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Sábados de Zen Cotidiano – Rohatsu 2023 – 09/12/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Rohatsu 2023

9 de diciembre, 2023

TRANSCRIPCION:

Esta semana y más concretamente el día de ayer, el día 8 de diciembre, es un día muy importante en nuestra práctica del budismo Zen y se conoce con el nombre de Rohatsu. La traducción en realidad no significa mucho. La traducción significa “día 8 del mes 12”. Pero lo que realmente celebra o nos trae ese día es la conmemoración de la iluminación del Buda Shakyamuni.

Algunos de ustedes que estuvieron en el Zazenkai en Valencia la semana pasada, ya escucharon algo de esto y es interesante que vuelvan a reflexionar. La iluminación del Buda, la iluminación del Buda histórico de Shakyamuni, es parte de un proceso de vida, parte de un proceso de vida conducente al despertar.

Y es importante para nosotros conocer esta historia. Y ahora vamos a ver por qué. Porque es importante conocer o tomar contacto con la historia de Buda. Y para los que no la conocen o para las que la conocen, para volver a revivirla, reflexionar sobre su vida. Buda Shakyamuni Gautama Siddharta nace en el clan Shakya, el clan de los Shakya, unos 650 años antes de Cristo.

Cuando nace -y no voy a ir demasiado en detalle con respecto a toda la historia de su nacimiento- pero El Buda nace y antes de nacer, un gran sabio le dice a su padre que El Buda iba a ser un gran rey, un gran guerrero o un gran sabio. Y el padre lo primero que intenta hacer, o su primer impulso es proteger al Buda de todo sufrimiento.

Y la forma de hacerlo o la forma en que el padre de Buda, de Siddharta Gautama, intenta proteger a su hijo de todo sufrimiento es no dejándolo salir del palacio donde estaba. Y detrás de las paredes del palacio, creando todas las condiciones para que el Buda no tome contacto con la realidad del sufrimiento. Por supuesto, mi interpretación de eso no es una cuestión de maldad, ni mucho menos, sino simplemente querer que su hijo no sufra.

Y por muchos, muchos años Siddharta Gautama estaba detrás de estas paredes, viviendo con todos los lujos que nos podemos imaginar. De vestimenta, de compañía, de comida, placeres, todo, todo lo que nos podemos imaginar. Pero un día, cuando El Buda tenía veintitantos años, ya un poco más intrigado, curioso de qué ocurría detrás de esas paredes, se escapa con un cochero, se escapa por un tiempo corto y lo primero que ve es una persona enferma.

Cuando vuelve al palacio se pregunta qué es lo que acababa de ver y le pregunta a otros, ¿Qué es lo que acabo de ver? ¿Qué le pasaba a esa persona? Y le cuentan a Siddharta Gautama sobre la enfermedad, sobre lo que le ocurre al cuerpo y lo que le ocurre a la mente, lo que le ocurre a la emoción.

Y Buda se ve muy sorprendido. Nunca había visto enfermedad detrás de las paredes del palacio. Entonces eso no hace más que incrementar su curiosidad y vuelve a salir. Cuando vuelve a salir, ve a un anciano y tal era el nivel de protección que tenía detrás de las paredes que nunca había visto un anciano. Y por supuesto, se vuelve a preguntar, ¿Qué es lo que vi?

Bueno, esto es un anciano. Esto es lo que le pasa al cuerpo, a medida que envejece y va decayendo. Y el Buda comienza quizás a hacerse más preguntas. Otro día vuelve a salir y ve un muerto, probablemente esto lo sorprendió mucho. También luego le explicaron qué significaba la muerte.

Por último, volvió a salir una cuarta vez y ve un mendicante. Ya con esto, Buda decide que algo estaba ocurriendo que él no estaba viendo detrás de esas paredes. Y nace en su interior, despierta en su interior un profundo deseo, una profunda intención de explorar más a fondo qué significaba todo esto. Entonces un buen día se escapa del palacio, sale de las paredes del palacio y por muchos años, y estoy haciendo esta historia de manera resumida, la estoy contando de manera resumida, pero por muchos años El Buda luego se dedica a explorar qué es esto del sufrimiento y qué es esta cuestión de comprender más de fondo la naturaleza humana.

Y en ese contexto, en esa época de la India en general, la exploración más espiritual profunda se hacía a través del ascetismo. Y Buda se vuelve un aceta. Y en ese ascetismo ingresa en todas sus prácticas durísimas, dificilísimas de no comer, no dormir.

