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Sábados de Zen Cotidiano – Profunda, Gran Sabiduría – 01/07/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Profunda, Gran Sabiduría

1º de julio, 2023

TRANSCRIPCION

Como muchos de ustedes saben, las primeras o la primera enseñanza que dio el Buda cuando despertó después de su iluminación fueron las Cuatro Nobles Verdades: la verdad de dukkha. Traducimos dukkha como sufrimiento, pero es un poco más compleja la traducción de dukkha… más bien como sufrimiento, insatisfacción, sed. Entonces la primera Noble Verdad de la “existencia de dukkha”, la segunda Noble Verdad de la “causa de dukkha”, ya que hay una causa que nos lleva a ese sufrimiento, a esa insatisfacción. La tercera es la verdad de que existe un “camino hacia el cese de ese sufrimiento, esa insatisfacción”, y la cuarta Noble Verdad sobre “el camino”. Esto se conoce, esta cuarta Noble Verdad, como el Noble Sendero Óctuple y este Noble Sendero Óctuple que algunos de ustedes ya lo conocen, es el Sendero del Medio o el Camino del Medio. Se llama así porque está entre estos dos extremos que son la búsqueda de la felicidad absoluta a través de los placeres y placeres sensuales, y la mortificación o negación de uno mismo como es el ascetismo. Y este es el camino medio. Este sendero o estos pasos en este sendero se dividen en tres categorías: Tres principales categorías de este Sendero Óctuple, que es la cuarta Noble Verdad. Buddha comenzó diciendo “existe dukkha”, y en la cuarta Noble Verdad dice “y existe este camino para el cese de dukkha”.

Y este camino, este Noble Sendero Óctuple, se divide en sabiduría, moral y estado mental. Y estos ocho pasos de todos estos bloques, de este sendero, se distribuyen entre estos tres puntos, entre la sabiduría, la moral y el estado mental. La sabiduría abarca la visión justa o correcta y el pensamiento justo o correcto. Van a ver que cuando mencionamos estos pasos, estos puntos del Sendero Óctuple, el Noble Sendero Óctuple, hablamos de “correcto” o “justo” que no significa “bien” o “mal”, no “correcto” como lo contrario a “malo”, sino lo correcto como lo que “debe ser”, lo que realmente debe ser desde el punto de vista, en este caso sabio. La visión y el pensamiento son estos dos bloques de la sabiduría. Con respecto a la moral: La palabra justa, correcta, la acción justa, correcta y el modo de vida justo, correcto. Estos son los que entran en la moral. Y en cuanto al estado mental: el esfuerzo correcto, justo, la atención correcta, justa y la concentración o meditación correcta justa.

Y por supuesto, hay muchísimo para explorar acá. Aquí hay mucho para explorar. Y quiero comenzar o quiero que comencemos por explorar la sabiduría. ¿Qué significa ser sabio? Porque lo oímos mucho. Lo oímos mucho en la práctica. Lo oímos mucho en la vida. Ser sabio y esa aspiración hacia la sabiduría. Esto es muy importante. Por supuesto, en la historia del budismo los grandes maestros comprendieron la superioridad de la sabiduría sobre el conocimiento, porque la sabiduría abarca el conocimiento -y vamos a hablar de eso- e incluye también la conducta moral y la comprensión.

La sabiduría tiene un componente de conocimiento y un componente de comprensión, todo esto también sostenido por un componente moral y la sabiduría. Entonces, visto desde este punto es algo a aspirar, es algo a aspirar en nuestra vida y en nuestra práctica. Cuando nosotros terminamos o concluimos una ceremonia, siempre hacemos una dedicación. Los que han estado presentes para la Ceremonia de Bienestar lo han hecho, lo han escuchado, y dedicamos en la ceremonia a los Budas en diez rumbos, tres veces, a los honrados Bodhisattvas y la Gran y Perfecta Sabiduría.

O sea, cuando terminamos una ceremonia le dedicamos la ceremonia de la sabiduría… y por eso profundizar un poco más, tener una comprensión un poquito más acabada de de qué hablamos cuando hablamos de sabiduría nos permite tener una noción más clara de hacia dónde vamos. Porque si no sabemos hacia dónde vamos, nunca sabremos si hemos llegado. Entonces, ¿Qué es sabiduría? ¿Cómo entiendo la sabiduría? Y como siempre, ¿Cómo sostengo este concepto de sabiduría? Con mente de principiante. Porque “qué significa ser sabio” va a cambiar a medida que sean más sabios. Y esa es la gran paradoja. Cada vez que comprendan un poco más que es la sabiduría, que sean más sabios, la misma definición de la sabiduría se transforma desde el punto de vista más íntimo, del punto de vista más profundo. Por supuesto, desde la definición de diccionario queda igual, pero desde la definición más profunda de la sabiduría, allí donde la sabiduría no se puede definir con palabras, eso se va transformando.

