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Sábados de Zen Cotidiano – Wa, Kei, Sei, Jaku – Armonía – 09/09/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Wa, Kei, Sei, Jaku - Armonía

9 de septiembre, 2023

TRANSCRIPCION:

Vamos a hablar o vamos a reflexionar este mes sobre cuatro palabras o cuatro conceptos que son muy importantes en el Zen y que han derivado en la Ceremonia del Té japonesa, y provienen del Zen. Y por supuesto, son conceptos importantes para la vida -como todo esto que estamos viendo, que estamos estudiando o profundizando-. Y este grupo de palabras, este grupo de conceptos en japonés se los conoce como Wa, Kei, Sei y Jaku. Y en español se traducen como armonía. Wa es armonía. Respeto, Kei. Pureza Sei y tranquilidad, Jaku. Armonía, respeto, pureza y tranquilidad.

Voy a compartir en la pantalla un segundo, por favor.

Ahí pueden ver una caligrafía con estos caracteres: Wa, Kei, Sei y Jaku.

Y voy a hacer unos segundos de silencio para que lo observen. Sin juicio, solamente. No importa si les gusta, si no les gusta, si les parece raro. Simplemente observen la fuerza y el mensaje de estos caracteres: Wa, Kei, Sei, Jaku.

Estos principios, como dije, tienen profundas raíces en el budismo Zen. Y se le atribuye a Sen No Rikyu. Sen No Rikyu nació en el año 1522, falleció en el año 1591. Y Sen No Rikyu fue un monje Zen que practicó, entrenó, en el monasterio de Daitokuji en Kioto, y Sen No Rikyu se convirtió quizá en la figura histórica con mayor influencia en el Chanoyu, en la Vía del Té, la Ceremonia del Té. Y Sen No Rikyu fue el primero que toma estos conceptos del Zen y los aplica a la Ceremonia del Té.

Y no fueron los únicos conceptos que Sen No Rikyu aplicó. Algunos de ustedes saben y otros quizá no, que yo practico la Ceremonia del Té hace muchos años y estos conceptos, junto con otros conceptos de Sen No Rikyu, marcan una premisa, marcan una manera de ser que nos invita a llevar, a transmitir, a proponer en nuestra vida cotidiana.

Sen No Rikyu también habló de una sencillez rústica -a veces lo conocemos como wabi sabi-, una franqueza, enfoque, una honestidad con uno mismo. Varias cosas que provienen del Zen y que Sen No Rikyu trajo a la Ceremonia del Té. Hay una frase o existe una frase de Sen No Rikyu que me parece sintetiza mucho de lo que estos conceptos son, que dice lo siguiente “Aunque te limpie las manos y cepilles el polvo y la suciedad de los recipientes, ¿De qué sirve todo este trabajo si el corazón sigue impuro?”

¿De qué sirve todo este trabajo si el corazón sigue impuro? Y qué maravilla de frase para llevar con uno en el día a día.

Y la intención aquí es traer estos cuatro conceptos Wa, Kei, Sei, Jaku para quizás dar una primera explicación. Por supuesto, podríamos hablar con mucha profundidad por mucho tiempo sobre cada uno de estos. Pero la idea aquí es dar una primera indicación, una primera aproximación a estos conceptos, para que quizá ustedes los empiecen a explorar de manera personal con más profundidad.

Y vamos a comenzar hoy con Wa. Y Wa, este símbolo, este ideograma lo podemos ver en palabras japonesas como Chowa, que significa armonía y Heiwa, que significa paz. O sea que dentro del ideograma de Wa encontramos también no solamente este concepto de armonía, sino este concepto de paz. Y esta armonía no tiene que ver solamente con las personas y entre personas, sino también entre las personas y su entorno, entre las personas y el mundo que nos rodea, la naturaleza, el universo. Es un modo de vida que intenta ser libre de impresionar, libre de competir, libre de dominar. Cuando hablamos de armonía, el competir, el dominar, el impresionar, vamos a ver que se contrapone a los conceptos de los que estamos hablando. Es un concepto que permite trascender los llamados del ego, esos jaleos, la manera que nos jala el ego que nos tira el ego hacia nosotros mismos. Que nos invita a revisar nuestros roles individuales.

Y Wa es un concepto sumamente importante en el Zen, tanto que hay una recitación que hacemos como mínimo una o dos veces por semana en los templos Zen que se llama el Sandokai, el Sandokai. Y quizás algunos de ustedes lo conocen. El Sandokai, que podría traducirse como la “Armonía de la igualdad y la diferencia entre lo relativo y lo absoluto”. La armonía entre la igualdad y la diferencia.