Dicen que se alimentaban con un grano de arroz por día. Por muchos años el Buda transita esa vía, y transita esa vía casi hasta el punto de la muerte. Un día se encontraba El Buda en el barranco de un río, piel y huesos… Si investigan un poco van a ver que hay algunas imágenes del Buda, estatuas del Buda, que es piel y huesos prácticamente. Esta consumidos, se ven las costillas, se ven los pómulos.

Y se acerca una mujer, una campesina, su nombre era Sujata, y le ofrece un tazón de leche de arroz. El Buda decide aceptarlo. Y con más fuerza, luego de nutrirse, Siddharta Gautama cae en la cuenta de que ni lo que ocurría detrás de las paredes del palacio, ni lo que estaba ocurriendo detrás del ascetismo, era, según él lo veía, la vía hacia el despertar.

Que la vía hacia el despertar era el camino medio. Ni asceta, ni todos los lujos. Con esa comprensión, El Buda se dirige a una montaña y se sienta debajo de lo que conocemos como el árbol Bodhi, una higuera. Y se dice a sí mismo me voy a sentar aquí en meditación, en zazen, y no me voy a levantar hasta haber comprendido, hasta haber comprendido.

Y allí se queda El Buda, meditando, meditando y meditando. Durante esa meditación, durante todo ese espacio de ir más y más y más y más hacia lo más profundo de la naturaleza, dice la historia que Mara, un Dios, no quiere que Buda despierte, no quiere que Buda se ilumine. Entonces empieza a enviarle todo tipo de trabas, todo tipo de dificultades. Y le manda desde ideas de grandeza y de poder.

Le manda, dice la historia, no así como la leyenda, miles y miles de mujeres hermosas y El Buda no se mueve. El Buda no cae en la tentación de Mara. Y Mara lo intenta todo y no puede. En un momento incluso Mara se enoja y con un grito dice, ¿Quién crees que eres? Buda en ese momento toca la tierra con su mano, así sentado como estaba.

Y también van a ver algunas estatuas del Buda, unas imágenes con la mano tocando la tierra. Y se produce lo que conocemos como el rugido del león, en el cual El Buda dice: “Con la tierra como mi testigo, en este instante, en este momento, yo y todos los seres nos iluminamos”. Y Buda despierta a la realidad. Luego comienza a enseñar. Con su primera enseñanza, que como muchos de ustedes ya saben son las Cuatro Nobles Verdades, y en esas Cuatro Nobles Verdades enseña sobre el sufrimiento o Dukkha o la dificultad, y la causa de Dukkha, la existencia de un camino para el cese del sufrimiento de Dukkha, y el Noble Camino Octuple, que comienza con “Visión Justa o correcta”. (11:05)

Luego, pasados los 80 años, Buda muere y eso lo celebramos en otra fecha. Lo vivimos en otra fecha que se llama Parinirvana, que es el ingreso final del Buda al Nirvana. Y está es la historia de Siddharta Gautama que se convierte en El Buda Shakyamuni. De allí proviene todo el camino que estamos explorando, o la guía en ese camino que estamos explorando hoy.

Rohatsu 8 de Diciembre, el día de ayer, es el día en que celebramos este despertar. En el Zen lo hacemos en un día en particular que es el día 8 de diciembre. En otras tradiciones budistas celebran el nacimiento, el despertar, la muerte, todo en un solo día: el Vesak. Nosotros lo celebramos en días diferentes o lo conmemoramos en días diferentes. Y en general lo que solemos hacer, lo hemos hecho quizá de una manera muy cortita el sábado pasado y con el zazenkai, pero usualmente hay un retiro de siete días que uno se suele sentar, que suele realizar el retiro de Rohatsu.

Comúnmente es de siete días, a veces es de tres, a veces es de un día. Depende de las circunstancias y las posibilidades, pero tradicionalmente es un retiro de siete días que finaliza con la ceremonia de Rohatsu, donde conmemoramos el despertar del Buda, una ceremonia muy alegre. En las líneas más originarias del budismo, la figura del Buda histórico es muy importante y especialmente en el budismo más tradicional, más de la primera época, la figura del Buda, de Buda Gautama Siddharta, que se convierte en Buda, es muy importante. Para nosotros en nuestra práctica y en el budismo Zen, por supuesto es importante.