Y decimos que la sabiduría abarca el conocimiento, pero también abarca la comprensión, y la comprensión es uno de los pilares fundamentales que definen la sabiduría. Y van a ver que muchas veces, dependiendo de la traducción, este primer paso del noble Camino Óctuple que hoy nombré como “correcta visión o visión justa”, también lo van a ver como “correcta comprensión” o “comprensión justa”. Cuando se hizo la traducción del sánscrito, algunos lo tradujeron como visión y otros lo tradujeron como comprensión. Entonces queda sumamente claro que la comprensión adecuada, la comprensión justa, es una condición necesaria, quizá no suficiente, pero necesaria para la sabiduría. Y no por nada es el primer paso del Noble Camino Óctuple. De alguna manera creo que nos están diciendo aquí “si no comprendes, si no puedes ver, poco puedes continuar en este camino”.

Qué importante es poder comprender, ver.

Con respecto a esta comprensión, a esta visión justa, hay un sutra. Y lo que voy a hacer es lo voy a leer porque quiero ser fiel a las palabras del sutra que nos hablan sobre este punto. El Buda nos habla sobre este punto y dice lo siguiente:

“Se hallaba el Buda en el bosque de Jeta cuando llegaron numerosos ascetas de diferentes escuelas y tendencias filosóficas.

Algunos decían “El mundo es eterno, eso es lo cierto y todo lo demás es un engaño”. Otros aseguraban “El mundo no es eterno, y esta es la única verdad”. Otros aseveran que el mundo es infinito y otros que el mundo es finito. Unos que el cuerpo y el alma son lo mismo y otros que son dos realidades diferentes.

Algunos decían que el Buda tiene existencia tras la muerte y otros que carece de tal. Otros que el Buda ni existe ni no existe tras la muerte. Y así, cada uno de ellos sostenía su punto de vista en la convicción de que los suyos eran los verdaderos y los demás los falsos. Y así pasaban su tiempo en cerradas polémicas e incluso llegaban a la indignación y el insulto.

Todo ello fue oído y visto por un grupo de mujeres que después le relataron al bienaventurado lo sucedido. Buda comentó: “Monjes, esos disidentes son ciegos que no ven, que desconoce tanto la verdad como la no verdad, tanto lo real como lo no real. Ignorantes, polemizan y se enzarzan como me lo habéis relatado. Ahora os contaré un suceso de los tiempos antiguos.

Había un rajá que mandó a reunir a todos los ciegos que habían Savathi​​, y pidió que los pusieran frente a un elefante. Y así se hizo. Se les instó a los ciegos a que tocara el animal. Uno tocó la trompa, otro el colmillo, otro la pata, otro la cabeza, y así sucesivamente. Después el rajá se dirigió a los ciegos para preguntarles ¿Qué os ha parecido aquello que habéis tocado?

“¡Se parece a un cacharro!” Contestaron los que habían tocado la cabeza. “No, es como un cesto de aventar” aseguraron los que habían palpado la oreja. “Es un granero”, insistieron los que tocaron el cuerpo. Y así sucesivamente. Cada uno empeñado en su creencia, empezó a discutir y querellar con los demás.

Es así. Cada uno usa su marco de referencia basado en el ego para interpretar los hechos que ocurren a su alrededor, como si fuéramos ciegos y sin posibilidad de ver las cosas desde otra perspectiva y de manera completa, no parcial.

Es por eso mejor estar consciente de que todo depende de la percepción y de la interpretación. Así, no sólo seremos totalmente independientes de opiniones deseadas o no, propias y de los demás, sino que también podremos abrirnos a la posibilidad de transformarnos.”

Y ahí cierra el Sutra del Elefante. Es un sutra que a mí me gusta mucho por lo visual, valga la paradoja del tema de los ciegos. ¿Cómo tocamos la vida de manera parcial y sacamos conclusiones continuamente? Me imagino que les pasa a ustedes, como me pasa a mí, y tocamos la trompa de la vida y decimos “es una manguera”  y otro está tocando la oreja y dice “no es.. esta otra cosa”.

Y cuánto sufrimiento hay en la sociedad, en el mundo hoy. Porque con esa mirada parcial de las cosas, las tomamos como real, como completas, y apegados a ese concepto nos aferramos, lo discutimos, querellamos, nos peleamos, nos dividimos.

Como dije hace unos minutos, antes de ir a un sitio, necesitamos saber hacia dónde vamos. Dicho de otra manera, por mucha fuerza que tenga el arquero, una flecha no puede alcanzar el blanco si no ha sido apuntada correctamente. Estamos hablando aquí de cómo apuntamos esa flecha, cómo comprendemos dónde está el blanco en nuestra práctica, en nuestra vida.

