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Sábados de Zen Cotidiano – Wa, Kei, Sei, Jaku – Pureza – 23/09/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Wa, Kei, Sei, Jaku - Pureza

23 de septiembre, 2023

TRANSCRIPCION:

Wa Kei Sei Jaku. Estamos reflexionando, investigando estos cuatro conceptos que vienen del Zen y vimos Wa, armonía y Kei, respeto. Y hoy vamos a hablar de Sei. Sei es pureza. Pureza. Y antes de continuar, voy a poner en pantalla la imagen de estos caracteres: Wa, Kei, Sei y Jaku.

Como hacemos usualmente, obsérvenlos para ver qué les dice cada uno de estos caracteres, qué les dice a aquello que va más allá de la mente.

Como vimos anteriormente, estos caracteres tienen origen en el budismo Zen (o estos conceptos) y Sen no Rikyu, quien fuera un monje Zen que vivió en el año 1500. Sen no Rikyu es considerado uno de los precursores o el precursor más importante de la Ceremonia del Té. Y Sen no Rikyu trajo estos conceptos agrupados en esto que conocemos como Wa, Kei, Sei, Jaku, como una manera, como unos pilares para comportarse, para hacer, para desarrollarse no solamente en la Ceremonia del Té, sino en la vida. Y por eso también los estamos viendo aquí, porque son conceptos sumamente importantes en nuestra práctica.

Y vamos a hablar de Sei, de pureza. Quizá cuando hablamos de pureza tendemos a pensar que ya sabemos lo que es pureza. Pero lo dijimos con los otros conceptos también, cuando hablamos de armonía o de respeto tendemos a pensar que sabemos de qué estamos hablando. Sin embargo, con estos conceptos, y especialmente desde el punto de vista de nuestra práctica, es interesante ir un poco más allá. Porque desde el punto de vista del concepto básico, o quizás desde el punto de vista del diccionario, “impureza” se define como algo adulterado, contaminado, diluido, viciado, manchado o debilitado. Y cuando hablamos de algo que está adulterado o contaminado, diluido, que dicho de otra manera no es puro, creo que esto evoca una imagen muy vívida sobre qué es la pureza y qué es la impureza, y que seguramente es muy personal para cada uno de nosotros, cada uno de ustedes.

¿Qué significa lo puro y lo impuro y a qué remite?

Y algunas de estas cosas a las que remite la pureza o impureza tienen un profundo, profundo significado cultural. Son cosas que las hacemos aprendido e historias que hemos heredado, sobre que es puro lo que es no puro o impuro. Y eso lo traemos desde nuestros ancestros, pero luego también creamos nuestra propia definición de qué significa este concepto.

Entonces cuando hablamos de algo puro, quizá por contraposición, hablamos de algo que no está contaminado, algo que no está diluido. Por ejemplo, es fácil relacionar eso con el agua que bebemos, por ejemplo, o un metal que puede ser más o menos puro, o el detergente con el que lavamos la ropa -nos dice la publicidad- esto es limpieza pura.

Pero ¿Cuál es el verdadero significado de este maravilloso y profundo concepto dentro del contexto de nuestra práctica? ¿Qué significa la pureza dentro del contexto de la vía del Bodhisattva? ¿Qué significa Sei?

Y yo diría que en general no nos consideramos puros. Y es interesante que cuando hablamos de pureza, podemos hablar de “grados de pureza”. Pero especialmente cuando hablamos de la pureza en relación a nosotros mismos, es difícil de decir “Soy un poco puro, bastante puro, pero no del todo”. En general tendemos a esa dualidad puro o impuro, y vamos a hablar de eso.

Y, como digo, usualmente consideramos que hay impurezas en nuestra práctica, en nuestra vida, que no somos puros. Nos vemos como personas que en ciertos momentos o circunstancias nos vemos presos de la confusión, nos vemos presos del apego, del rencor… en fin, cosas en nuestra vida que diluyen esa pureza. Entonces, en diferentes planos de nuestra vida, en lo emocional, en lo moral espiritual, en lo físico, usualmente consideramos que no somos puros. No siempre, pero usualmente.

Entonces quizás para comprender un poco mejor qué deberíamos estar viendo cuando hacemos ese análisis sobre nosotros y especialmente sobre el resto, tenemos que detenernos a realmente ir un poquito más allá sobre este concepto, ¿De qué hablamos cuando hablamos de pureza? Y si la pureza es un estado que se alcanza haciendo o no haciendo algo. ¿Puedo ser puro a través de hacer o evitar ciertas actividades o pensamientos?

Y el Zen tiene una respuesta para eso. Es una respuesta bien del Zen. La respuesta es sí y no. Sí y no. Probablemente se estarán preguntando qué quiero decir con eso. Si y no. ¿Se puede lograr la pureza a través de una acción o la omisión de una acción?

