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Sábados de Zen Cotidiano – Una Vida con Sentido: Sentido de Pertenencia – 05/08/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Una Vida con Sentido: Sentido de Pertenencia

5 de agosto, 2023

TRANSCRIPCION:

¿Qué hacemos hoy aquí? ¿Por qué estamos aquí hoy reunidos? Y quizá la respuesta sea diferente para cada uno de ustedes. Pero puede ser que haya algo en común. Y ese algo en común es que una de las cosas más importantes para el ser humano, creo, es encontrar el sentido de la vida. Encontrar una vida con sentido. Porque vivir una vida con sentido nos motiva a la acción, nos motiva al desarrollo personal. Vivir una vida con sentido tiene que ver con estas preguntas fundamentales que se hace el ser humano ¿Qué hago aquí? ¿Por qué? ¿Por qué nací? ¿Cuál es mi rol en esta vida? Preguntas muy importantes. Preguntas muy importantes que nos hacemos a veces con más o menos claridad o asiduidad, y a veces preferimos no hacerlas. Aunque las sentimos.

Sentimos esa búsqueda, esa necesidad de comprender cuál es el sentido de nuestra vida. Y por ahí esa es una de las razones por las cuales estamos todos aquí hoy en esa búsqueda. Y cuando hablamos de sentido, uno puede decir: “El sentido de esto es hacia la derecha o esto va en sentido contrario”. Cuando hablamos de sentido, muchas veces hablamos de dirección: algo que tiene un sentido hacia el norte es algo que va hacia el norte. Y entonces cuando hablamos de una vida con sentido, estamos hablando también de qué dirección, qué dirección más profunda tiene nuestra vida. Y por supuesto, hay muchas cosas que nos acercan a comprender y a conectar con ese sentido de la vida y esas cosas. Son cosas como el sentido de pertenencia, el sentido de propósito, de trascendencia, incluso el sentido de las historias que nos contamos y también que a veces nos cuentan. Todo esto forma parte o parte de la respuesta a esta pregunta de qué significa una vida con sentido.

Y quiero aclarar un tema porque a veces se confunden un poco y no son exactamente lo mismo: No es exactamente lo mismo una vida con sentido, con un profundo sentido, que una vida feliz.

Por supuesto, conectar con el sentido de la vida, con el más profundo sentido de la vida puede ser un condimento fundamental que nos lleva a una vida feliz. Se puede dar una vida con felicidad a través de vivir una vida con sentido. Pero no son lo mismo. No son lo mismo. Hay algo más profundo que un simple sentido de felicidad. Quizás es un profundo sentido de conexión, de bienestar, de ubicación que nos da una vida con sentido, que, como digo, probablemente devenga en una sensación de felicidad. Pero no es lo mismo. Una vida con sentido es una vida que va más allá de nosotros, que nos contiene pero no acaba en el yo, no acaba en la persona.

Una vida con sentido es una vida que nos excede, es una vida que nos plenifica. Y voy a hablar sobre cómo nuestra práctica nos integra como seres humanos en esta vida con sentido de la que estoy hablando. Y muchas veces me han oído decir que no hay una práctica del Zen separada de la vida, que la separación entre la vida y el Zen, que la vida y el Zen son la misma cosa en nuestra práctica. Y quizás entonces podría resumirlo casi diciendo que una vida de práctica es una vida con sentido. Ojalá fuera tan fácil, pero quizá es un primer resumen de lo que estamos por ver: Cómo una vida de práctica es una vida con sentido. Pero como digo, es un poquito más complejo. Por eso vamos a continuar profundizando en este tema.

Y, como dije, uno de los puntos principales, o quizá pilares de una vida con sentido, es el sentido de pertenencia. Y hoy voy a hacer foco en el sentido de pertenencia. Y es sumamente importante que hablemos de qué significa un sentido de pertenencia. Porque el sentido de pertenencia tiene muchos niveles, muchas facetas, tanto personales, familiares, sociales, laborales, espirituales… Y comprender desde nuestra práctica cuáles son esos enfoques -diferentes enfoques quizás- en los que podemos quizás pensar o identificar en nuestra práctica cuando hablamos de un sentido de pertenencia, esta identificación nos ayuda a comprender mejor dónde estamos, y desde dónde estamos, hacia dónde vamos. Por eso es importante que lo veamos. Y, por supuesto, el sentido de pertenencia es algo que no es nuevo para nosotros desde el punto de vista conceptual. Pertenecer es algo muy relevante en la sociedad en la que estamos.

Pertenecer o no pertenecer es algo muy, muy relevante. Especialmente en la época en que vivimos hoy, muy mediática, con mucha comunicación, con mucha exposición. Entonces en las redes sociales, en el trabajo, en la sociedad… Hay cosas que nos llevan a sentir que pertenecemos más o pertenecemos menos, y ciertas cosas que nos quieren convencer de que deberíamos pertenecer a ciertos grupos, a veces para ser alguien o para hacer algo.