Este Sandokai, que es un texto no tan largo pero muy profundo de contenido, y de hecho existe un libro que se llama “Corrientes que Fluye en la Oscuridad” que con algunos de ustedes lo leímos en persona antes de COVID, este libro Corrientes que Fluyen en la Oscuridad es un análisis del Sadokai de charlas que dio Shunryu Suzuki Roshi, el fundador del Centro Zen del San Francisco de nuestro linaje.

Y principalmente lo que propone o lo que dice el Sandokai, cuando hablamos de la “Armonía entre lo igual y lo diferente” (y ahora van a empezar a comprender hacia dónde voy con esto) es que -y esto lo hemos visto en varias ocasiones cuando hablamos de que todo co-surge de manera dependiente- de que en realidad no hay una separación entre nosotros y lo que el ego propone y todo lo que existe. Esa profunda unidad de todo lo que existe, todo lo que co-surge de manera dependiente, es lo que llamamos a veces lo “Absoluto”. Desde el punto de vista absoluto no hay separación, y todo lo que hacemos y todo lo que surge, surge completamente de manera interdependiente con todo el resto, lo absoluto. Pero después estamos cada uno de nosotros operando en nuestro mundo. Tenemos un nombre, apellidos, una vida, una identidad. Al fin de cuentas, ¿Por qué me veo como algo separado?

Y más allá de que en nuestra práctica tratamos de comprender cómo somos como individuos, y a la vez cómo somos parte de todo esto que surge de manera dependiente, esto que nosotros llamamos la “Naturaleza individual” quizá, eso que podemos ver como individuos y que necesitamos para poder operar en el mundo… No podemos operar en el mundo sino podemos vernos como un individuo funcional en la vida.

Ese individuo funcional que somos es lo relativo. Entonces del punto de vista de lo absoluto todos co-surgimos de manera dependiente, podemos comprender que no estamos separados del resto. Desde el punto de vista relativo aquí está Sozan hablando con ustedes. Y Sozan tiene sus problemas, sus alegrías, su Dukha, su identidad. Desde el punto de vista relativo Sozan es Sozan.

¿Cómo manejamos esta dicotomía entre lo que somos desde el punto de vista relativo,
Sozan como Sozan, y lo que somos del punto de vista absoluto, Sozan como “no separado de todo el resto”?, es en esencia lo que llamamos armonía: Wa. Cuando en la Ceremonia del Té hablamos de armonía entre el anfitrión y el invitado, lo que estamos diciendo desde el punto de vista del Zen, desde el punto de vista más profundo, es “El anfitrión es anfitrión, el invitado es invitado y sin embargo, el anfitrión y el invitado son una sola cosa”. Lo relativo y lo absoluto. Sandokai.

Y esto es una propuesta muy importante porque tenemos que poder encontrar en nuestra práctica y llevarlo a nuestra vida esa capacidad de vernos como individuos, pero parte de algo completo. Cuando logramos unir esas dos cosas, cuando logramos unir lo absoluto y lo relativo, es la expresión más profunda de la armonía.

Y esto se explica muy claramente desde la música. Cuando hablamos de una armonía -y algunos de ustedes, lo sé, Tomás, y algunos otros que sé que estudian música- una armonía no es más que un conjunto de notas sonando a la misma vez. ¿Qué es lo que producen? un sonido diferente que es la unión de la individualidad de cada una de esas notas que se encuentran en el tiempo y en el espacio, en el mismo lugar, creando un sonido diferente. Ese sonido diferente quizá es lo absoluto, y en lo relativo vemos notas individuales. Entonces la pregunta es ¿cómo podemos nosotros armonizar en la vida que vivimos? ¿Cómo podemos llevar a Wa al día a día? ¿Cómo podemos ser notas independientes, individuales, cada uno siendo su instrumento, pero conectar con esto tan importante de comprenderse parte de lo absoluto, parte de todo lo que existe en el universo y crear, configurar juntos este nuevo sonido? Y lo que nos ocurre usualmente -o me ocurre a mí, por lo menos- es que me centro tanto en mi individualidad, en mi aspecto relativo, que olvido o no conecto con el aspecto absoluto de este sonido de la armonía. Y para continuar hablando en términos musicales… en mi vida desafino. Desafino.

Desde el punto de vista de la Ceremonia del Té, por ejemplo, el anfitrión se ve como anfitrión, el anfitrión ve al invitado como invitado, pero si no hay Wa, si no hay armonía, no puede ver el Sandokai, no puede ver la armonía entre lo diferente y lo igual, entre lo relativo y lo absoluto.