Y para quizás desempacar un poco este tema de de el sí y el no, tenemos que ir a una enseñanza dentro del budismo Mahayana, la línea del budismo en la que estamos inmersos en el Zen, que son muy importantes en relación a la pureza. Muy importantes. Y en japonés se conocen como honsho shōjo y riku shōjo. Y honsho shōjo se puede traducir como la “pureza original” o “todo es esencialmente puro en sí mismo”. O sea, desde el punto de vista del honsho hōjo, no podemos alcanzar la pureza haciendo o no haciendo nada en particular, porque la pureza es inherente a todo lo que existe desde el punto de vista absoluto. Es la pureza original de todo lo que existe en el universo.

Y hemos hablado muchas veces sobre este punto de vista absoluto donde todo surge de manera dependiente y en realidad no hay una separación existente entre todo lo que existe en el universo. Y honsho shōjo tiene mucho que ver con esto, tiene mucho que ver con esa pureza profunda y absoluta existente en todo lo que se da en el universo, en todos los tiempos y en todas las direcciones.

Pero luego aparece este otro concepto: riku shōjo. Y en japonés esto se traduce como la “pureza de librarse de la contaminación”. Entonces ahí nos lleva a esta otra parte de la respuesta. ¿Podemos lograr un grado de pureza a través de la omisión o la acción específica? Y desde el punto de vista de riku shōjo la respuesta es sí. Y este sí, esta expresión, tiene la connotación de liberarse a uno mismo de la contaminación o la impureza que deviene de las acciones derivadas del karma. Todo eso que ocurre en nuestra vida a través de pensamiento, a través de palabra, a través de acción que es conducente a la creación de karma. Y ahí es donde podemos hacer foco desde la acción que conduce o no a la pureza.

Pero es sumamente importante, de la misma manera que hablamos de lo relativo y lo absoluto cuando hablamos de la unidad de todas las cosas, hemos visto que el punto de vista absoluto estamos -o somos parte- de todo lo que existe en el universo, co-surgimos con todo lo que existe en el universo, y el punto de vista relativo, Sozan es Sozan y tiene sus complejidades, sus complicaciones, sus virtudes, sus defectos… Sozan es Sozan desde el punto de vista relativo.

Pero desde el punto de vista absoluto Sozan no es Sozan. Sozan no existe como un ser independiente de todo el resto. Aquí se da algo parecido: desde el punto de vista del honsho shōjo la pureza es absoluta, no existe algo que no sea puro en sí mismo y no existe algo que no sea puro en relación a todo el resto. Es como desde el punto de vista absoluto. Pero riku shōjo es como de punto de vista relativo. Esto es cierto y a la vez aparece este “ser” y este “ser” tiene que hacer su propio trabajo también.

Y el tema de la pureza es muy importante en nuestra práctica y en general en cualquier práctica espiritual o cualquier religión. Porque tanto en el sentido físico como espiritual son un indicador de un estadío en la práctica. Uno pudiera decir que cuanto más practica y puede de alguna manera conectar con la posibilidad de generar menos sufrimiento, nuestra acción, nuestro ser, es un ser más puro. Y entonces trabajamos, estudiamos, meditamos, nos relacionamos, interactuamos de maneras conducentes al cese del sufrimiento -o lo intentamos- y en ese sentido se da Sei, se da esta pureza.

Y en nuestra práctica -y en concreto cuando estamos entrenando o practicamos- trabajamos mucho con el tema de la pureza. Purificamos utensilios antes de usarlos, purificamos la limpieza de las cosas alrededor nuestro, lavamos bien lo que utilizamos. Pero también hay una pureza que va más allá de lo físico, una pureza que hacemos a través de la recitación de sutras. Y Sen no Rikyu en la Ceremonia del Té llevó este concepto de Sei a una acción muy concreta y muy profunda de purificación, tanto físico como espiritual -si se quiere- del momento, de la ceremonia, de los utensilios. Pero también Sei no significa nada más que limpiar o nada más que ordenar. También significa simplificar. Es decir, Sei puede significar también la eliminación de todos los elementos innecesarios, porque cuando hay un elemento innecesario presente, algo no es puro. Si en el agua que bebo existe un elemento innecesario, puedo decir esa agua “no es pura”.

