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Sábados de Zen Cotidiano – Vivir por Voto y no por Karma – 18/11/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Vivir por Voto y no por Karma

18 de noviembre, 2023

TRANSCRIPCION:

En el budismo Mahayana, la línea de budismo en la que se encuentra el Zen, la idea es que todos aspiremos a ser Bodhisattvas. Y ya sabemos que esto no significa que todos nos convirtamos en santos perfectos, completamente desinteresados de la vida mundana. Pero cuando nos convertimos en Bodhisattva, cuando ingresamos en ese camino, nos convertimos en seres limitados, pero con una aspiración sin límite, porque somos seres limitados.

Pero nuestra aspiración como Bodhisattva no tiene límite, y esta aspiración da forma a nuestra vida. Eso es lo que ocurre. Seres limitados, con una aspiración sin límite. Y esta aspiración, guiando nuestra vida. Y como Bodhisattvas, aspiramos a liberar a todos los seres del sufrimiento, incluidos nosotros. Este ser, todos los seres. No hay un escenario en el que el Bodhisattva intente liberarse a sí mismo, en tanto quede un ser en el universo sin liberar. Y eso es la definición principal del Bodhisattva. Un ser, cada uno de nosotros, con esta aspiración sin límite a la liberación total de todos los seres del universo. Casi nada.

Y lo hacemos como seres limitados que somos. No hace falta ser súper Bodhisattva para lograrlo. Y de esta aspiración nacen los cuatro grandes votos. Los cuatro grandes votos del Bodhisattva: Los seres son innumerables y hago el voto de liberarlos. Las ilusiones son inextinguibles y hago el voto de vencerlas. Las puertas del Dharma son ilimitadas y hago el voto de ingresarlas. Y la vía del Buda es inconmensurable y hago el voto de realizarla. Cuatro grandes votos del Bodhisattva. Imposibles, ya lo sabemos. ¿Cómo puedo liberar a seres que son innumerables si no los puedo contar? ¿Cómo los puedo liberar? Y eso es parte del Kōan y ya lo hemos visto antes. Seres innumerables, ilusiones inextinguibles, puertas ilimitadas, una vía inconmensurable.

Y como Bodhisattva decimos: Si, todo eso. Lo que hacemos es, en esa aspiración, nos esforzamos por tomar decisiones que disminuyan el sufrimiento y que aumenten la sabiduría y la compasión. Y esto es independiente de donde nos encontramos en el camino. Cada paso que damos, cada respiración que realizamos, cuando esto está orientado por estos votos, cuando estos votos son la guía, esto es un paso más hacia la liberación del sufrimiento propio y de todos los demás.

A veces por ahí pensamos algo. Se nos viene un pensamiento a la cabeza y después decimos “No quería pensar eso” o «No me gustó lo que pensé”. O a veces decimos algo y después pensamos “No, no lo debería haber dicho” o “No quería decirlo”. O a veces hacemos algo y decimos “No quise hacerlo de esta manera” o “No era mi intención” o “No me di cuenta”.

¿Cuántas veces nos ha ocurrido esto en la vida? Diría hace cinco minutos, probablemente. Entonces, cuando albergamos pensamientos que no son sanos, que son inoportunos, o pronunciamos palabras que por ahí no son adecuadas, o lastiman. Palabras que no deberíamos haber dicho, cosas que no deberíamos haber hecho. Cuando eso ocurre, estamos permitiendo que nuestros puntos de vista erróneos, nuestros condicionamientos, todo eso arrastre o nos arrastre a cometer actos que son inhábiles.

Entonces tomamos estos votos, tenemos esta aspiración. Y luego, como seres humanos, como seres limitados, nos vemos una y otra vez en ese lugar, en ese lugar de “No lo debería haber dicho”, “No me gustó esto que estuve pensando”, “No, no debería haber hecho esto”. ¿Y qué ocurre aquí? Cuando actuamos de esa manera, cuando pensamos o hablamos de esa manera.