El Sandokai tiene una estrofa que dice “Si no comprendes el camino que tienes ante tus ojos, ¿Cómo puedes siquiera reconocer el sendero en el que caminas? Tu progreso en el camino no es cuestión de lejos o cerca. Pero si estás confundido, montañas y ríos bloquean tu camino”. Si no comprendes el camino que tienes ante tus ojos, ¿Cómo puedes siquiera reconocer el sendero por el que caminas? Tu progreso en el camino no es cuestión de lejos o cerca, pero si estás confundido (odio, codicia, ignorancia) montañas y ríos bloquean tu camino. Y esta armonía de la que estamos hablando es como el río que nace de esas montañas y que va hacia el océano, que se comprende como río, pero también como parte de las montañas y como las nubes que acarician las montañas en el cielo.

Entonces, si la integración o la liberación parecen lejanas es porque estamos confundidos o estamos distraídos sobre qué es realmente esta comprensión o esta liberación. Porque cuando comprendemos, cuando podemos ver hacia dónde vamos, no hay obstáculos excepto los obstáculos que nos creamos a nosotros mismos. Y ese es el punto quizás más importante con respecto a este tema de la armonía que voy a decir en general, pero quiero decir “siempre”: En general, lo que no nos permite conectar con esa armonía son los obstáculos que creamos nosotros mismos.

Y como dice el Sandokai, montañas y ríos bloquean nuestro camino.

Una de las frases más antiguas del Buda es “La causa subyacente del conflicto no es un enemigo o las condiciones adversas en la vida, sino una espina clavada en nuestro corazón y en nuestra mente”. Dicho de otro modo, la causa subyacente de la dificultad y el conflicto yacen dentro nuestro, no afuera. Y no podemos realmente encontrar, hallar Wa, hallar esta armonía en nuestra vida si no nos quitamos esta espina de nuestro corazón y nuestra mente.

¿Y qué es esta espina en el corazón y la mente? Dukkha. Y todo lo que nos conduce a Dukkha, al sufrimiento, a la complejidad. Esta espina es como el ego nos lleva por caminos de odio, de codicia, de ignorancia… esa ignorancia no nos permite ver. Todo lo que venimos hablando en nuestra práctica. Esa espina a la que hace referencia al Buda que está clavada en nuestro corazón, en nuestra mente, es la que no nos permite integrar lo distinto, lo diferente y lo igual. Integrarnos como seres individuales en un mundo donde todo co-surge de manera dependiente.

Y entonces esta capacidad de ver, esta relación, esta relación que propone el Sandokai, no solamente, como dije, existe entre personas y personas, sino entre personas y el mundo que nos rodea. Y es una es un concepto que se refiere a una idea de unidad, una idea de cooperación. Es un concepto que implica encontrar la manera de comprender y por sobre todo poder respetar y valorar la diversidad. Porque cuando empezamos a hablar de armonía y empezamos a comprender que somos individuos, partes de un todo, podemos ver a otros individuos como parte del mismo todo. Cuando podemos ver a otros individuos con todas sus características de individuo, con todo lo que nos gustan o nos gustan o nos importa, individuos que queremos muchísimo, individuos que no queremos tener ni cerca… cuando desde el punto de vista de Wa, de la armonía, podemos dar esa relación entre nosotros como individuos y lo absoluto, y empezamos a comprender que el individuo al lado nuestro también es parte de lo mismo, se produce esta armonía entre individuo e individuo.

Esto es muy poderoso, esto es muy importante porque de alguna manera sintetiza nuestra práctica. Estamos hablando de inclusión. Estamos hablando de valorar la diversidad. Qué importante que es esto en el mundo en el que vivimos hoy. Un mundo con ideas muy individualistas, un mundo en donde predicamos y causamos la separación. Porque esa separación de alguna manera es importante para ciertos intereses. Donde podemos ver más la diferencia que la igualdad, y donde esa diferencia nos separa. Y allí Sen No Rikyu dice “momento, momento, Wa, armonía”. Eres un individuo. Ella es un individuo. El es un individuo… Sin embargo, ese individuo no existe como individuo desde el punto de vista de lo absoluto. Y sí se pueden encontrar en ese plano, no existe “uno y el otro”, sino que es “uno y el otro” en un nuevo sonido, como ocurre en una armonía con respecto a la música.

Y este concepto de armonía no es un concepto nihilista. Voy a traer esto también una vez más. No es “¡Qué maravilloso! Somos todo uno no importa nada”. Qué lindo, ¿no? Una cosa así, medio como floral. No estamos hablando de eso. No es “Nada importa total, al final de cuentas, somos uno o surgimos de manera dependiente” No. No. Eres un ser individual. Aquí estás con tu propia voz, con tu propia capacidad profunda de causar mucho, mucho daño o de crear mucho a través de mucho, mucho amor. Y no podemos negar eso. Entonces ese concepto se vuelve nihilista cuando tendiendo a ver todo como igualdad perdemos el sentido de identidad, de individualidad.