Esto lo vemos en la publicidad, lo vemos de vuelta en las redes sociales. Si perteneces a esto, entonces eres esto. Recuerdo que había una tarjeta de crédito que tenía una publicidad que decía “Pertenecer tiene sus privilegios”. Todo esto forma parte de este importante sentido de pertenencia en lo que conforma una vida con profundo sentido.

Existe una frase de unos científicos sociales, se llama Roy Baumeister y Mark Leary, que investigan la psicología y el comportamiento de grupos. Y dieron la conclusión de que los seres humanos compartimos una necesidad de pertenencia profunda. Y voy a leer lo que dicen: “Es un impulso omnipresente es formar y mantener al menos una cantidad mínima de relaciones interpersonales duraderas, positivas y con impacto”.

O sea, dicho de otro modo, nos necesitamos unos a otros. Nos necesitamos unos a otros para prosperar, para crecer. Y es cierto… es cierto. Sin embargo, cuando hablamos del sentido de pertenencia del punto de vista de la práctica podemos ver que hay tres en ámbitos o formas en este sentido de pertenencia que es interesante identificar, y uno principal es este sentido de pertenencia de los que hablan Baumeister y Levi: este sentido de pertenencia de unos con otros en sociedad, para crecer, para prosperar. Y por supuesto esto es importante y es fundamental.

Y esta pertenencia personal es lo que usualmente pensamos o reconocemos como un sentido de pertenencia: Pertenecer a una familia, pertenecer a un ámbito social, a un grupo. Y sin embargo, a este sentido de pertenencia le vamos a agregar otro aspecto de la pertenencia o el sentido de la pertenencia, que ese sentido de “pertenencia espiritual”, y luego vamos a agregar otro en otro aspecto -porque no quiero hablar de “niveles”- otro aspecto del sentido de pertenencia, que es el sentido de “pertenencia absoluto”. Y voy a tratar de meter todo esto en las Palabras del Dharma de hoy.

Este sentido de pertenencia personal del que comencé hablando (pertenecer a un grupo, pertenecer a una familia) es muy importante en nuestra vida y sin embargo es algo sobre lo cual en general no tenemos control o no tanto control. O sea, este sentido de pertenencia es a menudo algo que damos a otras personas o grupos que definen o lo definen por nosotros. Y por eso a veces sentimos que pertenecemos y a veces sentimos que no, y este sentido de pertenecer o no pertenecer puede usualmente ser conducente a situaciones complejas de dolor, de sufrimiento. Y muchas veces hacemos mucho para intentar pertenecer, para intentar ser parte de ciertos grupos, porque al pertenecer a un grupo sentimos que formamos parte de algo más grande, algo más importante que nosotros mismos. Y es por eso que en este sentido de pertenencia personal del que estoy hablando, cuando no somos genuinos con nosotros mismos, cuando no somos quienes realmente somos para ser aceptados por el grupo, para hacer, para sentir que pertenecemos… Este sentido de pertenencia usualmente conduce a Dukkha. Recuerdan, Dukkha como esta palabra en sánscrito que significa sed, sufrimiento, dificultad.

A veces naturalmente pertenecemos a ciertos grupos, a ciertos ámbitos. A veces necesitamos realizar ciertas adaptaciones, y no hay nada quizá de malo o negativo con adaptar ciertas cosas para para pertenecer a ciertos ámbitos, a ciertos grupos. Por ejemplo, si van a una universidad a estudiar en particular, puede ser que esa universidad tenga un uniforme específico. Y entonces todos se ponen el mismo uniforme en la universidad. Y está bien, uno se adapta para pertenecer a ese grupo. Una cosa muy diferente es cuando salimos o nos vamos lejos de quienes realmente somos para poder pertenecer. Y allí es donde este sentido de pertenencia es conducente a Dukkha. Y como siempre hablamos en nuestra práctica, estamos en una práctica de liberarnos de Dukkha, de la cesación de Dukkha. Entonces, es interesante ver cómo este sentido de “pertenencia” o “no pertenencia” desde el punto de vista personal puede ser conducente al cese del sufrimiento o conducente al sufrimiento. Y desde el punto de vista de la pertenencia personal, muchas veces ello no depende de nosotros. Y esto es un punto clave muy importante a considerar, a pensar. Ocurre no solamente desde lo más cotidiano, o del punto de vista de pertenecer o no pertenecer a un grupo social con alguna característica. Cosas que son muy profundas como temas culturales, temas raciales, temas de nacional donde uno a veces siente que no pertenece, y eso puede ser conducente a mucho dolor.