Por supuesto El Buda histórico es importante. Pero en realidad no nos es tan importante, tan relevante la historia en sí misma o la persona en sí misma, sino lo que la historia o esa persona representa para nosotros. La guía, el norte que todo esto representa para nosotros. Entonces, más allá de que, por supuesto, hay una conexión y conectamos con la historia de los eventos, de los hechos y de la persona que fue Siddharta Gautama.

La invitación es a reflexionar qué es lo que todo esto significa en nuestra vida, en nuestra práctica hoy. Y podemos trazar un paralelismo que es muy claro, pienso yo, muy claro. Porque Siddharta Gautama nace y la mayor parte de su vida, o la primera parte de su vida, permanece detrás de unas paredes sin ver lo que ocurría detrás de ese muro, sin ver la enfermedad, la vejez, la muerte, sin ver el sufrimiento.

Y quizás es un poco lo que nos ocurre a nosotros. Nacemos y vivimos detrás de unas paredes ilusorias, por supuesto creadas por nosotros, creadas por la sociedad, creadas por quien sea, nuestros padres, no importa. En las cuales no podemos ver el sufrimiento. Con esto no quiero decir que no hayamos sufrido o que no hayamos vivido Dukkha desde el principio de nuestra vida, por supuesto que sí.

Pero vivimos detrás de unas paredes, detrás de una realidad que construimos para preservarnos de alguna manera de conectar con la realidad tal cual es. Pero algo ocurre en nuestra vida, para cada uno es algo diferente, que se produce eso que conocemos como Bodhicitta, ese despertar, ese chispazo de despertar que nos dice quizá detrás de las paredes que me encierran en este momento, en esta realidad como la veo yo, hay algo más que tengo que explorar.

Vi algo, pasó algo y necesito trasvasar estas paredes. Y esto es lo mismo que de alguna manera le ocurre o que hizo el Buda histórico. Habiendo visto algo porque digamos vio un enfermo, un muerto, no vio demasiado, vio suficiente como para decir algo tiene que cambiar. No tiene ningún sentido permanecer detrás de esta pared. Y en nuestra práctica de nuestra vida puede ocurrir.

Y si estamos aquí en este momento, es muy posible que haya ocurrido. Pasamos esa pared, salimos en una búsqueda, en un camino, en un peregrinaje. Y es un peregrinaje duro. Es un peregrinaje duro en el cual investigamos por un lado, por el otro, algunas cosas nos cierran, otras no. Algunos, creo yo, lamentablemente dicen no, esto no es para mí. Se vuelven atrás de las paredes y dicen acá estoy mucho más cómodo. Acá estoy mucho mejor. Pero bueno otros no, otros dicen no, no pienso volver detrás de esas paredes y salen a ese camino. A esa busqueda. Y repito, todos los que están escuchando estas palabras en este momento, sin duda están en esa búsqueda, sino no estarían aquí.

En este arduo camino conocemos guías, conocemos gente y cada vez nos acercamos más hacia una comprensión más profunda de cómo quiero ser en el mundo. Y ahí es donde aparece Mara en nuestras vidas también, y nos ofrece todo tipo de tentaciones e incluso nos produce miedo, nos manda demonios, nos manda personas bonitas, nos manda riquezas o no, Netflix. Y a veces caemos, y lo importante es que nos levantamos una vez más que la cantidad de veces que nos caemos y proseguimos en el camino, proseguimos en el camino.

En algún momento se produce una comprensión o se va produciendo una comprensión más profunda de ese despertar. Y en ese camino continuamos luego, no solamente en el desarrollo de esa mente, ese corazón búdico en cada uno de nosotros, sino también acompañando a otros, como hizo El Buda en el despertar de cada uno. Y por eso la vida de Buda es tan importante también para nosotros como punto de referencia de nuestra vida.

Entonces lo que hacemos es no ver la historia del Buda como un acontecimiento del pasado, un acontecimiento histórico, sino que vemos la vida del Buda, la historia del Buda, el despertar del Buda, como un acontecimiento del presente, como algo que está ocurriendo en cada uno de nosotros. Y así toma un sentido muy profundo, porque nos damos cuenta que estamos haciendo el mismo recorrido que hizo Siddharta Gautama. Nos encontramos detrás de unas paredes, luego se da ese primer paso, Noble Camino Óctuple, Visión Justa, Visión Correcta.

Vemos algo y decidimos salir, salir en la búsqueda, salir en ese peregrinaje. Y peregrinamos mucho y en ese peregrinar conectamos con ese ser despierto que somos. Y en esa conexión con ese ser despierto que somos, ayudamos, conectamos con otros seres tomando el voto de, por más que sean innumerables, vamos a salvar a todos los seres. Entonces, incluso cuando vemos una imagen de Buda hoy, quizás algunos tengan una imagen en la casa, o en algún templo, o donde sea.

