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Sábados de Zen Cotidiano – Wa, Kei, Sei, Jaku – Tranquilidad – 30/09/23

por Sozan
Sábados de Zen Cotidiano

Wa, Kei, Sei, Jaku - Tranquilidad

30 de septiembre, 2023

TRANSCRIPCION:

Wa, Kei, Sei, Jaku. Este mes estuvimos explorando estos conceptos muy importantes en nuestra práctica del Zen y que fueron implementados o utilizados en la Ceremonia del Té, (SON utilizados en la Ceremonia del Té). Wa, Kei, Sei, Jaku se puede traducir como armonía, respeto, pureza y tranquilidad. Armonía, respeto, pureza y tranquilidad. Voy a poner en pantalla una caligrafía de Wa, Kei, Sei, Jaku. En este caso la caligrafía es de Onozawa Kankai. Wa, Kei, Sei, Jaku.

Y como dije, estos principios tienen origen en el budismo Zen y se le atribuyen a Sen no Rikyu, que fue uno de los grandes maestros de la Ceremonia del Té, nacido en el año 1522. Y en nuestra práctica los traemos no solamente al té, pero también a toda nuestra vida, a nuestra práctica cotidiana. Y pudimos ir viendo con cada uno de estos conceptos, con la armonía, con el respeto, con la pureza, cómo pueden tener quizá una dimensión un poco más profunda, un poco más completa de lo que usualmente estamos acostumbrados quizás a imaginarnos cuando pensamos en esos conceptos.

Recordemos que la armonía, Wa, representa la capacidad de ver la diferencia en la igualdad, y el respeto, Kei, representa esa posibilidad, esa capacidad de mirar de nuevo, de abrirse a la abundancia que ocurre cuando no rechazamos, cuando podemos no apegarnos, sino cuando podemos respetar a todo a nuestro alrededor, no importa lo que sea, estemos de acuerdo o no, todo lo que existe. Y pureza, como esa posibilidad de conectar con el momento presente sin que haya nada más, sin que existan impurezas del ego, de consumirnos por completo en el aquí y ahora, sin rastros del odio, la codicia y la ignorancia.

Y ahora vamos a ver Jaku. Jaku es tranquilidad. Y este concepto en particular tiene algo en su definición que es muy importante y quizá diferente a los primeros tres. Es que su condición fundamental y más importante es que no existe Jaku, no hay tranquilidad sin Wa, Kei y Sei. No existe tranquilidad sin armonía, respeto y pureza. Entonces este Jaku que vamos a ver hoy es en alguna medida el resultado de los otros tres.

Y ¿por qué digo que es un poco diferente o tiene algo que es distinto a los otros tres conceptos? Es porque podemos trabajar, podemos practicar incansablemente para alcanzar Wa, Kei y Sei, podemos trabajar y practicar para poder conectar con la armonía, para poder ser respetuosos, para poder estar presentes en el presente, en la pureza del momento. Pero Jaku, la tranquilidad, el tipo de tranquilidad de la que estamos hablando, no puede lograrse mediante un esfuerzo directo.

No lo puedo forzar, no puedo forzar estar en Jaku, en esa tranquilidad. Sin embargo, la buena noticia es que si practico constantemente en profundizar la armonía, el respeto y la pureza, creamos las condiciones para acercarnos a la quietud y al silencio absoluto de Jaku. No controlamos Jaku, no podemos controlar Jaku. Pero lo que sí podemos hacer es profundizar en nuestra práctica, y Jaku va a devenir como un resultado de ese esfuerzo.

Y cuando hablamos de tranquilidad, y por eso dije el tipo de tranquilidad de la que estamos hablando, como si hubieran diferentes tipos de tranquilidad (quizás la hay, quizás no), pero lo que quiero expresar acá es que lo que usualmente pensamos cuando pensamos en tranquilidad, en nuestra cultura, en nuestros contextos, es como un estado de no acción, de total quietud, de relajación. Y esto lo veo mucho en el templo, lo veo mucho en el templo. Nuevos practicantes que se acercan porque quieren encontrar la tranquilidad, la calma. Pero el imaginario es que esa calma se encuentra a través de técnicas de relajación. Y de alguna manera yo me veo expuesto, y creo que ustedes también, a mucha comunicación que nos dice que en estas vacaciones, o esta vela aromática, o este baño de burbujas, o esta meditación nos va a dar total tranquilidad, total calma.

Y esa calma, esa tranquilidad es una calma y tranquilidad del sistema nervioso y la podemos ver como algo agradable, algo que es deseable y por supuesto no está mal. Y por favor dénse todos los baños burbuja que quieran y hagan las vacaciones que quieran, por supuesto. Pero el estado de tranquilidad de la que estamos hablando en Jaku no es un estado psicológico de ensueño, no es un estado de relajación por desconexión.