Cuando esto ocurre impulsado por el apego o la aversión, la indiferencia, la ignorancia, lo que está ocurriendo aquí es que estamos viviendo orientados por nuestro karma. Y este karma nos moviliza, nos guía. Y de una manera estamos muy direccionados por estas tendencias físicas, emocionales, mentales que son producto de quiénes somos hoy. Producto de nuestros condicionamientos, nuestros mandatos sociales, familiares, personales, nuestra cultura incluso. El karma no es solamente cosas negativas.

Nuestra cultura nos condiciona. Nuestra orientación sexual nos condiciona. Es tanto lo que nos condiciona que se nos hace muy complejo no estar influenciados por ese karma. Por ese condicionamiento en nuestro pensamiento, en nuestra palabra y en nuestra obra. Entonces, no somos actores conscientes, en general, de lo que es el producto de estos condicionamientos, sino que básicamente reaccionamos o accionamos constantemente forzados por estas circunstancias internas y externas. Y nos lleva a pensar, decir o hacer cosas que luego por ahí queremos lamentar, o causan sufrimiento y ni nos dimos cuenta.

Y es muy interesante aquí detenerse a reflexionar por un minuto sobre el concepto de la libertad. Porque no siempre, pero en muchas ocasiones comprendemos o queremos comprender que la libertad es ser libres para hacer lo que queramos. Ser libres para hacer lo que siento, lo que pienso. Esa es la verdadera libertad. Y cuando hablamos de los votos, por ejemplo. “Tomo el voto de hacer esto”, “Tomo el voto de hacer aquello otro”. Hay algunos que dicen bueno, el tema con estos votos es que de alguna manera restringe o anula esa libertad, la libertad de hacer lo que quiero y lo que pienso. Ahora, si nos detenemos a pensar de que la gran mayoría de las veces, por no decir casi todas, estamos actuando bajo la influencia de nuestro karma, bajo la influencia de nuestro mandato.

¿Eso es realmente libertad? O muchas veces nos vemos presos o esclavos del resentimiento, el odio, el enojo, la codicia, la ignorancia. Y para mí eso no es libertad. Parece que es libertad. Parece libre albedrío, o de hecho lo es. Pero, ¿es libertad?

Entonces aquí es donde la definición de libertad entra en juego. ¿Somos realmente libres si en realidad estamos guiados por el enojo, los celos, la gula, la ignorancia? ¿Somos realmente libres cuando actuamos de cierta manera porque la sociedad nos dice que esto es lo correcto? ¿O cuando actuamos de manera interesada por nosotros mismos, pero completamente se interesa por los demás?

Entonces, como Bodhisattvas, ¿qué queremos entender cuando hablamos de libertad? ¿De qué nos estaríamos liberando? Y cuando decimos los seres son innumerables y hago el voto de liberarlos. Liberarlos: libertad. ¿De que los estoy liberando? ¿De que me estoy liberando? Porque recordemos, todos esos seres me incluyen. ¿Qué es esa libertad de la que estamos hablando? Y esa libertad de la que estamos hablando es ser libres del karma. Ser libres de todos los condicionamientos que nos llevan al sufrimiento, todos los condicionamientos que nos llevan a la dificultad. El karma. Condicionamientos que nos llevan a actuar de cierta manera en todas las cosas conscientes, pero también inconscientes.

No es solamente aquello que puedo ver o entender. La cantidad de cosas que hago, pienso, digo sin darme cuenta. ¿Y qué implicancias tiene? Entonces, en cambio, como Bodhisattvas elegimos encarar un camino hacia la iluminación. Encarar un camino hacia el despertar. Nos negamos rotundamente a sucumbir al vaivén del karma. Y eso es lo que decimos cuando decimos: comenzamos a vivir una vida guiada por los votos y no una vida guiada por el karma.

