que importa es la conducta moral? Bueno, pero si no se hace ese esfuerzo de la conducta moral sola. Bueno, entonces…” Y ahí es donde empezamos a ver cómo todo está concatenado, como todo es parte de una enseñanza integral conducente hacia el despertar de la conciencia y hacia el cese del sufrimiento.

Entonces, muy importante. No cabe duda que la atención plena, el mindfulness, es muy importante. Y practicarlo y estar presentes y poder conectar con el aquí y ahora, con el cuerpo, con los pensamientos. Muy importante. Y todo el resto también tiene que estar.

Y el tercer punto del que quiero hablar hoy con respecto a samadhi, a este estado mental de profunda conexión y foco, es la “Concentración Correcta o Justa”. Y podría decir que esta concentración correcta justa ocurre cuando estamos en armonía con todos los otros factores del Noble Camino Óctuple de los que hablé. Esta es la concentración más pura, en completa armonía con el Todo, principalmente con estos otros componentes. Y digo una “concentración pura”, volviendo a este tema de qué significa “justa”. En Pali este “justo” o este “correcto”, la palabra es “Samma”. Y Samma tiene connotaciones de minucioso, de armonioso, de completo. Y está este tema de la concentración, Samma o concentración justa correcta que proviene del “Samadhi”, es esta concentración que implica una serenidad, una calma, una unificación. O sea que cuando hablamos de la concentración justa, correcta, “concentración» o “Sama Concentración”, estamos hablando de una concentración en calma y unificada. Estamos hablando de la armonía de la mente con todos los demás aspectos de nuestra vida.

En esta concentración todo lo disperso se vuelve uno, como ocurre en el mundo físico. Cuando hablamos de un “producto concentrado” hablamos de que hay mayor cantidad en un solo espacio. Y a la vez en la concentración de la que estamos hablando, esto no es una separación de todo el resto, sino que todo lo que existe, en lugar de estar disperso y fuera del alcance de nuestra conciencia, se concentra en nuestro punto de atención. Y si pudiéramos hablar del despertar completo de la conciencia, diríamos que en vez de hablar de “concentración en un solo punto” es poder tener esa misma capacidad de foco en todo el universo. Imagínense, quién pudiera tener ese nivel de concentración que logramos en un solo punto a veces, en todo lo que existe. Bueno, ese es el despertar completo de la conciencia.

Y la esencia de la concentración, de esto que estamos hablando, de “conexión enfocada con el presente, con lo que existe” es una práctica del soltar. Lo que hacemos es soltar, ir soltando lo que nos distrae. Soltar el parloteo mental. Soltar hábitos que no son sanos. Soltar situaciones, relaciones… es una práctica más de soltar más que otra cosa. Y a veces pensamos que concentración es una práctica de agarrar, de juntar. Y en realidad, como la entendemos desde el punto de vista de la sabiduría esta “concentración” es una práctica de soltar.

Esta mente de mono, estas olas mentales. Cuántas veces escuché a alguien decir “no me estoy sentando en Zazen porque cada vez que me siento en Zazen no puedo parar de pensar”. Y cuantas veces dije “no es que no puedes parar de pensar” -Aquí ingresa el Noble Camino Óctuple, la Sabiduría- “Lo estás viendo”. Entonces, para poder comenzar a concentrarte, lo primero que hay que hacer es empezar a soltar, empezar a dejar ir esos pensamientos, esos distractores.

Cuando hablamos de la concentración la meditación se vuelve fundamental. Y cuando hablo de que sin Zazen no hay Zen, estoy hablando de que si no podemos detenernos cinco minutos, diez minutos, media hora por día, lo que puedan para tomar consciencia, concentrar la mente en lo que está ocurriendo para ustedes en este momento, la vida nos pasa por encima. Y podemos leer todo lo que queramos, podemos escucharlo a Sozan, podemos escuchar otros maestros, podemos hacer un montón de cosas. Podemos tener una conducta ética… por supuesto. Pero en esa dispersión, todo eso no se hace carne realmente. Se diluye. Y traigo esta comparación cuando hablamos de un producto diluido o un producto concentrado, porque tiene algo que ver con lo que estoy diciendo: Todo se diluye si no podemos concentrarnos en la vida, en la práctica. Si no podemos dejar ir todo eso que nos distrae, que nos quita perspectiva de cómo son las cosas, que nos intoxica, que nos oculta la verdad. Volvemos a la concentración. Y el lugar donde esa concentración se nutre y se entrena es en el Zazen.

Y este es el punto. Y cuando decimos sin Zazen no hay Zen, es porque ese esfuerzo del que hablé antes, tan importante, no se termina de encauzar allí donde tiene que ser encauzado si no estamos dentro de un nivel de concentración apropiado. A medida que nos involucramos en el mundo, en un esfuerzo por ayudar a todos los seres para trabajar por el bien de todo lo que existe, y vivir en ese espíritu de sabiduría, de compasión de Buda, por supuesto nos encontramos con situaciones difíciles, situaciones que requieren de ese esfuerzo. Situaciones que nos invitan a no prestar atención. Y si no logramos desarrollar un estado mental que tenga un propósito, diría, casi inquebrantable de práctica, que no se deje influir por las condiciones externas… ¿Cómo hacemos para realmente salvar a todos los seres, dominar todas las pasiones y todo lo que hemos visto con respecto a, por ejemplo, los votos?

Este es el punto: el estado mental, un estado mental que vamos entrenando, un estado mental mental en el que vamos penetrando, es este estado mental de “Samadhi”. Es este estado mental de despertar. Y es algo que no se logra de un día para el otro. Es algo que se entrena, como entrenamos los músculos cuando vamos al gimnasio. Es algo que se entrena y que como siempre ocurre, cuando vamos al gimnasio volvemos el primer día, del primer día de gimnasio, la primera semana… Nos duele todo. Esto también ocurre en nuestra conciencia cuando empezamos a ver, cuando empezamos a poner esfuerzo, cuando empezamos a prestar atención, a concentrarnos.

Entonces esta concentración que tiene que ver con dejar ir, con evitar distraernos con todo lo que brilla a nuestro alrededor, es lo que cierra, lo que de alguna manera nos devuelve nuevamente al mundo, al ámbito de la sabiduría, de la conducta ética moral y del estado mental.

Ahora, dicho eso, también es algo que tenemos que tomar con mucho cuidado, con mucha delicadeza. No tomar esta concentración, esta tendencia que tenemos a distraernos, esta tendencia que tenemos a no poner esfuerzo en el lugar correcto, como algo nuevo, a alcanzar como un objetivo y una oportunidad de criticarnos y de decirnos “qué mal, no lo logro, no sirvo, etcétera, etcétera”.

Hablamos de una práctica sin búsqueda de provecho. Entonces, comprendiendo la importancia que tiene para nosotros el tema del Samadhi, el tema del estado mental, ser muy compasivo. Ser muy generosos, cuidarnos mucho en este camino. Y cuidar de los demás, y apoyarnos.

Samadhi, entonces, es un componente fundamental dentro de este esquema que completa los tres grupos del Noble Camino Óctuple. Y volvemos a ese círculo, a ese ciclo virtuoso donde “ver”, luego “comprender”, luego “actuar”, que nos lleva a poner un “esfuerzo específico”, correcto en la “capacidad de estar presentes” de una manera concentrada se convierte en este camino hacia el despertar de la conciencia, un camino que nos lleva en nuestra práctica, en nuestra vida, a una Perfecta y Gran Sabiduría.

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