“Necesito desconectarme para relajarme, necesito desconectar mi tranquilidad”. Diría que todo lo contrario, que Jaku es una fuerza dinámica del ser, una fuerza dinámica del ser más íntimo de cada uno de nosotros. Es, diría, casi un Koan, una paradoja. Pero podemos hablar de Jaku como del fuego de la calma. Y no nos imaginamos fuego cuando hablamos de calma. Pero este Jaku, esta tranquilidad a la que hacemos referencia, específicamente o principalmente en el concepto Jaku dentro de nuestra práctica, es un estado mental de acción, de unidad, de quietud. Es un estado mental de iluminación, es un estado interno profundo, de trascendencia. Por supuesto, es un estado de dicha y tranquilidad completa, pero es activa. No es un estado de tranquilidad, de calma en desconexión, sino que es un estado de tranquilidad y calma en completa conexión con el universo. ¿Pueden ver la diferencia? Porque vuelvo a ese concepto inicial del que estamos acostumbrados a oír o a pensar cuando hablamos de calma, esa calma desconectada, esa paz del baño de burbujas. Y Jaku es una calma activa, una tranquilidad activa, es de completa dicha y armonía, pero en profunda conexión con el universo. ¡Qué difícil es explicarlo con palabras! Lo intento, lo estoy intentando, pero cuanto más hablo, más me doy cuenta de que el profundo concepto de Jaku es algo que cada uno de ustedes va a tener que descubrir, porque yo les puedo acercar todas estas palabras, pero a medida que las digo me doy cuenta qué lejos estoy, qué lejos estoy de poder definir o describir ese profundo estado de Jaku, de tranquilidad, de calma, en conexión y en trascendencia.

Y lo que tiene Jaku también es que no solamente es el resultado de Wa, Kei y Sei, de armonía, de respeto y de pureza, sino que cuando armonía, respeto y pureza existen y se da un estado de Jaku, se produce como un ciclo. Volvemos con un corazón fresco e iluminado nuevamente a Wa. Aquí se da un punto de origen de estos conceptos. Cuando tenemos esa calma, esa tranquilidad profunda pero encendida, en conexión de Jaku, de repente Wa, la armonía, se hace mucho más clara. Podemos ver la armonía que existe entre la diferencia y la igualdad desde un espacio de mayor calma y algo nuevo se abre. Y luego también comprendemos con mayor profundidad, desde ese espacio de Jaku, de tranquilidad, de calma, ¿qué significa ser respetuosas?. Y algo nuevo se abre y comprendemos con mayor claridad qué es estar presentes aquí y ahora, sin las impurezas del ego. Y algo nuevo se abre y en esa apertura, algo nuevo se abre también en Jaku, tenemos mayor calma, esa calma profunda en la práctica, eso que algunos describen como la calma Zen y que ustedes están empezando a comprender, que la calma del Zen, que el marketing no dice tal persona es Zen porque es muy tranquila, pero ustedes ya saben que estamos hablando de algo diferente, que esa calma es una calma de fuego interior, no una calma de desconexión. Entonces en ese proceso de Wa, Kei, Sei que nos abre Jaku, Jaku nos da una nueva perspectiva de Wa, Kei y Sei. La práctica que deviene en Jaku nos permite ver la armonía, la pureza, el respeto desde otro lugar, que nos permite profundizar más en la práctica, que nos permite ver Wa, Kei, Sei, Jaku con mayor claridad y este maravilloso círculo no se corta nunca en tanto sigamos practicando.

Entonces la pureza de ver de nuevo, de conectar con el momento presente, la armonía de comprender, conectar lo absoluto y lo relativo, el respeto que nos conecta con todo (porque allí donde respetamos todo en el universo, todo en el Universo se vuelve uno), nos trae esta maravillosa consecuencia que es esta profunda tranquilidad del fuego de la práctica.

Shunryu Suzuki Roshi, el fundador del Centro Zen de San Francisco y en nuestro linaje dijo lo siguiente: “La calma mental no significa que debas detener la actividad. La verdadera calma debe encontrarse en la actividad misma. Decimos: Es fácil tener calma en la inactividad, es difícil tener calma en la actividad. Pero la calma en la actividad es la verdadera calma.”

Pero la calma en la actividad es la verdadera calma. Jaku, esta calma, esta tranquilidad que deviene de la práctica, es una calma en la actividad y que como dice el maestro Suzuki, es la única y verdadera calma, es la única y verdadera tranquilidad, porque esa tranquilidad, esa calma de la que estamos hablando, Jaku, cuando existe, cuando se cultiva, cuando se desarrolla a través de nuestra práctica, es un estado del ser. No es un momento agradable de relajación. Y yo diría que es la diferencia que existe entre estar feliz y ser feliz, alguna vez lo hablamos. Esto de estar feliz como un momento puntual en el tiempo. Hoy es el cumpleaños de mi sobrina y estoy feliz. Otra cosa es ser feliz como un estado del ser. Esta calma de la que estamos hablando, Jaku, puede verse de la misma manera. Es un estado del ser. Va más allá de un momento puntual de tranquilidad, porque estoy frente a un maravilloso escenario de la naturaleza. Y vuelvo al principio, no lo podemos forzar. Lo que sí podemos hacer es practicar, practicar y practicar. Entonces, más allá de Wa, Kei y Sei, que son conceptos importantes en nuestra práctica, todo lo que hacemos en la práctica y por supuesto, con principal énfasis en el Zazen, deviene en Jaku.