Esta guía, que son los votos, y que significan una adopción intencionada. Quiero hacer foco en esa palabra: intencionada. De un norte, de una guía que nos alinean con el Dharma y nos hacen avanzar en nuestro camino de cultivo espiritual. Y es intencionada y la tenemos que recordar todos los días. Por eso, en nuestra práctica y especialmente en entornos formales de práctica, todos los días volvemos a los votos. Y lo repetimos porque es intencionada, porque nos olvidamos, nos olvidamos rápido.

Y quiero hacer énfasis, como dije, en esta palabra: intencionada. Porque es la intención la que nos lleva al camino de liberación. Somos seres limitados, muchas limitaciones. Es fácil sucumbir al karma, pero esa intención se mantiene viva. Entonces no es suerte, no es una imposición. Es una intención, una clara intención de vivir una vida conducente al cese del sufrimiento. Eso es lo que hacemos.

Y esa intención, cuando es una intención concreta, real, arraigada, es algo en el que ponemos toda nuestra confianza. Qué difícil es tener una intención de algo de lo que no estamos convencidos. Casi me animo a decir que no sé si existe una intención y no hay algo que realmente esté arraigado con cierta profundidad. Y eso es lo que estamos haciendo aquí, queridos Bodhisattvas. Estamos una y otra vez creando, recreando, dándole vida a esa intención. ¿Y cuál es esa intención? Liberar a todos los seres. Traspasar toda la puerta del Dharma. ¿Y cómo? Permitiendo que los votos guíen mi vida y no sucumbir a los vaivenes del karma. La ecuación parece súper simple, ¿no? Y es como casi diríamos… o mejor dicho, simple, pero que no es fácil. Porque son pocas palabras que llevan una vida, una vida de práctica, realizarlas.

Hay un hermoso libro, existe un hermoso libro que se titula “Vivir según los votos”. Realmente no sé si está en español. En inglés es “Living by vows”. El autor es Shohaku Okumura, un maestro zen que vive en los Estados Unidos. Y en este libro Okumura Roshi dice: “Desde el principio, especialmente en el budismo Mahayana, el voto es esencial para todos los Bodhisattvas. De hecho, parte de la definición de un bodhisattva es la de una persona que vive según los votos y no según el karma. Karma significa hábito, preferencias o un sistema de valores preestablecido. A medida que crecemos, aprendemos de un sistema de valores producto de la cultura que nos rodea y que utilizamos para evaluar el mundo y elegir las acciones. Esto es karma. Vivir según el karma. Por el contrario, un bodhisattva vive según los votos. Y el voto es como un imán o una brújula que nos señala la dirección hacia el Buda.”

Me gusta esto último. “El voto es como un imán o una brújula que nos enseña la dirección hacia el Buda.”

Es un maravilloso libro. Voy a ver si está en español, pero los que pueden leerlo en inglés recomiendo que lo hagan. El sábado pasado tuvimos una hermosa ceremonia de Jukai. Tres miembros de la Sangha tomaron los votos, tomaron los preceptos y formalmente dijeron: “Sí, lo haré”. A vivir según los votos y no según el karma. Y como parte de esa ceremonia, estos Bodhisattvas dijeron: “Tomo el voto de hacer el bien, tomo el voto de evitar el mal y tomo el voto de vivir y ser vivido en beneficio de todos los seres”.

Entonces no solamente tomamos los cuatro grandes votos. De liberar a todos los seres y vencer todas las pasiones y acciones. Pero también tomamos el voto de hacer el bien, de evitar el mal y de vivir y ser vivido en beneficio de todos los seres. De vuelta simple, que no es fácil.

La receta está ahí, hacer el bien, evitar el mal. Listo. Más claro imposible. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Cómo nos orientamos hacia ese lugar? Y muchas veces lo que decimos es, el indicador más claro que podemos tener es pensar si lo que estamos haciendo es conducente al sufrimiento o conducente al cese del sufrimiento y la dificultad. Y si es conducente a la dificultad, al sufrimiento, a dukkha, es muy posible que no estemos haciendo el bien.

Es como un indicador. Y a medida que practicamos más ese indicador, esa aguja interna nos va marcando con más precisión y con más frecuencia hacia dónde estamos yendo. Quién está guiando cada pensamiento, acción o palabra.