Una de las primeras cosas que hacemos cuando ingresamos a un templo, un monasterio Zen para entrenar es barrer: barrer los caminos, barrer la acera. No sé cuántos de ustedes tuvieron la oportunidad de estar en un templo monasterio Zen, pero lo más seguro, lo más posible, es que ni bien llegan les den una escoba. ¿Por qué? Porque es importante que esté todo limpio y queremos ver las cosas ordenadas y lindas, o ¿hay una acción más de fondo aquí?. ¿Que estamos barriendo, que estamos limpiando cuando limpiamos la acera, cuando limpiamos un camino de piedras? ¿Qué estamos purificando? Y lo mismo ocurre con lavar los platos, lavar los trastes. Decimos que es una de las actividades más importante de nuestra práctica: lavar los platos. Y todos lavamos los platos. Pero ¿por qué? ¿Porque queremos tener platos limpios para comer? Por supuesto. Pero hay algo que va más allá: que estamos limpiando, que estamos lavando cuando lavamos los trastes. Y esto es algo que los invito, las invito a que observen en la cotidianeidad de sus vidas. Que aprovechen como practicantes, como Bodhisattvas que son, de conectar esa pureza exterior con esa pureza interior que se da en estas acciones.

Y el tema de la pureza desde el punto de vista de una práctica, de punto de vista de una religión, como dije, es un tema muy central y de hecho muchas prácticas y religiones lo ven de maneras diferentes. Los que por ejemplo procedemos de ambientes judeo cristianos, o por ejemplo yo que fui bautizado católico en su momento y estuve inmerso en el catolicismo, el concepto de pureza es un concepto muy importante y que viene de la idea de que básicamente nacemos impuros, nacemos en pecado, y hay una acción muy concreta -en el bautismo- donde ese pecado original se limpia. Es como que volvemos a cero o volvemos a la pureza. Y tiene esta sensación de que todo es impuro hasta que se purifica. Y esa es una manera de verlo.

Dentro del budismo, sin embargo, esto es un poco diferente. Más que vernos como un ser o una especie de “ser caído” que ha pecado y que necesita la purificación, nos vemos más bien como un “ser olvidadizo”. Esa pureza que hacemos referencia cuando hablamos del honsho shōjo. Nos olvidamos de que en realidad desde el punto de vista absoluto somos completa y absolutamente puros. Y por eso tenemos una práctica de descubrir, de quitar eso que cubre nuestra posibilidad de ver esa pureza inherente en todo lo que existe. Entonces, desde el punto de vista de algunas religiones, filosofías esencialmente somos impuros y hay una acción, hay una manera de purificar. Del punto de vista de nuestra práctica, del Zen, somos inherentemente puros, la pureza es existente en todo lo que existe de manera más absoluta …y nos olvidamos, nos distraemos. El odio, la codicia, la ignorancia, los apegos nos giran la cabeza hacia otro lado, nos hacen cerrar los ojos o nos ponen un velo que no nos permiten ver eso. No nos permite ver esa pureza.

Sea cual sea nuestra creencia, o sea cual sea la manera en que interpretamos la pureza, lo que sí es importante es que probablemente para todos nosotros, crear, generar, llegar a cierto nivel de pureza es importante, es una aspiracional. Aspiramos hacia la pureza. Y esto es relevante en nuestra práctica porque como todas estas cosas, este querer ser puro, esta búsqueda constante hacia la pureza, puede quizá convertirse en un objetivo a cumplir: Mi objetivo es ser puro. Y cuando ingresamos en ese espacio ingresamos en un espacio de dualismo, un espacio de lo dual: puro – impuro, bueno – malo.

Y ese espacio de dualidad puede ser un espacio en sí mismo, impuro. Porque por supuesto sabemos que hay actos que surgen del odio, de la codicia, la ignorancia, el apego y cosas que nos alejan de esta posibilidad de recordar honsho shōjo, esa pureza original, la pureza inherente de todo lo que existe. Y entonces lo que solemos hacer o lo que hacemos es, esta semilla de Bodhisattva que nace en nosotros, que la conocemos como Bodhicitta, esta mente búdica que nace, que germina, empieza a echar un pequeño tallo, un tallo verde y nosotros le echamos tierra. Y la semilla no se muere y el tallo sigue tratando de subir y de repente aparece otro poquito de verde y otra palada de tierra. Seguimos echando tierra sobre ese tallo de bodhisattva que intenta crecer.

Entonces el punto aquí es cuando podemos juntar honsho shōjo y desde el punto de vista absoluto y riku shōjo desde el punto de vista relativo, salimos de ese lugar de dualidad. Podemos decir “somos puros y no somos puros” y desde algún lugar ajeno a la mente -porque la mente no lo puede asir-, comprenderlo, realizarlo. Sabernos puros y a la vez saber también de que hay algo que tenemos que hacer.

Y se vuelve quizás un poco complicado. Sozan, ¿qué tengo que hacer? Ya me dijiste que tengo que barrer la acera para purificar por fuera y por dentro. Pero ¿qué más? Y por supuesto, toda la acción de Bodisatva es una acción conducente a la pureza. Toda esa acción que realizamos para ir hacia un lugar del cese del sufrimiento, de la complejidad, es acción de pureza. Pero es importante salirse de esa dualidad de la que hablo, salirse del puro impuro. Porque empezamos a definir qué es puro y qué es impuro desde la propia capacidad impura de verlo que tenemos. Empezamos a definir qué es puro y qué es impuro desde el apego, nublados por la codicia, a veces sin conexión con el rencor o el odio. Y decimos “esto es puro” y “esto es impuro” Y ese apego es el apego complejo, peligroso, del que estoy hablando. Nos apegamos a esta imagen de que es puro y que es impuro para nosotros.