Y a veces lo vemos con ciertas expresiones con respecto al género o la raza. Uno dice “somos todos iguales”. No, no somos todos iguales. Si yo me veo como masculino, esta otra persona se ve como femenino. Eso no implica que no haya armonía en lo absoluto, que no tengamos el mismo lugar en esa melodía. Y ahí es donde entra la armonía y es donde entra la verdadera inclusión: cuando podemos darnos como individuos en nuestra propia individualidad y como parte de un todo y actuar desde ese lugar. Y cuando actuamos de ese lugar, algo profundo se transforma.

Entonces la pregunta aquí es ¿De qué manera podemos llevar esto a nuestras vidas? ¿Cómo podemos fluir como el río o acariciar las montañas de nuestra vida como las nubes? ¿Cómo podemos ser notas individuales que no desafinan en la melodía del universo en el que vivimos?

Entonces, ¿cómo reaccionamos o cómo respondemos a esto? ¿Cómo integramos estas diferencias a nivel personal? ¿Cómo integramos estas diferencias a nivel familiar, social y en el trabajo? y ¿Cómo integramos estas diferencias -y hago hincapié en “integramos” en esa armonía que se produce con las notas musicales, las notas musicales se integran en un solo sonido. ¿Cómo nos integramos en relación al mundo y la naturaleza?

Esto es lo que nos lleva a vivir una vida con mayor Wa, una vida con mayor armonía. Es la paradoja. Y el Sandokai nos trae la paradoja de estar más cerca a través de nuestras diferencias y no necesariamente más cerca a través de nuestras similitudes.

¿Pensaron eso alguna vez? ¿Que son nuestras diferencias lo que nos pueden acercar y no solamente nuestras similitudes? Y a veces pensamos que esas diferencias nos alejan.. Cómo piensa el otro, cómo se comporta… Diferencias de género, sociales, raciales, culturales. Cuando vivimos en Wa vivimos en armonía. Podemos darle igualdad en la diferencia, lo absoluto en lo relativo y sonar con una sola melodía.

El Buda preguntó una vez a varios de sus monjes y discípulos cómo podían vivir juntos, ¿Cómo hacer para vivir juntos? Y lo que dijo fue “En armonía, aprecio mutuo y concordia, como la leche y el agua mezclados, mirándose unos a otros con los ojos del amor”. En armonía, aprecio mutuo y concordia, como la leche y el agua mezclados, mirándose unos a otros con los ojos del amor.

Suzuki Roshi, nuestro maestro y fundador de este linaje, tomó estas palabras del Buda y dijo “Todos los practicantes deberían ser como la leche y el agua, incluso más íntimos que eso, porque todos somos buenos amigos de vidas pasadas y compartimos la eterna naturaleza de Buda como algo propio en cada uno”. Somos buenos amigos de vidas pasadas y compartimos la eterna naturaleza de Buda como algo propio en cada uno.

El agua y la leche son diferentes y se unen por completo en la armonía de la igualdad y la diferencia. En el Sandokai. En Wa. Y esta frase de agua y leche es una frase muy utilizada en nuestra práctica -la van a leer probablemente en el futuro en muchos textos- porque se unen y se unen como uno y sin embargo son separados.

Y por supuesto, donde se sintetiza, donde encontramos el más profundo agua en nuestra práctica. Y quizá ya te estás imaginando lo que voy a decir. Por supuesto, el Wa más profundo se encuentra en Zazen. Y este Zazen, que es un pilar básico de nuestra práctica, nos conecta con Wa porque es un Zazen que integra, no un Zazen que nos separa. Y no es un Zazen que nos lleva hacia adentro, a separarnos del universo, del mundo, de todo lo que nos rodea, en silencio, mirando hacia el interior.

El Zazen del que hablamos nos hace integrador. Es un Zazen que nos integra con el universo, que disuelve la diferencia de lo relativo de este individuo con lo absoluto, con todo lo que existe. Y por eso siempre decimos que cuando tú te sientas en Zazen, el universo entero se sienta. Porque no hay diferencia, pero a la vez la hay. Eres tú quien se sienta y a la vez es el universo el que se sienta a la misma vez que ti. Porque allí es donde ingresa Wa.

Nuestro Zazen es un Zazen de conexión, de integración, no de separación. Es un Zazen que nos lleva en cada respiración a vernos con más claridad, como parte de esa melodía, parte de esa armonía.

Y nos lleva a comprender que como en Zazen, podemos vivir una vida que nos permite fluir como el río en su curso al océano, o acariciar las montañas como una nube en ese cielo de Wa. Wa es armonía. Es una vida de práctica que nos permite fusionar la igualdad y la diferencia en un mismo cuerpo, en un mismo cuerpo de Buda.

Wa.

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