Y esto es fundamental. Esto es fundamental en nuestra práctica. El Sutra del Diamante. El Sutra del Diamante es uno de los sutras más importantes en nuestra práctica. Y es principalmente un diálogo entre el Buda Shakyamuni y Subhuti, que es uno de sus principales seguidores o discípulos. Y en el Sutra del Diamante se describe el ámbito de responsabilidad del Bodhisattva. Hay un párrafo que les quiero leer porque es sumamente claro y dice lo siguiente. “El Buda le dijo a Subhuti: Subhuti, aquellos que quieran emprender ahora el camino del Bodhisattva deben concebir este pensamiento: Por muchos seres que existan en cualquier reino del ser, hayan nacido de un huevo o de un vientre, hayan nacido del agua o del aire, tengan forma o no, tengan percepción o no, en cualquier reino concebible del Ser que uno pueda concebir en el Reino del Nirvana Absoluto, los liberaré a todos”.

Hayan nacido de un huevo, de un vientre, nacido del agua, del aire, tengan forma o no, tengan percepción o no. ¿Qué hago? Tomo el voto de liberarlos a todos. ¿Qué hago? Comienzo a vivir una vida que, guiada por esos votos y no por el karma, nos lleve a todos hacia el camino de liberación.

A veces, cuando hablamos sobre esto, o cuando hablo sobre esto, cuando lo pensamos, se vuelve tan grande que puede llevarnos a un lugar de desilusión. A un lugar de imposibilidad. “No puedo. Esto no es para mí. No sé qué hago acá.” Es muy importante. Es muy importante tomar contacto. Pero tomar contacto desde lo más íntimo. Que esto no se trata de enormes obras transformadoras de toda la humanidad, de todos los seres. A veces sí, por supuesto. Pero esto principalmente se trata de lo que puedes hacer aquí y ahora, con lo que tienes enfrente tuyo. En la próxima palabra que le digas a tu hijo, a tu hija, a tu pareja, tu empleado, a tu jefe. En la próxima vez que cruces la calle, en la próxima vez que conduzcas un automóvil. En la próxima vez que laves los platos después de almorzar.

Allí es donde se juega esto. Allí es donde se juega esto. Y por eso, no es una cosa que solamente puede lograrlo un santo Bodhisattva, que como esos arquetipos que vemos como Avalokiteshvara, Manjushri. No. Esta guía de hacer el bien, evitar el mal, de liberar a todos los seres, se juega en cada segundo con lo que tienen enfrente a ustedes.

Y eso es todo. Eso es todo. Y por eso es posible. Es posible aspirarlo. Y decimos, bueno, los seres son innumerables, hago el voto de liberarlos a todos. ¿Cómo es posible? Bueno, el punto aquí es la aspiración. Porque justamente si pudiéramos ponerle un número a esos seres, tendríamos un objetivo que podríamos cumplir. Los números son 500.332.415 y tomo el voto de liberarlos a todos. No suena igual. Eso sí suena incluso más imposible, me parece a mí, que lo anterior.

Entonces aquí se juega la intención. Aquí se juega de manera consciente, de manera intencional, decidir cada minuto de sus vidas hacia dónde quieren ir, cuál es el norte, quién guía sus vidas. Su intención de liberación o los vaivenes del karma. Y cada uno de ustedes puede elegir qué significa libertad. ¿Qué significa libertad para ustedes en este momento? ¿Y de qué quieren liberarse?

Y también pueden elegir, de manera intencionada, aspirar a vivir según los votos y no según el karma. Sin ser perfectos, probablemente fallando una y otra vez. Perdiéndose una y otra vez en el laberinto de confusión. Y no importa. Porque volvemos a la brújula de los votos, porque volvemos a encontrar el norte. No importa cuántas veces fallamos. Lo que sí importa es cuántas veces lo volvemos a intentar. Y lo intentamos una y otra y otra y otra vez, hasta que todos los seres sean liberados.

Muchas gracias.

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