¿Pero entonces qué hacemos? Porque si ni siquiera podemos definir puro, impuro, sin ser condicionados por nuestro karma, sin ser condicionados por por quiénes somos. Y allí dónde viene, o dónde aparece este punto tan importante: lo único que puedo definir como puro, realmente puro, desde un lugar no dual, es el es la pureza o el estado puro de la conciencia, del momento presente.

Y eso es de lo que hablamos cuando hablamos del aquí y ahora. Esa presencia consciente, ese lugar de presencia en el presente, ese instante en el tiempo y el espacio, es el lugar donde tenemos que conectar con la más profunda pureza. ¿Qué tan pura es mi atención al momento presente? Yo le puedo dar una escoba a cualquiera de ustedes y pueden ponerse a barrer un camino de piedras, pero si la pureza del momento presente, si la pureza de la conciencia absoluta del aquí y ahora no existe entonces solamente es un acto mecánico. Y la propuesta es, en lugar de buscar desde un concepto dual que es puro, que es impuro y saberse limitado en esa clasificación por los propios condicionamientos que uno tiene, lo que sí podemos hacer es volver una y otra vez a tomar conciencia de la pureza del acto presente.

Entonces la pureza del momento está en este “estado puro de conciencia”. Entonces siempre podemos conectar, siempre podemos referirnos a ese momento. Podemos recordarlo. Sólo por el simple acto de la atención, esta atención amplia, atención abarcadora, la conciencia intuitiva en el presente, es lo que deviene en la pureza absoluta del momento presente. Y si todos los momentos presentes fueran de una conciencia absolutamente pura, todo sería puro. Me han escuchado decir que en un mundo infinitamente generoso, la existencia de la abundancia también sería infinita. Y podríamos decir que en un mundo donde la conciencia, la presencia en el aquí y ahora es pura, no hay nada que lo contamine, entonces, la pureza de todo lo que existe también sería absoluta.

Y esto nos simplifica. Y por simple, no quiero decir que sea fácil. Por supuesto no es fácil.

Y ¿cómo hacemos para ser puros, para crear ese momento de pureza en el acto presente? Y por supuesto, es realmente estar aquí, estar presente, estar consciente en lo que está ocurriendo. Pero no solamente eso, también hay un concepto en nuestra práctica, y en japonés se conoce como Shinriki, y Shinriki significa “combustión total, combustión absoluta». Y lo que nos quiere traer este concepto es “arder por completo, consumirse por completo al momento presente”. Que no quede ningún vestigio del ego en lo que hacemos. Qué maravillosa imagen, ¿no? ¿Qué significa Shinriki para cada uno de ustedes? Combustión total en el momento presente: no queda rastro. Todo cumple su ciclo en este preciso instante de tiempo y espacio: Shinriki.

Entonces tomar contacto con la pureza absoluta, con esa pureza inherente de cada uno de nosotros, de cada cosa que existe, y tomar contacto con la pureza que se da en la descontaminación del acto del aquí y ahora es la respuesta a ese “sí y no” que nos da el Zen con respecto a este tema. Y nos damos cuenta. Y nos vamos dando cuenta cada vez más a medida que practicamos, ¿Cuál es el nivel de pureza de este momento presente para nosotros? Qué tan aquí estamos. Y más allá de cómo estemos, lo importante es que estemos aquí y que cuando estemos aquí nos consumamos por completo en el momento presente, sin vestigios del ego. Sei, esa es la pureza de la que estamos hablando.

Y decimos que somos seres olvidadizos en nuestra práctica. Y el Zazen, la meditación, nos ayuda a recordar, a recordar esta pureza del aquí y ahora. Nos concentramos en el cuerpo, en la respiración, nos concentramos en el sonido del silencio y notamos todos esos estados condicionados. Lo cambiante, los fenómenos, los estados de ánimo, las emociones. Decimos que el Zazen es una meditación que integra todo eso, en vez de negarlo u olvidarlo.

Y eso se da en el Zazen, en la meditación, en el preciso instante del momento presente. La meditación, el Zazen es una oportunidad profunda y absoluta de conectar con el honsho shōjo. Un Zazen en el cual nos consumimos por completo en el momento presente. Es una posibilidad a recordar, es una posibilidad de conectar con la profunda pureza que existe en cada uno de nosotros.

Cuando lo único que existe es este instante, entonces no existe nada más, solo existe este instante. Y entonces este instante es un instante puro, un instante Sei, un instante honsho shōjo.

Muchas gracias.

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