Entonces todo este tema de la pertenencia desde lo personal es muy vivo, está muy presente en nuestra vida, suele estar muy presente en nuestra vida, y es algo que debemos observar con mucha atención en nuestra práctica para comprender cómo ese sentido de pertenencia o de no pertenencia nos afecta, nos lleva hacia en un espacio Dukkha de sufrimiento o no. Y podríamos hablar, o podría hablar todo este Teisho todas estas Palabras del Dharma sobre el sentido de pertenencia personal.

Pero los invito también a que lo exploren un poco más cada uno de ustedes de manera personal. ¿Cómo se sienten, o dónde sienten que pertenecen o no pertenecen desde el punto de vista personal, y qué consecuencias o cómo afecta esto a lo que ustedes pueden identificar con una vida con sentido?

Y dije que a veces hacemos cosas o intentamos modificarnos para pertenecer a cierto grupo o a cierto ámbito. Y este “para” es una palabra muy importante, porque lo que hace la gran diferencia aquí es cuando dejamos de pertenecer “para” en lugar de pertenecer “porque”. Voy a explicar un poquito más: Cuando pertenecemos “para” estamos buscando un provecho específico del grupo de pertenencia. Yo pertenezco a ese grupo “para tal cosa”, y quizás sea un enfoque un poco más transaccional. Estoy perteneciendo “para” tal cosa y estoy esperando algo de regreso, lo que sea. Lo que importa aquí es lo que doy. Lo que importa aquí es lo que me da de vuelta este grupo, este espacio. Y esto es diferente, aunque en ocasiones estos grupos pueden ser también parte importante de nuestra vida, nuestra vida social, laboral.

Estoy hablando de lo que ocurre cuando en lugar de pertenecer “para” empezamos a pertenecer “porque”. Y cuando digo “porque” me refiero a cuando pertenecemos por razones profundas de afinidad con el grupo, y cuando esto nos permite conservar nuestra identidad, cuando nos permite seguir siendo quienes somos. Cuando este grupo nos acepta tal cual somos y no hay una búsqueda tan transaccional de ida y vuelta, sino más bien hay una razón profunda de aceptación. Cuando pertenecemos “porque”, existe un significado profundo que lo puede definir: Pertenezco a este grupo porque estoy muy alineado con la acción que se realiza en ese grupo. Cuando estamos buscando ese punto de pertenencia a través del “para” es donde se hace un poco más difícil, y esto se los dejo como para que sea parte de esta evaluación personal de “Donde se ubican hoy en su práctica con respecto a la pertenencia del punto de vista personal”.

Y luego dije que hay otro aspecto de la pertenencia, que es el aspecto de la pertenencia espiritual. Y como muchos de ustedes saben, en el Zen hablamos de los Tres Tesoros: hablamos del tesoro de Buda, el tesoro de Dharma y el tesoro de Sangha. El tesoro de Buda, como no solamente el Buda histórico, sino todos aquellos maestros que nos enseñan en esta vida. El tesoro del Dharma, no solamente como los sutras o las palabras específicas del Buda o sus discípulos, sino todo aquello que nos es enseñado por todos esos maestros de nuestra vida, y la Sangha que es ese tesoro de la comunidad de práctica.

Y en este caso esta comunidad de práctica es un espacio de pertenencia donde podemos explorar juntos este camino del despertar de la conciencia. Y esto es un gran ejemplo de “pertenecer porque”. Los Tres Tesoros nos llevan a lo que conocemos como la “Toma de Refugio”: Tomamos refugio en Buda, tomamos refugio en Dharma, tomamos refugio en Sangha. Y tomar refugio en Sangha es ni más ni menos que abrirse a ese sentido de pertenencia a una comunidad, un espacio, donde lo que nos une es ese profundo ímpetu espiritual del despertar. Y esto no es poco, por supuesto. Porque la Sangha en sí mismo es un espacio abierto que no busca evaluar, no busca juzgar niveles de espiritualidad, sino que es un espacio abierto a cualquier persona que esté en su búsqueda, en su camino hacia el despertar de la conciencia.