Desde este punto de vista, del punto de vista de nuestra práctica es interesante intentar no conectar tanto con la imagen como representación de alguien que vivió hace 2.600 años y nos trajo la enseñanza que estamos viviendo hoy, sino que lo actualizamos al momento presente cada vez que vemos una imagen. Y por eso eso es importante en nuestra práctica, no es una práctica de adoración, no es una práctica de veneración.

No veneramos imágenes ni adoramos estatuas como quizás en otras filosofías, en otras prácticas. Pero esa imagen, más que una imagen es un espejo en el que nos vemos nosotros desde el lugar más íntimo. Ese Buda Shakyamuni que despierta y que luego deviene en esta imagen, en lugar de llevarnos al pasado, nos trae al presente, nos plantea dónde estamos nosotros en este momento, en este camino, y eso es lo que conmemoramos.

Como dijo Dōgen, fundador de nuestra escuela del Zen, somos seres inherentemente despiertos desde antes de nacer y hasta después de morir. El punto es que no lo podemos dar. El punto es que necesitamos descubrirlo, realizarlo. Y ese es el camino en el que estamos. Y ese es el camino que nos propone Siddharta Gautama desde su ejemplo de vida.

Vale entonces quizá la oportunidad de reflexionar, de aprovechar este momento para reflexionar, ¿cómo es? y ¿cómo ha sido el trayecto en sus vidas que los ha traído hasta aquí? ¿Qué paredes han tenido que superar? ¿Qué paredes siguen ahí? ¿Cómo es esa intención de peregrinaje? ¿Cómo viven ustedes esa intención? ¿Y cuándo está más fuerte y cuándo está más débil?

¿Cuando le dan ganas de decir yo me vuelvo el palacio? No me importa que haya muerte, sufrimiento, no quiero más de esto. Yo me vuelvo al palacio. Prefiero no ver, prefiero creer que no existe, prefiero vivir en la ignorancia. Y allí aparece el otro voto, esa ignorancia que es inconmensurable, tomo un voto de traspasarla.

Tomo el voto de ver y de continuar viendo, y de continuar abriendo los ojos. Y ahi transitamos esa parte del camino tan ardua y tan maravillosa que es ese peregrinaje, ese peregrinaje en el que descubrimos el camino del medio, como lo hizo Buda con todo lo que eso significa. Porque es un blanco móvil, no es Ok ya esta, ya lo encontre, ya sé como es.

La circunstancia en nuestras vidas, y a medida que vamos comprendiendo más, eso también cambia. Eso también es impermanente.

Entonces seguimos peregrinando y como dice el refrán de nuestra práctica ante el despertar, cortar leña y acarrear agua y después del despertar, cortar leña y acarrear agua. No hay un momento que digamos Uy, desperté, soy un genio. Ya está, cambió todo. Listo, maravilloso. Lo logré! No, no pasa por ahí. El Buda, luego de su realización, continúa su camino.

Continúa su camino profundizando su realización y compartiéndolo con otros. Y esa es la propuesta. Entonces, ¿qué significa para cada uno de ustedes la vida de Buda? ¿Y cómo pueden verse reflejados, reflejadas en ese camino? ¿Y de qué manera pueden, en esa reflexión, traer todo eso al momento presente? Todo eso al momento del aquí y ahora, comprendiendo que Buda cuando dijo voy a despertar, no dijo Bueno, voy a escribir unos textos o voy a caminar mil kilómetros, o esto… dijo Me voy a sentar en zazen, me voy a sentar en zazen hasta comprender.

Y esa es, en todo este trayecto, en todo este camino que estamos descubriendo, el punto clave. Es en zazen donde El Buda toma contacto, es en zazen donde El Buda despierta. Y por eso el zazen es tan importante en nuestra práctica, nos acompaña, sostiene todo el resto de la historia. El zazen es el pivote, es lo que sostiene todo el resto de la historia.

Rohatsu, el despertar del Buda, no es más que una chispa de despertar del momento presente y nos ayuda a continuar en este camino, a seguir ese mismo camino de Siddharta Gautama, pero en el momento presente, para quizá también nosotros comprender, poder comprender. Feliz Rohatsu para todos, para todas. Y espero que este ejemplo de vida sea una guía para todos ustedes en su práctica.

Muchas gracias.

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