¿Se imaginan que en un blanco que está a 100 metros de distancia, una desviación de un grado hace que esa flecha, ni siquiera dé cerca del blanco? E imagínense cuántas veces nos desviamos mucho más que un grado en nuestra vida, en diferentes situaciones… y ¿donde termina esa flecha? Entonces, si no sabemos a dónde vamos, si no sabemos dónde está el blnco, poco sabremos si hemos llegado, poco podremos dar, o ser certeros con esa “flecha de práctica”.

Y este tema de la visión correcta, este primer punto, se refiere ni más ni menos que al enfoque de la práctica. El enfoque de la vida trata sobre la más profunda comprensión sobre la vía del despertar. Y en esto también uno podría volverse más dual y decir “veo o no veo”, y no es tan así. No, porque si no sería muy difícil la propuesta de ¿qué hago mientras soy ciego, hasta que veo?

Vamos viendo parcialmente, vamos entrenando esa visión para que cada vez sea más clara, y por eso la práctica es constante. Por eso estamos aquí, y volvemos aquí, y volvemos al cojín, al almohadón, al zafu, volvemos a Zazen… Ya que Zazen es un momento fundamental, donde esa visión se clarifica.

Entonces está visión, esta capacidad de ver, nos lleva a la comprensión que contrarresta la ignorancia. Es el punto donde podemos observar el arco, comprender cuál es la dirección… y soltar la flecha. Y en nuestra vida, en nuestra práctica, la mayor parte de las veces no damos en el blanco. Sin embargo, seguimos entrenando. Seguimos practicando como un arquero que entrena y entrena y entrena.

Practicamos, practicamos y practicamos. Y de a poquito… cada vez hacemos más centros.

El tema del punto de vista, el tema de esta vista parcial, es algo fundamental que explica con un poco más de profundidad cómo podemos “ver o no ver”, o “comprender o no comprender”. Porque lo que tienen los ciegos en este sutra es un “punto de vista”, valga la paradoja nuevamente, parcial. ¡Esto es un cesto de aventar! dijo el que tocó la oreja.

Y eso es lo que nos pasa a nosotros, tenemos puntos de vista. Y estos puntos de vista son de alguna manera -y quizás las podemos definir como orientaciones o perspectivas- creencias que nos llevan a ver las cosas de una manera. Y todo esto es parte de nuestro karma, parte de nuestro mandato, parte de lo que nos trajo hasta aquí.

Incluso no son todas cosas que podemos definir como “malas” o “buenas”. Nuestra cultura nos da un punto de vista. El punto de vista sobre la belleza en Japón es diferente del punto de vista de la belleza en quizá un país en occidente. Entonces no es que sea algo totalmente personal, solamente los mandatos que recibí. La cultura, el idioma… todo nos condiciona a tener un punto de vista.

Y esta es la base sobre la cual escogemos cómo vivir nuestras vidas. O por ahí no “escogemos”, porque eso sería muy intencional. Esta es la manera que “define” cómo vivimos nuestra vida, nuestros puntos de vista. Y a menudo están tan arraigados, estamos tan enganchados con nuestros puntos de vista que no los vemos como tales. Lo vemos como si fuera la cosa completa, el elefante. Tocamos la oreja y pensamos “elefante” o pensamos “cesto” en realidad, “cesto de aventar”. No vemos la cuestión completa, la integridad total que está fuera de nuestro punto de vista. Y este punto de vista, esta mirada parcial o esta mirada condicionada, hace que vivamos la vida de cierta manera. Aquellos que, por ejemplo, tienen un punto de vista arraigado en que el mundo es un lugar peligroso o que hay peligro en todas partes, mucha duda, mucha desconfianza. Están arraigados. El punto de vista es siempre basado en el miedo. Hay gente para la que quizás eso sea muy real, por situaciones de vida completamente reales y válidas. Pero nos ponen en un lugar donde nuestra mirada parcial está condicionada por el miedo, por ejemplo, y quizás eso nos lleva a vivir una vida que está perpetuamente condicionada por la ansiedad, prevenidos, un comportamiento cerrado, defensivo.

Otros por ahí tienen cierto optimismo  y su punto de vista parcial, condicionado está teñido de ese optimismo y viven la vida de otra manera. Entonces, este tema de la visión correcta nos propone que para ser sabios tenemos que trascender nuestro punto de vista, comprender la totalidad de lo que estamos viendo desde el punto de vista más absoluto. Esta sabiduría nos propone la comprensión de la realidad tal cual es, no la realidad como la vemos a través de nuestros puntos de vista condicionados, a través de todos estos filtros, mandatos que llevamos a cuestas, sino ver la realidad tal cual es. Ese es el punto máximo: Buda. Estamos hablando de la iluminación del Buda, ¿no?