Y esta práctica, esta práctica del Zen en la que estamos, se enfoca en la aceptación y el respeto. Cuando hablamos de no juzgar, estamos hablando de aceptar. Cuando hablamos de aceptar, estamos hablando de alguna manera de pertenencia. Lo que define si pertenecemos o no pertenecemos es un tema de aceptación, y la aceptación y el respeto es un foco de la Sangha. Nos centramos en aquello que es común y no tanto en las diferencias, y trabajamos siempre en volver a esa mente principiante. Y desde esa mente de principiante estar abiertos, abiertos a otras formas de pensar, abiertos a otras formas de ver las cosas. Y eso es esta pertenencia espiritual que nos propone, nos trae la Sangha. Shanti Deva -hemos leído algunas cosas de Shanti Deva anteriormente-, antiguo monje budista de la India. Shantideva ha dicho una frase que me parece maravillosa en cómo describe este sentimiento de pertenencia a una comunidad espiritual, y dice que es “Como la mano que le quita una espina al pie. La mano saca la espina del pie de forma natural. La mano no le pregunta al pie si necesita ayuda, y la mano no le dice al pie “este no es mi dolor, este es tu dolor”. La mano tampoco necesita que el pie le dé las gracias. Mano y Pie forman parte del mismo cuerpo”. Qué manera maravillosa de ilustrar lo que significa la Sangha, lo que significa tomar refugio en Sangha. En ese lugar de mente del principiante, de aceptación, de respeto, donde no hay ser que no sea bienvenido. Porque cuando hablamos de los votos y de los Cuatro Grandes Votos decimos: “Los seres son innumerables, tomo el voto de liberarlos a todos”, todos son bienvenidos. Entonces, la Sangha es este otro aspecto del sentido de pertenencia que más allá de cuestiones de pertenencia personal, nos permite centrarnos en sentirnos parte de algo que desde la práctica lleva a lo que podríamos determinar como una vida con sentido.

Y luego está en este otro aspecto que es el sentido de “pertenencia absoluto”.

Hablamos del sentido de “pertenencia personal”, el sentido de “pertenencia espiritual” y el sentido de “pertenencia absoluto” es un sentido de pertenencia fundamental o más profundo, que no depende de nada externo. Y qué maravilla cuando podemos siquiera pensar en esa posibilidad, una posibilidad en la cual sentimos que pertenecemos profundamente, sin que dependa de nada externo. Y esta verdadera pertenencia, como digo, abre una perspectiva interesante y rica.

Dogen y otros maestros del Zen a veces lo presentan como “intimidad”. Este sentido de pertenencia absoluta lo presentan como intimidad. Y esta intimidad es la forma natural en que son las cosas, la forma en que son interdependientes y conectadas. Cuando hablamos de intimidad, en general, hablamos de profunda cercanía. Si alguien es íntimo con algo o con alguien, entendemos que casi no hay separación entre esas cosas que son íntimas.

Cuando no hay separación, hay absoluta pertenencia. Pertenecemos a ese espacio de intimidad. Uno no podría -o quizás sería raro pensar- que uno no pertenece a un espacio donde se siente íntimo. Y esta es la intimidad de la que habla Dogen. Dogen habla de una intimidad que nos lleva a la pregunta de ¿Qué hay más allá? Que nos lleva a la pregunta de “Cuando hablamos de intimidad, desde el punto de vista de nuestra práctica ¿Estamos hablando de ser íntimos con qué?” Si decimos que la intimidad es casi la “pertenencia absoluta” o “pertenencia más cercana” a ese grupo del que somos íntimos, pero… ¿Cercanos a qué? ¿Intimidad con qué? Y ahí volvemos a este punto fundamental de nuestra práctica el Zen, que es intimidad con todo lo que existe. Cuando conectamos, siquiera por un microsegundo, en que todo surge de manera dependiente, en que no hay una separación entre tú y yo, y yo y todo el resto de las cosas, sino que todo, como digo, surge de manera dependiente, caemos en la cuenta de que pertenecemos a ello y que no podemos estar aislados de ello, que no podemos no pertenecer a este espacio de surgimiento dependiente de todo lo que existe, que no hay brecha, que esta intimidad nos abraza a nosotros, abraza todos los ancestros de Buda, te abarca a ti, me abraza a mí, abarca la acción, abarca el mérito, abarca la intimidad en sí misma.

Y esta es la pertenencia absoluta. Cuando conectamos con el sentido de pertenencia absoluta, conectamos con el sentido de nuestra práctica. Y cuando conectamos con ese sentido, conectamos con quizás comprender que desde el punto de vista más absoluto no hay nada a lo que pertenecer, porque ya pertenecemos con todo lo que existe. Y así se abarca todo en el tiempo y en el espacio de lo que formamos parte.

Y por supuesto, sería ingenuo pensar que basta con con ese sentimiento de de pertenencia absoluta para evitar todo el sufrimiento, todo el Dukkha de las situaciones de pertenencia no pertenencia personal. Pero cuando podemos explorar la pertenencia, no solamente desde qué me pasa como persona en los grupos de referencia, sino qué me pasa como practicante tomando refugio en Sangha.

¿Y luego qué? ¿Qué me pasa o qué surge cuando conecto con el más profundo sentido de pertenencia absoluta, de que estamos todos en el mismo barco, todos el mismo universo?

Algo se abre. Algo se despierta. Y en ese despertar encontramos un punto, una posibilidad de acercarnos a lo que significa vivir una vida con sentido.

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