Jaku, de alguna manera es quizá el principal, no quiero decir resultado porque no quiero ingresar a ese espacio del logro, pero es lo que ocurre cuando profundizamos en nuestra práctica, esa tranquilidad interna, constante, como un estado del ser. Y algunos de ustedes dirán: “Sozan es imposible, si supieras cómo está mi mente, cómo está mi corazón, los problemas que tengo. No me hables de tranquilidad”. Sin embargo, si sme lo están preguntando es porque están aquí. Y si están aquí es porque hay algo dentro de ustedes que tiene esa búsqueda, esa profunda búsqueda de un estado del ser más conectado, más profundo, más Jaku. Y no es algo que se tiene o no se tiene. Son diferentes estados de Jaku. Cada uno de ustedes tiene en algún lugar, en alguna medida, cierto estado de tranquilidad. Y quizás si empiezan a hablar con otra gente, pueden decir: “Ah, yo pensaba que no estaba tranquilo. Escuché la historia de tal y me di cuenta de que en realidad estoy más tranquilo de lo que pensaba”. Entonces que Jaku no se vuelva un objetivo a cumplir, porque no lo podemos medir como un objetivo, pero a medida que practicamos ese estado del ser de profundo bienestar, de la tranquilidad del Zen, de nuestra práctica, se va manifestando.

Entonces, si comprendemos Jaku, comprendemos nuestra práctica. Y dije, qué difícil es explicarlo en palabras, porque explicar Jaku en palabras es como tratar de explicar el Zen en palabras. Podemos intentarlo una y otra vez, pero es como el dedo apuntando a la luna. No es la luna. Y a la vez necesitamos palabras para tratar de entender dónde se encuentra esa luna. Necesitamos este dedo que apunta y dice “allí”.

Entonces, si comprendemos Jaku comprendemos la práctica. Si comprendemos la práctica, comprendemos la verdadera calma que se da en la actividad misma de nuestra vida. Y cuando comprendemos eso, y por comprendemos, no me refiero a una comprensión intelectual, sino una comprensión profunda, una realización profunda de qué estamos hablando, algo se abre. Y en esa apertura podemos ver que esta calma de la que hablamos es como el océano y las olas. Esta tranquilidad de la que estamos hablando es la tranquilidad que existe en la profundidad del océano. ¿Se imaginan un océano profundo con sus olas en la superficie? Pero si vamos ingresando más profundo en este océano, en nuestra práctica encontramos una calma en la actividad, una quietud dinámica en el agua. Pero ¿esto significa que las olas son una cosa y la profundidad es otra? o ¿las olas y la profundidad del océano son lo mismo? Olas y profundidad son océano. Y ahí es donde empieza a abrirse esta posibilidad de Jaku. El océano es océano. El océano es absolutamente océano, como ustedes son ustedes y son absolutamente ustedes, cada uno de ustedes. Y no hay distinción entre las olas y la profundidad. No hay distinción entre la actividad cotidiana de sus vidas y Jaku.

El Maestro Suzuki dijo algo al respecto que a mí me gusta mucho, que es que en realidad el agua siempre tiene olas. Las olas son la práctica del agua. Piensen como aplica esto en sus vidas. Si ustedes son absolutamente océano y no hay distinción entre las olas y las profundidades. Pero sin embargo, como indica aquí el maestro Suzuki, las olas son la práctica del agua. Y dice algo más, dice que hablar de olas separadas del agua o del agua separada de las olas es un engaño. El agua y las olas son una. El océano y las olas son una. La mente grande y la mente pequeña son una. Una mente con olas en ella no es una mente perturbada, sino en realidad una mente amplificada. Qué maravilla, ¿no? Una mente con olas en ella, no es una mente perturbada, sino en realidad una mente amplificada.

Entonces no podemos forzar la tranquilidad del océano deteniendo las olas. No podemos realizar Jaku por sí mismo, separado de nuestra práctica. Es a través de nuestra práctica, en todos sus aspectos, incluidos la armonía, el respeto, la pureza, en profunda conexión, en absoluta conexión con el Universo, a través de nuestro Zazen, de nuestra meditación, que florece Jaku. Jaku es el bambú que nace cuando fertilizamos la tierra de nuestro ser con Wa, Kei y Sei.

Entonces nuestra práctica nos enseña, nos propone aprender a nadar para poder zambullirnos a lo más profundo y quieto de este océano, de este universo, y allí poder abrir los ojos a la inmensidad de Jaku, a la profunda y absoluta paz que se da en esta calma en la actividad. Jaku es práctica. Práctica es Jaku.

Muchas gracias.

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