Pero poder ver un poco más, poder comprender un poco más, más allá de nuestro punto de vista, abriéndonos a otros puntos de vista, abriéndonos a el hecho o la posibilidad de que la manera en que yo veo las cosas no necesariamente es la única manera en que las cosas pueden ser vistas… en que quizás solamente estoy en contacto con la oreja del elefante. Eso nos lleva paso a paso en esta dirección de la comprensión o la visión correcta. Y eso, como pilar de la sabiduría, nos lleva un puntito más allá, a ser más sabios. Y el punto es que -y por eso digo que la definición absoluta es “ver la realidad tal cual es”- desde el punto de vista relativo de nuestra vida humana, complicada, que vivimos… hasta la cultura, la orientación sexual y todo nos lleva a tener una mirada o una comprensión sesgada.

Y no es posible probablemente vivir sin puntos de vista. Lo que sí es posible es aumentar la conciencia sobre nuestros puntos de vista, aumentar la capacidad de curiosidad, de mente de principiante. Y quizás podría decir que hay cuatro cosas que son importantes para para esto.

Primero, tenemos que ser conscientes de los filtros, de estas ideas inconscientes y maneras parciales en que vemos el mundo. Ser conscientes. Quizá no podemos decir “ya sé cuáles son”, pero por lo menos decir “admito que seguramente tengo una mirada parcial basada en mis filtros, en mis condicionamientos”. Ese es el punto. Pero luego, habiendo comprendido esto, tenemos que sostener estos puntos de vista sin apego.

Primero entender de que existen. Segundo, sostenerlo sin apego. Yo puedo decir “esto es una cesta de aventar” y voy a ir a la guerra por esto, y me voy a pelear con todo el mundo por esto. Y el Buda, que está diez pasos más atrás, viendo un elefante, se ríe y dice “Sozan, Sozan, Sozan ¿otra vez tocaste sólo la oreja y ya estás yendo a la guerra?”.

Eso es importante. Y luego habiendo comprendido que existen, y habiendo podido soltar, observar estos puntos de vista y también empezar a comprender cuáles nos llevan hacia el cese del sufrimiento y cuáles causan más sufrimiento. De alguna manera podríamos decir que es casi como catalogar estos puntos de vista.

Y el cuarto punto es la capacidad, la comprensión, la sabiduría de poder incorporar los puntos de vista ajenos.

Entonces decimos: Comprender que existen y observar cuales son, soltarlos, y definir cuáles nos conducen al sufrimiento y cuáles no tanto. Luego abrirnos a los puntos de vista de los demás. Porque si todos los ciegos se ponen de acuerdo y comienzan a dialogar y dicen “¿Y tú, tú qué sentiste?” “Bueno, a ver, para mi es una cesta aventar, pero esto es como era” ah, y “para mí es un granero, pero bueno, así es como era”… y de repente quizás en un momento digan “¿no será un elefante?». Y quizás ahí todos los ciegos digan “ah… puede ser. Ahora que lo dices, por ahí no era un cesto de aventar, era una oreja” .

Está visión justa es fundamental como primer paso hacia la sabiduría. Y a medida que hablamos más sobre “qué significa sabiduría”, cuáles son los componentes de la sabiduría, estamos hablando de la “comprensión”. Vamos a hablar sobre el conocimiento y cómo manejamos ese conocimiento. Pero para poder siquiera comenzar a hablar de la sabiduría, la propuesta es: Comencemos por ver. Comencemos por abrir los ojos a la posibilidad de que esto es infinito, es enorme, y que estamos viendo sólo una partecita… solo una partecita, sólo la oreja. Y que cuanto más nos abramos a otros puntos de vista, podremos crecer en esa sabiduría. Quizás en algún momento de nuestra vida descubrir el elefante, pero para ello tenemos que aceptar, soltar, observar y abrirnos.

Este tema de la visión correcta tiene la mira puesta en la paz más profunda y significativa. Es una flecha que va hacia el centro de la paz y el bienestar más profundo y significativo. Cuando nos imaginamos una persona sabia, usualmente no nos imaginamos una persona enojada, engreída, molesta, nerviosa, No sé ustedes. Yo cuando imagino una persona, un sabio, me la imagino en paz, con tranquilidad y balanceada. Entonces hay algo de la sabiduría que nos trae esta paz, cuando podemos abrir los ojos a que lo que estamos viendo hoy es parcial, y podemos dejarlo ir naturalmente. Eso nos lleva a un estado de paz. Ese estado de paz retroalimenta esta capacidad de sabiduría. Entonces, fíjense ¿Que qué significa esto para ustedes?

Fíjense que significa este componente de la sabiduría, y cómo hoy es parte de vuestra práctica: la visión correcta. Esta visión justa tiene un gran componente de intencionalidad. Hay que querer ver, hay que querer abrir los ojos, hay que querer salir de la comodidad, de la seguridad de nuestros propios puntos de vista.

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